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Ciencia

China fusionó sus programas de vuelo tripulado y exploración robótica en uno solo y dice que no escatimará recursos para llegar a la Luna antes de 2030

China reestructuró sus programas espaciales para integrar las misiones tripuladas con las sondas Chang'e en un único programa de exploración lunar. El objetivo: un aterrizaje tripulado en el polo sur antes de 2030, con dos taikonautas en la superficie. Para lograrlo está desarrollando el cohete Larga Marcha-10, la nave tripulada Mengzhou y el módulo de aterrizaje Lanyue, todos reutilizables. En agosto de 2026 lanzará la sonda robótica Chang'e-7 al polo sur
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La carrera espacial de los años 60 terminó con un ganador claro y décadas de relativa calma. La nueva carrera espacial, la que tiene como destino el polo sur de la Luna y el hielo de agua que esconden sus cráteres más profundos, está más abierta que nunca. China lleva años avanzando metódicamente: tiene su propia estación espacial en órbita desde 2021, acumula experiencia con tripulaciones rotativas, envía sondas robóticas lunares y ahora anunció que fusionó sus dos programas principales para concentrar todos los recursos en un único objetivo, llegar a la superficie lunar con astronautas antes de 2030.

La reestructuración: vuelos tripulados y exploración robótica bajo un solo programa

Astronauta Chino
© By NASA – https://www.nasa.gov/sites/default/files/thumbnails/image/xemu-eva-hls.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=86408102

La Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA) anunció la fusión de sus programas de vuelos espaciales tripulados con el programa de misiones robóticas lunares Chang’e, creando un programa unificado de exploración lunar. El portavoz Zhang Jingbo fue explícito sobre la ambición: la agencia no escatimará esfuerzos para lograr el primer aterrizaje tripulado de China en la Luna en 2030. La integración busca aprovechar las sinergias entre la experiencia acumulada en la estación Tiangong y el conocimiento técnico de las sondas robóticas que ya llegaron a la Luna.

Tal como reporta Meteored en su cobertura del programa lunar chino, el plan contempla una misión tripulada de tres miembros, de los cuales dos descenderán a la superficie. Es la misma estructura básica que las misiones Apolo de la NASA hace más de 50 años, aunque en contraste con las actuales misiones Artemis de la NASA, que contemplan cuatro astronautas.

Los vehículos en desarrollo: cohete, nave y módulo de aterrizaje, todos reutilizables

Para el alunizaje tripulado, China está desarrollando tres sistemas nuevos. El cohete Larga Marcha-10, cuyas pruebas de demostración ya están en marcha, será el lanzador principal. La nave espacial tripulada Mengzhou es el vehículo que transportará a los taikonautas. El módulo de aterrizaje lunar Lanyue llevará a los dos que desciendan a la superficie. El detalle relevante es que todos estos sistemas están diseñados para ser reutilizables, siguiendo el camino que SpaceX abrió con sus cohetes recuperables.

Chang’e-7 en agosto de 2026: orbitador, aterrizador, rover y un saltador lunar

Sonda Lunar
© NASA Hubble Space Telescope

Antes de que lleguen los astronautas, China enviará en agosto de 2026 la sonda robótica Chang’e-7 al polo sur lunar. La misión incluye cuatro componentes: un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover para exploración superficial y un vehículo saltador, un hopper lunar, diseñado para acceder a los cráteres en permanente sombra donde se cree que existe agua en forma de hielo. La sonda estudiará los recursos y el entorno de esa región estratégica para evaluar las condiciones del futuro aterrizaje tripulado.

El polo sur lunar es el destino más codiciado de la nueva carrera espacial precisamente por el agua. Los cráteres más profundos, donde la luz solar nunca llega, mantienen temperaturas de menos de 200°C y conservan hielo desde hace miles de millones de años. Ese hielo puede proporcionar agua para beber, oxígeno para respirar y, descompuesto en hidrógeno y oxígeno, combustible para cohetes. Quien llegue primero al polo sur y demuestre que puede usar esos recursos de forma sostenible tendrá una ventaja estructural para cualquier presencia lunar permanente.

La estación Tiangong como laboratorio de pruebas para la Luna

La estación espacial Tiangong lleva casi cuatro años operando y se convirtió en un banco de pruebas para las tecnologías lunares. La reciente nave de carga Tianzhou-10 entregó dos experimentos directamente relacionados con la misión lunar: uno para analizar el comportamiento de líquidos en microgravedad, diseñado para validar el módulo de aterrizaje lunar, y otro para probar células solares de perovskita que podrían usarse en futuros paneles solares para bases lunares. Los taikonautas que eventualmente caminen en la Luna serán elegidos entre los que acumulen experiencia en Tiangong.

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