Cruzar un canal de apenas unos cientos de metros puede llevar hasta una hora. Eso es lo que viven a diario miles de personas en la costa del estado de São Paulo, en Brasil, entre las ciudades de Santos y Guarujá. La solución que eligió el país es una obra que no tiene antecedentes en su territorio: un túnel sumergido que se construirá por piezas en tierra firme y luego se hundirá en el fondo del estuario.
Cuando esté terminado, el cruce entre ambas orillas pasará a durar unos 5 minutos. El proyecto demandará una inversión de 6.800 millones de reales y tiene prevista su entrada en operación en 2031.
Un cuello de botella junto al mayor puerto de la región

Santos y Guarujá están separadas por el canal de acceso al Puerto de Santos, el más grande de América Latina por movimiento de contenedores. Hoy la conexión depende de balsas, que transportan a unas 28.000 personas por día, o de un rodeo por carretera que puede superar la hora de viaje. Las esperas en los embarcaderos, sobre todo en temporada alta, alargan todavía más el trayecto.
Un puente no es una opción sencilla en ese lugar: tendría que ser altísimo para no interferir con el paso de los grandes buques portacontenedores que entran y salen del puerto. Por eso los ingenieros optaron por ir por debajo.
Cómo se construye un túnel inmerso
La técnica elegida es la de túnel inmerso, muy distinta a la de los túneles excavados con tuneladoras. En lugar de perforar la roca, se fabrican grandes módulos de hormigón prefabricado en un dique seco, una especie de pileta gigante junto al agua.
Una vez terminados, los extremos de cada módulo se sellan para que floten. Luego se inunda el dique, los bloques se remolcan hasta su posición y se hunden de manera controlada sobre una zanja previamente dragada en el lecho del canal. Bajo el agua, los segmentos se unen entre sí, se vacía el agua de las juntas y la presión del propio estuario ayuda a mantenerlos firmemente sellados. Finalmente, la estructura se cubre con material para protegerla.
El túnel Santos-Guarujá tendrá una longitud total de unos 1,5 kilómetros, de los cuales alrededor de 870 metros quedarán sumergidos, a unos 21 metros de profundidad.
Seis carriles, ciclovía y espacio para un tren ligero
La obra contará con tres carriles por sentido para autos, autobuses y camiones. Uno de ellos quedará preparado para la futura instalación de un tren ligero, conocido en Brasil como VLT. También tendrá una ciclovía, un paso peatonal y una galería técnica para servicios. Del lado continental se conectará con la autopista Cônego Domênico Rangoni, que integra el corredor de la BR-101 hacia Río de Janeiro.
El proyecto se adjudicó en una licitación realizada en septiembre de 2025 y quedó en manos de la constructora portuguesa Mota-Engil, que firmó el contrato con el gobierno paulista en enero de 2026 y operará el túnel bajo concesión durante 30 años. Del total de la inversión, 5.100 millones de reales son fondos públicos aportados en partes iguales por el gobierno federal y el estado de São Paulo, según la agencia oficial del gobierno de São Paulo. El peaje previsto rondará los 6,15 reales, un valor similar a la tarifa actual de las balsas.
Un calendario hasta 2031
Según el cronograma difundido, 2026 está dedicado a la ingeniería y los estudios. La construcción física comenzaría en 2027, con la fabricación de los módulos de hormigón. El hundimiento de las piezas está previsto a partir de 2029, las terminaciones y pruebas para 2030, y la habilitación al tránsito para 2031.
Una técnica probada en todo el mundo
Los túneles inmersos se usan desde hace décadas en lugares donde un puente sería inviable o demasiado costoso. Uno de los más conocidos es el tramo sumergido del enlace de Øresund, que une Dinamarca y Suecia. En construcción está el túnel de Fehmarnbelt, entre Dinamarca y Alemania, que con unos 18 kilómetros será el túnel inmerso más largo del mundo.
En América Latina el método ya tiene antecedentes, como el túnel sumergido de Coatzacoalcos, en el estado mexicano de Veracruz. El de Santos-Guarujá será el primero de este tipo en Brasil y uno de los más importantes de la región por su vínculo directo con el comercio exterior que pasa por el puerto.