Image: ESA/Hubble & NASA

Las denominadas como ráfagas rápidas de radio se encuentran entre los fenómenos más misteriosos del cosmos. Son extremadamente poderosas y generan tanta energía como cientos de millones de soles. Pero también son extremadamente cortas, duran milisegundos, y la mayoría de ellas solo ocurren una vez, y sin previo aviso.

Esto significa que no pueden predecirse, por lo que solo se recogen más tarde en datos de otras observaciones de radio del cielo. Hay una excepción de la que ya hemos hablado antes: FRB 121102, una señal especial, ya que desde su descubrimiento en 2012, se ha visto repetirse una y otra vez, la única fuente que se sabe que se comporta de esta manera.

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Gracias a ello, los investigadores saben que existe la posibilidad de tratar de “capturarla”. Esto fue lo que hicieron el 26 de agosto de 2017 desde el SETI, señalaron el Telescopio Green Bank en West Virginia en su ubicación durante cinco horas.

Luego, en los 400 terabytes de datos de esa observación, los investigadores descubrieron 21 señales usando algoritmos informáticos estándar, todos desde la primera hora. Llegaron a la conclusión de que la fuente atraviesa períodos de actividad frenética y quietud.

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Increíble, ya que el nuevo algoritmo utilizado para volver a analizar los datos del 26 de agosto sugiere que FRB 121102 es mucho más activa y posiblemente más compleja de lo que se pensaba originalmente. Los investigadores entrenaron lo que se conoce como una red neuronal convolucional - un tipo de red neuronal artificial donde las neuronas corresponden a campos receptivos de una manera muy similar a las neuronas en la corteza visual primaria de un cerebro biológico-, para buscar las señales, y luego lo relacionaron.

Image: NASA’s Goddard Space Flight Center S. Wiessinger

Así fue como dieron con las 72 señales no detectadas previamente, lo que eleva el número total que los astrónomos observaron del objeto a alrededor de 300. Según el astrónomo Gerry Zhang de la Universidad de California en Berkeley:

Este trabajo es solo el comienzo del uso de estos poderosos métodos para encontrar señales de radio. Esperamos que nuestro éxito inspire otros esfuerzos serios para aplicar el aprendizaje automático a la radioastronomía. El nuevo resultado nos ha ayudado a aprender un poco más acerca de FRB 121102, poniendo restricciones a la periodicidad de las ráfagas. Sugiere que no hay un patrón en la forma en que las recibimos, a menos que el patrón sea más corto que 10 milisegundos.

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Image: Interpretación artística de un Blitzar (NASA)

Por tanto, ya hay pistas suficientes para empezar a darle forma al puzzle. Por ejemplo, el hecho de que la fuente sea un repetidor desliza de dónde viene, una región lejana de formación de estrellas en una galaxia enana a más de 3 mil millones de años luz de la Tierra.

Además, una extraña distorsión en la señal de radio sugiere que proviene de un entorno extremo, como la proximidad de un agujero negro o quizás una poderosa nebulosa.

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Por último, el resultado demuestra el valor de observar los datos antiguos con metodología y herramientas nuevas: aplicando tecnologías como las redes neuronales para encontrar información que de otra forma jamás habría sido posible. Impresionante y apasionante por el futuro que se presenta. [ScienceAlert]