A pocos metros del Coliseo hay otra Roma debajo de Roma. Una formada por galerías, habitaciones enterradas y paredes que pertenecieron a edificios levantados antes incluso de que el emperador Trajano inaugurara sus enormes termas en el año 109. Allí, bajo el Colle Oppio, arqueólogos llevan décadas intentando reconstruir uno de los rincones más extraños de la ciudad antigua.
Ahora el público podrá verlo de cerca. Roma acaba de presentar la restauración del Gran Mosaico y la llamada “Ciudad Pintada”, dos decoraciones del siglo I d. C. descubiertas durante excavaciones realizadas en los años 90. Las autoridades describen al primero como el mayor mosaico parietal conocido de la antigua Roma y todavía siguen excavando para averiguar hasta dónde llega.
Pero su tamaño quizá no sea siquiera lo más intrigante. En sus paredes aparece una enorme ciudad marítima con edificios, torres y personajes. Y, 2.000 años después, los arqueólogos siguen sin saber qué lugar estaban mirando los romanos.
Una habitación romana que debió de ser gigantesca

El mosaico pertenecía a una gran estancia situada junto a un ninfeo. La parte actualmente puesta al descubierto alcanza unos cinco metros de altura, aunque los nuevos hallazgos permiten calcular que las paredes originales del espacio pudieron elevarse hasta aproximadamente 12 metros.
Sobre ellas aparece una elaborada arquitectura que recuerda a la fachada monumental de un escenario teatral. Hay columnas, estatuas, personajes humanos y, en una franja revelada durante las últimas excavaciones, una vista de edificios aparentemente situados frente al mar.
La escena incluye incluso un filósofo barbudo, una musa y otras figuras humanas ejecutadas con diminutas teselas de distintos colores. Mármol, piedras y materiales de tonos azules, blancos y terracota permitieron a sus autores producir reflejos y detalles poco habituales en una decoración de semejante tamaño.
Y debajo todavía había más. Los arqueólogos localizaron grandes placas de mármol y una hornacina revestida también de mármol de unos 2,20 metros de altura, pistas que ayudan a reconstruir el aspecto monumental de aquella habitación durante la segunda mitad del siglo I.
El problema es que nadie reconoce la ciudad

La nueva sección del mosaico representa lo que parece ser una ciudad portuaria vista desde arriba. Hay construcciones mirando al mar, estructuras monumentales y elementos asociados a las llamadas villas marítimas romanas. Pero no encaja claramente con ningún puerto conocido.
El arqueólogo Francesco Pacetti explicó durante la presentación que podría representar un lugar real o una ciudad imaginaria. Se ha planteado incluso la posibilidad de relacionarla con alguno de los grandes puertos romanos, pero por ahora no existe una identificación aceptada.
Muy cerca aparece otra pista igual de desconcertante. La “Ciudad Pintada”, un fresco de unos diez metros cuadrados también datado en el siglo I, muestra desde una perspectiva elevada una urbe rodeada por murallas y torres, con calles y edificios representados en profundidad. La Sovrintendenza Capitolina confirma que pertenecía a una construcción anterior a las Termas de Trajano.
Y ni siquiera está claro si todo esto perteneció a Nerón

La cronología añade otro misterio. Las decoraciones son anteriores a las termas y pertenecen al periodo neroniano-flavio, precisamente cuando esta zona de Roma estaba profundamente relacionada con la Domus Aurea, el gigantesco palacio construido por Nerón después del incendio del año 64.
Algunos investigadores consideran posible que aquellas habitaciones estuvieran relacionadas con el complejo imperial. Otros creen que pudieron formar parte de una residencia privada que posteriormente quedó integrada en la transformación de la zona. Por ahora no hay una respuesta definitiva.
Trajano terminaría levantando allí un complejo termal de aproximadamente 60.000 metros cuadrados, diseñado por Apolodoro de Damasco, incorporando construcciones anteriores bajo la nueva arquitectura.
La restauración permitirá ahora visitar estas capas de historia. La apertura experimental comienza los días 12 y 13 de septiembre, en grupos de un máximo de 15 personas para controlar cómo afectan la humedad y la presencia humana a unas superficies extremadamente delicadas. Desde el 2 de octubre habrá visitas de viernes a domingo. Y las excavaciones no han terminado. Otra zona que los arqueólogos están intentando sacar a la luz contiene escenas relacionadas con la vendimia y la elaboración del vino.
Es decir, Roma acaba de abrir su mayor mosaico mural conocido mientras todavía está intentando descubrir dónde acaba.