Z.AI, conocida anteriormente como Zhipu AI, acaba de dar un paso decisivo en esa dirección. Según información publicada originalmente por Bloomberg, la compañía terminó de construir un centro de datos con una capacidad máxima de un gigavatio y ya puso en funcionamiento una parte de la instalación.
El complejo utilizará exclusivamente semiconductores desarrollados en China y estará dedicado a entrenar y ejecutar la familia de modelos GLM. La ubicación, el costo de construcción y el número exacto de chips instalados todavía no fueron revelados.
Un centro capaz de consumir como 750.000 hogares
Un gigavatio equivale a 1.000 megavatios. Como comparación aproximada, esa potencia podría abastecer a unos 750.000 hogares, aunque esto no significa que el centro ya esté consumiendo continuamente toda esa electricidad.
La cifra representa su capacidad proyectada cuando todas las fases estén operativas. Por ahora, Z.AI habría activado únicamente una parte y también opera varios clústeres separados con más de 10.000 aceleradores cada uno.
Esta distinción es importante: construir edificios, subestaciones y sistemas de refrigeración para un gigavatio no significa haber llenado inmediatamente todas las salas con chips. China puede levantar infraestructura energética a gran velocidad, pero necesita fabricar suficientes aceleradores, memorias y equipos de red para aprovecharla.

GLM-5.2 necesita cada vez más capacidad
La nueva infraestructura llega después del lanzamiento de GLM-5.2, presentado oficialmente el 16 de junio de 2026. Z.AI describe el modelo como su nueva plataforma insignia para tareas de larga duración, especialmente programación, ingeniería de software y trabajos en los que un agente debe mantener objetivos durante numerosos pasos.
El modelo se distribuye con pesos abiertos, lo que permite descargarlo y adaptarlo, pero ofrecerlo como servicio sigue requiriendo grandes cantidades de cómputo. Cuantos más usuarios y empresas lo utilizan, mayor es la necesidad de servidores capaces de generar respuestas sin largas esperas.
Tener infraestructura propia también reduce la dependencia de proveedores externos y permite a Z.AI controlar mejor los datos utilizados para entrenar sus sistemas.
Estados Unidos restringió su acceso a tecnología occidental
Zhipu AI figura desde enero de 2025 en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio estadounidense. La inclusión obliga a las empresas que quieran venderle determinados productos de origen estadounidense a solicitar licencias especiales, dificultando su acceso legal a aceleradores avanzados de NVIDIA y otras tecnologías occidentales.
La respuesta de Z.AI fue adaptar su software a procesadores nacionales. La compañía ya ofrece compatibilidad con aceleradores de Huawei, Cambricon, Moore Threads, Kunlun, MetaX, Enflame y Hygon, una estrategia destinada a evitar que toda su infraestructura dependa de un único fabricante.
Los informes apuntan a que Huawei podría aportar una parte importante del hardware del nuevo centro, pero Z.AI no confirmó públicamente quién fabricó los chips instalados.
Chinese AI developer https://t.co/GFni33bIvL has reportedly started operating a 1GW domestic-chip data center for AI models.#AI #ZAI #ChinaAI #DataCenters #AIChips #AICompute #AITraining #AIModels pic.twitter.com/jtdmNatFfB
— WinBuzzer (@WBuzzer) July 22, 2026
Un gigavatio chino no equivale automáticamente a uno de NVIDIA
La potencia eléctrica no permite medir por sí sola la capacidad real de una instalación. Dos centros de datos que consumen un gigavatio pueden ofrecer resultados muy diferentes según la eficiencia de sus chips, la velocidad de las conexiones, la memoria disponible y el nivel de optimización del software.
Los aceleradores chinos ya pueden ejecutar modelos avanzados, pero todavía enfrentan dificultades relacionadas con la madurez de las herramientas, la estabilidad de determinados procesos y la fragmentación entre plataformas. Un estudio reciente sobre sistemas Huawei Ascend documentó la necesidad de realizar modificaciones y aplicar medidas adicionales para ejecutar de forma fiable algunas cargas complejas.
A esto se suma la disponibilidad limitada de memoria HBM y de capacidad de fabricación avanzada. El cuello de botella de China podría no ser conseguir terrenos o electricidad, sino producir suficientes chips eficientes para llenar todos los centros de datos que está construyendo.
La independencia tecnológica se convierte en una necesidad
El proyecto de Z.AI forma parte de un esfuerzo mucho mayor. Pekín prepara una inversión cercana a los dos billones de yuanes para desplegar una red nacional de centros de datos, con la intención de que al menos el 80% de sus componentes procedan de empresas chinas. La iniciativa todavía se encuentra en desarrollo y sus cifras no fueron presentadas como un programa definitivo.
La puesta en marcha del nuevo centro no significa que China haya superado a NVIDIA. Sí demuestra que las restricciones están acelerando la creación de un ecosistema alternativo formado por modelos, procesadores y centros de datos nacionales.
Z.AI ya no quiere limitarse a desarrollar la inteligencia artificial. Su objetivo es controlar también la infraestructura física que la mantiene funcionando.