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Ciencia

Científicos quieren conseguir algo que parecía imposible: que el cartílago desgastado vuelva a crecer. Y ya han logrado regenerar rodillas dañadas en animales

Un programa científico de Estados Unidos ha conseguido regenerar cartílago y hueso en animales con artrosis. Entre sus avances destacan células inteligentes, inyecciones regenerativas y una rodilla biológica impresa en 3D que podría transformar los tratamientos.
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Durante décadas, recibir un diagnóstico de artrosis significaba enfrentarse a una realidad incómoda: el cartílago que protege nuestras articulaciones tiene una capacidad muy limitada para repararse por sí mismo. Cuando ese tejido comienza a deteriorarse, aparecen el dolor, la rigidez y las dificultades para realizar movimientos tan cotidianos como subir una escalera. Los tratamientos pueden aliviar los síntomas, pero todavía no existe una cura capaz de revertir de forma fiable la enfermedad.

Ahora, varios equipos de científicos estadounidenses están intentando cambiar esa historia. Su objetivo no consiste simplemente en sustituir las articulaciones desgastadas por piezas artificiales, sino en conseguir algo mucho más ambicioso: que el propio organismo reconstruya el cartílago y el hueso dañados por la osteoartritis.

Los primeros resultados han sido prometedores. Algunas terapias han regenerado tejido articular en animales, mientras que un equipo de la Universidad de Columbia ha desarrollado una rodilla biológica impresa en 3D. Sin embargo, todavía falta superar la prueba más importante: demostrar que estas tecnologías son seguras y eficaces en seres humanos.

La ciencia lleva décadas intentando regenerar el cartílago. Ahora tiene varias estrategias prometedoras

Científicos quieren conseguir algo que parecía imposible: que el cartílago desgastado vuelva a crecer. Y ya han logrado regenerar rodillas dañadas en animales
Una investigadora de la Universidad de Columbia muestra un modelo de articulación durante el desarrollo de NOVAKnee, una tecnología experimental que busca reemplazar componentes artificiales de rodilla por estructuras biodegradables capaces de favorecer la formación de tejido vivo. © Columbia University.

Detrás de estos avances está NITRO (Novel Innovations for Tissue Regeneration in Osteoarthritis), un programa de la agencia estadounidense ARPA-H que financia investigaciones destinadas a transformar el tratamiento de la artrosis.

Según la información oficial del programa, su objetivo es desarrollar terapias capaces de regenerar tejidos articulares mediante inyecciones, biomateriales y sustitutos biológicos. La iniciativa aborda un problema que afecta a unos 32 millones de personas en Estados Unidos.

Una de las propuestas más llamativas procede de investigadores de la Universidad Washington en San Luis. Están desarrollando células modificadas genéticamente que funcionan como pequeños sistemas de respuesta dentro de la articulación: detectan señales asociadas al daño y liberan sustancias destinadas a reducir la inflamación y estimular la reparación.

Los resultados en modelos animales han permitido avanzar hacia una nueva fase de desarrollo. El 20 de octubre de 2026, la universidad anunció una financiación adicional de 17 millones de dólares para continuar investigando esta tecnología y preparar futuros ensayos clínicos.

Otros equipos trabajan con nanopartículas capaces de liberar medicamentos durante meses o biomateriales que atraen células implicadas en la reparación del cartílago y el hueso.

Una rodilla impresa en 3D podría sustituir las prótesis tradicionales por tejido vivo

La propuesta más extraordinaria llega desde la Universidad de Columbia. Sus investigadores están desarrollando NOVAJoint, una articulación fabricada mediante impresión 3D con una estructura biodegradable que incorpora células destinadas a producir cartílago y tejido óseo.

La idea es que, una vez implantada, la estructura sirva como soporte temporal. A medida que las células generan tejido nuevo, el material artificial debería degradarse progresivamente.

Científicos quieren conseguir algo que parecía imposible: que el cartílago desgastado vuelva a crecer. Y ya han logrado regenerar rodillas dañadas en animales
Esquema del implante experimental NOVAKnee, diseñado para combinar una estructura biodegradable con células capaces de generar cartílago y hueso. La tecnología pretende que el soporte artificial desaparezca progresivamente mientras se forma tejido biológico. © NOVAJoint Orthopedics.

A diferencia de las prótesis convencionales de metal y plástico, el objetivo final es conseguir una articulación formada por tejido biológico funcional. Según una investigación recogida por The Washington Post, los científicos ya han probado la resistencia mecánica de prototipos implantados en rodillas de cadáveres humanos, reproduciendo cargas asociadas al movimiento.

Es un avance técnico relevante, pero no significa que hayan conseguido crear una rodilla viva completamente funcional en un paciente. Las pruebas mecánicas con cadáveres no pueden demostrar regeneración biológica a largo plazo.

¿Estamos cerca de curar la artrosis? Los resultados son alentadores, pero todavía falta una prueba decisiva

La principal novedad es que los científicos han superado algunos obstáculos que parecían especialmente difíciles. En abril de 2026, ARPA-H confirmó que los equipos de NITRO habían conseguido regenerar cartílago y hueso en modelos animales de osteoartritis.

No obstante, los resultados obtenidos en ratones y otros animales no siempre se reproducen en seres humanos. También habrá que comprobar cuánto dura el tejido regenerado, si soporta las cargas de una articulación real y si los tratamientos presentan efectos adversos.

La agencia estadounidense señala que sus tecnologías permanecen en fase preclínica y que los primeros ensayos en humanos están previstos a partir de finales de 2027, sujetos a las autorizaciones correspondientes. Mientras tanto, el tratamiento habitual de la artrosis sigue basándose en ejercicio adaptado, fortalecimiento muscular, control de los síntomas y, cuando es necesario, intervenciones quirúrgicas.

La posibilidad de regenerar una rodilla dañada ya no pertenece exclusivamente a la ciencia ficción. Pero entre conseguir que vuelva a crecer cartílago en un laboratorio y curar la artrosis en millones de personas todavía existe un desafío médico enorme.

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