Jeanne Calment en 1995. Imagen: AP

A nadie le gusta morir o siquiera pensar en la idea de morir; es m√°s, la mayor√≠a ha hecho del no morir parte importante de sus vidas. Mucha gente trabaja arduamente para que, por el mayor tiempo posible, no muramos. Por eso fue tan decepcionante cuando, el a√Īo pasado, un equipo de investigadores dictamin√≥ que la expectativa m√°xima de vida del ser humano se hab√≠a fijado cerca de los 115 a√Īos. Algunos podr√≠an vivir unos a√Īos m√°s, pero ser√≠an casos at√≠picos.

En octubre, un grupo de científicos publicaró su investigación en la revista Nature, y se produjo una gran cobertura mediática. A esta se le sumaron debates, acusaciones de que el estudio era defectuoso y dudas sobre si había o no datos suficientes para defender la tesis. Esta semana, Nature ha publicado cinco refutaciones de cinco investigadores que están en contra del estudio original: creen que las conclusiones podrían ser incorrectas y que es necesaria una mirada más exhaustiva a los datos.

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S. Jay Olshansky, un investigador que rese√Ī√≥ el primer estudio de Nature, cree que la controversia apunta hacia el sitio equivocado: ‚ÄúLos autores de las r√©plicas critican c√≥mo se manejan las matem√°ticas en torno al peque√Īo n√ļmero de ancianos con edades extremadamente avanzadas‚ÄĚ declar√≥ Olshansky para Gizmodo, v√≠a e-mail. El investigador, miembro de la Escuela de Salud P√ļblica de la Universidad de Illinois en Chicago, mencion√≥ adem√°s que los que critican ese estudio no se percatan de lo siguiente: ‚ÄúSi tan solo viesen m√°s all√° de sus f√≥rmulas matem√°ticas tratando de moldear tendencias en grupos peque√Īos, se dar√≠an cuenta de que, en efecto, la muerte siempre acontece, invariablemente, porque existe un l√≠mite en la duraci√≥n de la vida‚ÄĚ.

El a√Īo pasado, investigadores de la Escuela de Medicina Albert Einstein en Nueva York se dedicaron a recolectar las edades de cada una de las personas m√°s viejas fallecidas en cada a√Īo en Estados Unidos, Francia, Jap√≥n y Reino Unido. Para ello, recurrieron a la informaci√≥n de la Base de Datos Internacional de la Longevidad. Cuando procesaron los datos, comprobaron que la m√°xima edad de fallecimiento registrada fue incrementando hasta la d√©cada de 1990, tras lo cual se ha mantenido estancada en un promedio de 115 a√Īos. Realizaron tambi√©n otros an√°lisis, esta vez fij√°ndose en otras edades de fallecimiento (de la segunda hasta la quinta m√°s alta), y a√Īadieron datos de otras fuentes. El estudio concluy√≥ que podr√≠amos estar ya cerca del l√≠mite de la longevidad humana.

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Lo que vino despu√©s, naturalmente, fue un estruendo medi√°tico. El principal investigador del estudio, Jan Vijg, dijo que no pretend√≠a afirmar que hab√≠a un l√≠mite absoluto de la longevidad humana, sino que hab√≠amos llegado a un l√≠mite ahora, pero que podr√≠a verse superado en el futuro gracias a nuevos avances, a la gen√©tica del envejecimiento o a la medicina. ‚ÄúNunca descartar√≠a que llegaremos a superar esta barrera‚ÄĚ declar√≥ para Gizmodo. ‚ÄúQuiz√°s tengamos √©xito creando nuevas medicinas que combatan las enfermedades. Trabajar contra el proceso de envejecimiento general merece mucha m√°s publicidad‚ÄĚ.

Sin embargo, no todos lo vieron del mismo modo. Para Nick Brown, del Centro M√©dico de la Universidad Groningen en Holanda, autor de una de las refutaciones del estudio, toda la prensa popular ‚Äúpermit√≠a que la gente afirme cosas como que el abuelo Jack no vivir√° m√°s de los 115 a√Īos. Esa fue la impresi√≥n que todo el mundo se llev√≥. Hay un l√≠mite entre lo que puedes decir y lo que no quisiste dar a entender, como que‚ÄĚ existe un l√≠mite fijo de edad. ‚ÄúParec√≠a que los autores [del estudio original] no se esforzaban por corregir esa impresi√≥n‚ÄĚ declar√≥ Brown para Gizmodo.

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El equipo de Brown, as√≠ como los otros cuatro equipos, analizaron nuevamente el art√≠culo de Nature y encontraron muchos problemas. El an√°lisis de Brown, por ejemplo, descubri√≥ que la existencia del estancamiento en los 115 a√Īos se basa en la edad y fecha de muerte del franc√©s Jeanne Louise Calment, que vivi√≥ hasta los 122 a√Īos. Otros mencionaron el incremento en el n√ļmero de personas vivas que pasan los 100 a√Īos, lo que hace probable que muchas de ellas pasen los 115 a√Īos (o incluso los 122). Se encontraron tambi√©n otros problemas, como el que ata√Īe a las estad√≠sticas y metodolog√≠a empleadas para analizar una muestra tan peque√Īa, o incluso se cuestion√≥ que en realidad los datos existentes no eran suficientes como para hacer alguna aseveraci√≥n sobre el tema. Otro estudio se√Īal√≥ que separar los datos en a√Īos individuales en los que la gente muri√≥ resulta arbitrario, ya que esos a√Īos son en s√≠ una divisi√≥n arbitraria de tiempo. Todas estas objeciones nos hacen pensar que, quiz√°s, este estancamiento en la expectativa m√°xima de vida, que no var√≠a desde hace 25 a√Īos, es en realidad una fluctuaci√≥n estad√≠stica.

Y las objeciones no terminan all√≠. Una investigaci√≥n de la periodista alemana Hester van Santen encontr√≥ que la aceptaci√≥n del art√≠culo original en la revista Nature fue bastante sospechosa. Al principio fue rechazada, pero luego los editores cambiaron de opini√≥n y la aceptaron con observaciones. El estudio, menciona van Santen, se entramp√≥ en una batalla entre dem√≥grafos acerca de si hab√≠a o no un l√≠mite en la expectativa de vida humana. La periodista coment√≥ que, dada la carrera profesional de Olshansky ‚ÄĒautor de la primera rese√Īa del estudio original‚ÄĒ, podr√≠a no haber estado en condiciones de hacer una evaluaci√≥n independiente, puesto que formaba parte del debate suscitado entre los dem√≥grafos. Van Santen entrevist√≥ a dem√≥grafos que pensaban que el an√°lisis del estudio hab√≠a sido realizado de manera incorrecta por personas no familiarizadas con la materia, que luego recibieron asesor√≠a para mejorar un art√≠culo con un an√°lisis defectuoso pero un t√≠tulo sexy.

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Esto no significa que las conclusiones del equipo de Vijg sean incorrectas, sino que hay gente que no est√° de acuerdo con su metodolog√≠a. Uno de los autores de la refutaci√≥n, Jim Vaupel, director del Instituto Max Planck para la Investigaci√≥n Demogr√°fica, destrip√≥ a Vijg en el art√≠culo de van Santen (dijo que ‚ÄúEllos simplemente arrojaron los datos al ordenador como quien arroja comida a una vaca‚ÄĚ). √Čl es uno de los que est√° del lado opuesto a Olshansky en el debate demogr√°fico. Sin embargo, a pesar de esas cr√≠ticas, Vaupel es autor de un art√≠culo que analiz√≥ los datos de la expectativa de vida de personas centenarias ‚ÄĒque viven m√°s de 100 a√Īos‚ÄĒ en Suecia y Dinamarca. Utiliz√≥ un m√©todo estad√≠stico distinto; sin embargo, obtuvo exactamente el mismo resultado. ‚ÄúParece que la expectativa m√°xima de vida, medida como la edad en que muere la persona m√°s vieja, actualmente no est√° aumentando‚ÄĚ escribi√≥ en un art√≠culo publicado el mes pasado en el Journal of Internal Medicine. Vaupel rechaz√≥ declarar para Gizmodo sobre este punto.

Entonces, as√≠ est√°n las cosas: los cient√≠ficos a veces debaten acerca de cu√°l es la mejor manera de hacer ciencia. Lo que s√≠ es seguro es que vas a morir de todas formas. Sin embargo, lo importante es que la expectativa de vida promedio es mucho menor a los 100 a√Īos, y que esta gente de 115 son, despu√©s de todo, estad√≠sticamente at√≠picas. Adem√°s, dif√≠cil tener informaci√≥n sobre la humanidad a trav√©s de muestras tan peque√Īas de casos extremos. Finalmente, el equipo de Vijg no pudo justificar cu√°ndo el l√≠mite de edad es fijo o flexible ‚ÄĒa fin de cuentas, todo esto es solo un juego de n√ļmeros‚ÄĒ.

Con todo eso en mente y habiendo tomado en cuenta todos los argumentos, supongo que deber√≠amos terminar este art√≠culo con algo que el boom medi√°tico de octubre pas√≥ por alto: existen graves problemas en la revisi√≥n por pares, y muchas maneras de leer y analizar los datos. Sin embargo, aunque estad√≠sticamente no seas una de las personas m√°s longevas de la historia, la gente de veras quiere descubrir alguna forma de superar cualquiera que sea la barrera en la expectativa de vida. Vijg, por su parte, opina lo siguiente: ‚ÄúLo realmente importante es que necesitamos invertir m√°s dinero en medicamentos e intervenciones que tengan un impacto real contra el envejecimiento en s√≠ ‚ÄĒy no [solo] contra enfermedades individuales‚ÄĒ‚ÄĚ.

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En eso, probablemente, sí podemos coincidir con él.

[Nature, 1,2,3,4,5]