En aviación hay un término con el que no se bromea: FOD, o foreign object debris. Se emplea en otros campos pero sobre todo en aviación para designar un objeto que no forma parte de un avión pero que puede causarle un grave daño: una pieza suelta en una pista, un pájaro... Esta es la genialidad rusa para lidiar con el problema.

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La solución que utilizan en Rusia (una de ellas) a bordo de su portaaviones Almirante Kuznetsov es nada menos que acoplar un viejo motor de un caza MiG-15 a un tractor para generar una especie de potentísimo ventilador que expulsa al instante cualquier objeto extraño que pueda haber en la cubierta. Tal vez parezca una idea absurda pero no lo es. Cualquier objeto, por pequeño que sea, como un tornillo, puede causar un grave accidente en el momento clave de despegue o aterrizaje de un caza. La foto, publicada en Twitter por russiannavyblog, es de hecho una pequeña muestra de la genialidad rusa en ingeniería.

Para que te hagas una idea, este es el motor de un Mig-15:

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Foto: Wikimedia Commons

Este no es el único método que utilizan en Rusia ni otros países, pero desde luego sí el más ingenioso. Lo normal para limpiar la cubierta de un portaaviones y eliminar objetos extraños peligrosos es lo que se llaman FOD walk, paseo FOD, que son literalmente eso: paseos que toda la tripulación se da por la cubierta, unos pegados a otros, inspeccionando el suelo centímetro a centímetro en busca de cualquier objeto potencialmente peligroso. Son algo como esto:

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Foto: Wikimedia Commons

También se utilizan pequeños vehículos aspiradores como el de debajo, utilizado por ejemplo por la marina estadounidense. El método es el mismo, ir poco a poco aspirando toda la cubierta del barco para asegurare de que no hay nada peligroso en la superficie.

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Foto: Wikimedia Commons

Identificar y eliminar cualquier objeto extraño de una pista de aterrizaje y despegue no es solo vital en portaaviones, también en aeropuertos de aviones comerciales.

Uno de los más trágicos accidentes aéreos causados por este problema fue el del Concorde de Air France, el vuelo 4590. Al despegar del aeropuerto de Charles de Gaulle de París, el Concorde pasó sobre una pieza metálica suelta (caída durante el despegue anterior de otro avión) que hizo explotar una de las ruedas. La onda expansiva rompió uno de los depósitos de combustible, haciendo que el avión finalmente se estrellara contra un hotel en el municipio de Gonesse, en Francia. Fallecieron las 109 personas a bordo del Concorde (100 pasajeros, 9 de tripulación) y 4 personas en tierra en la zona donde se estrelló el avión. Un trágico accidente que recuerda la vital importancia de la seguridad aérea en este frente.

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