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Ciencia

Burbujas ocultas bajo tierra: Revelan el origen profundo de las erupciones volcánicas más devastadoras

Un análisis de 300 millones de años de actividad volcánica revela un patrón inquietante: las erupciones más violentas coinciden con gigantescas burbujas de magma que ascienden desde el manto. Estas plumas profundas podrían ser clave para anticipar futuras catástrofes naturales.
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Los volcanes han transformado el planeta desde sus orígenes, pero su comportamiento más extremo podría tener una causa común mucho más profunda de lo que se creía. Un estudio internacional analizó patrones geológicos de cientos de millones de años y encontró una conexión directa entre las plumas del manto —burbujas colosales de material caliente— y las grandes erupciones volcánicas de la historia terrestre.

Un mapa volcánico con origen en las entrañas del planeta

Revelan el origen oculto de las erupciones más peligrosas de la Tierra
© Unsplash – Izabela Kraus.

Investigadores de Francia y Australia reunieron registros de erupciones ocurridas en los últimos 300 millones de años, y los compararon con modelos sísmicos del manto terrestre. Identificaron que estas erupciones no son aleatorias, sino que se agrupan cerca de conductos de plumas: regiones donde el magma asciende desde el interior profundo de la Tierra.

Las plumas del manto, compuestas por magma y gases, son columnas que nacen en zonas móviles del manto inferior, especialmente bajo África y el Pacífico. Al alcanzar la base de la corteza, pueden liberar suficiente energía para provocar explosiones volcánicas gigantescas.

Según los modelos utilizados, la mayoría de estas erupciones surgen en los bordes de estas zonas calientes —no en su centro— y los resultados fueron consistentes en todas las simulaciones utilizadas.

Por qué esto puede cambiar la forma de anticipar catástrofes

Revelan el origen oculto de las erupciones más peligrosas de la Tierra
© Unsplash – Alain Bonnardeaux

El hallazgo ofrece un posible método predictivo: si se pueden rastrear y modelar las trayectorias de estas burbujas, los científicos podrían predecir con mayor precisión qué regiones están en riesgo de futuras supererupciones.

Este enfoque no se basa en monitorear la actividad de un volcán específico, sino en analizar los movimientos de las placas tectónicas y el calor profundo acumulado. Los investigadores utilizaron herramientas avanzadas para reconstruir cómo se desplazaron las burbujas con el paso del tiempo, y descubrieron un patrón coherente entre su ascenso y las zonas donde luego ocurrió actividad volcánica intensa.

Aunque no se puede observar directamente el manto profundo, los datos sísmicos y los modelos geodinámicos permiten mapear la historia oculta del planeta y afinar nuestras hipótesis sobre el comportamiento volcánico extremo.

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