Una tesis doctoral de la Universidad de Radboud analizó cómo responderían bacterias patógenas terrestres a condiciones parecidas a las de Marte. El resultado inquieta: algunas no solo sobreviven, sino que después parecen interactuar de forma distinta con el sistema inmunitario humano, algo clave para futuras misiones tripuladas.
El Espeleoclub La Vall d’Uixó ha documentado 46,4 metros inéditos en las Cuevas de San José, suficientes para superar los 3.000 metros de desarrollo conocido. El hallazgo incluye una sala con agujas de aragonito, una galería con raíces y corrientes de aire, y la posibilidad de que exista una conexión mucho más cercana con el exterior.
El público podrá ver al ya retirado trasbordador en posición de lanzamiento.
Un experimento estratosférico logró medir la polarización de los rayos X emitidos por Cygnus X-1, uno de los agujeros negros más estudiados del cosmos. Los datos permiten reconstruir la geometría de su corona de plasma y confirmar modelos físicos que hasta ahora solo existían en simulaciones.
Unos investigadores que trabajan con el Smithsonian analizaron más de 10.061 artefactos y otros elementos.
Un estudio destacado por Cell probó células madre humanas modificadas en primates envejecidos y detectó señales de rejuvenecimiento en cerebro, huesos, piel, músculo y sistema reproductor. Lo más sorprendente es que el efecto no dependería de las células trasplantadas, sino de los exosomas que liberan y que parecen reprogramar tejidos completos.
El Gran Cinturón Atlántico de Sargazo, una masa de alga parda de más de 8.000 kilómetros que se extiende desde el oeste de África hasta el Caribe, alcanzó en 2025 un nuevo récord con 38 millones de toneladas de biomasa, un 40% más que el récord anterior de 2022. Científicos de Florida Atlantic University, el Max Planck Institute y el CMCC identificaron sus causas y ahora pueden predecir sus concentraciones con hasta dos años de antelación
Un equipo de la Universidad de Shenzhen identificó ocho estructuras subterráneas que podrían haberse formado por la disolución de carbonatos y sulfatos. Si se confirma, Hebrus Valles no solo revelaría una etapa más húmeda de Marte, sino también uno de los mejores lugares para buscar biofirmas antiguas protegidas de la radiación.
Un estudio publicado en Science demuestra que la glaciación de la Antártida oriental hace 34 millones de años no fue solo consecuencia de la caída del CO₂ atmosférico. Ondas lentas del manto terrestre, generadas cuando Gondwana se separó de África durante el Jurásico, elevaron el terreno antártico durante 100 millones de años hasta superar los 2 km de altitud necesarios para retener nieve permanente, creando las condiciones topográficas que hicieron posible el mayor casquete polar del planeta
Un descubrimiento excepcional dejó al descubierto detalles que parecían imposibles de conservar durante millones de años y podría cambiar para siempre la forma en que imaginamos a los dinosaurios.
Un equipo liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) confirmó la naturaleza planetaria de cuatro subneptunos detectados por el satélite TESS de la NASA alrededor de estrellas tipo K. Dos de ellos se ubican en el límite del 'desierto de los Neptunos', una región donde casi no existen planetas similares a Neptuno en órbitas cercanas a sus estrellas, lo que los convierte en objetos de referencia para estudiar la formación y evolución planetaria
Un oasis escondía mucho más que dunas y palmeras. Arqueólogos descubrieron una ciudad casi intacta cuyos edificios, documentos y objetos revelan una sorprendente forma de vida hace más de 1.600 años.
Investigadores del INTA realizaron ensayos exitosos con híbridos de maíz hiper-precoces en Santa Cruz y Chubut, zonas con temperaturas base de 6°C y ventanas de cultivo de apenas 100 a 120 días. Los rendimientos alcanzaron hasta 12.000 kg de grano por hectárea en El Hoyo. El avance ilustra cómo décadas de mejoramiento genético están desplazando hacia el sur la frontera de lo que es posible cultivar en ambientes históricamente considerados imposibles para el maíz
Un análisis vuelve a sacudir una de las ideas más importantes de la cosmología moderna. Si sus conclusiones se confirman, la energía oscura podría estar perdiendo influencia con el tiempo, lo que obligaría a revisar el futuro que la ciencia había imaginado para estrellas, galaxias y cúmulos enteros.
A partir de una reflexión publicada en The Conversation por Pablo Rodríguez Palenzuela, catedrático de Bioquímica de la Universidad Politécnica de Madrid, la genética humana ofrece una conclusión incómoda para las viejas categorías raciales: nuestra especie varía, pero no se divide en razas biológicas claras. La mayoría de las diferencias están dentro de cada población, no entre continentes.
La idea parece salida de La Tierra errante: sacar nuestro planeta de su órbita antes de que el Sol se expanda como gigante roja. En teoría podría hacerse mediante propulsores, velas solares o maniobras gravitatorias con asteroides. En la práctica, el desafío energético sería tan gigantesco que mudarnos a otro planeta podría parecer sencillo.
La Vía Láctea no está inmóvil en el cosmos. Se desplaza junto al Grupo Local a unos 600 kilómetros por segundo respecto al fondo cósmico de microondas. Durante décadas, los astrónomos han intentado explicar ese movimiento mirando hacia una región parcialmente oculta detrás del plano de nuestra propia galaxia: el llamado Gran Atractor.
La nave New Horizons ha detectado que el viento solar pierde velocidad en la heliosfera exterior, mucho antes de alcanzar el borde donde la influencia del Sol empieza a ceder ante el espacio interestelar. Un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal apunta a un culpable: átomos neutros procedentes de fuera del Sistema Solar que se incorporan al flujo solar y actúan como un freno invisible.
El telescopio James Webb observó la atmósfera de WD 1856 b, un planeta gigante que orbita una enana blanca a solo 80 años luz. Su temperatura y composición sugieren que sobrevivió a la muerte de su estrella y migró hacia el interior miles de millones de años después, una pista clave sobre el futuro lejano de mundos como Júpiter cuando el Sol se apague.
Desde los mosquitos a las chinches, los parásitos siempre han estado cerca de los humanos, y hoy siguen moldeando nuestras vidas, como lo describe el entomólogo Dino Martins en su nuevo libro.