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Ciencia

Descubren una Tierra abrasada junto a una estrella que podría sobrevivir al Sol durante decenas de miles de millones de años. Está tan cerca que completa un año antes de que termine un día terrestre

SPECULOOS-3 b tiene prácticamente el mismo tamaño que la Tierra, pero se encuentra tan cerca de su estrella que completa una órbita cada 17 horas y probablemente perdió su atmósfera. Su sol podría brillar durante más de 100.000 millones de años, convirtiendo al sistema en una ventana hacia el lejano futuro del universo.
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A veces, los descubrimientos más interesantes no llegan desde planetas potencialmente habitables, sino desde mundos donde la vida parece imposible. Un equipo internacional, con participación de científicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, detectó un exoplaneta casi tan grande como la Tierra alrededor de una estrella que podría continuar brillando cuando el Sol lleve miles de millones de años convertido en una enana blanca.

El planeta se llama SPECULOOS-3 b, se encuentra a unos 55 años luz y ofrece una oportunidad poco habitual para estudiar directamente la superficie de un mundo rocoso situado fuera del Sistema Solar.

De acuerdo con el estudio publicado en Nature Astronomy, su radio equivale aproximadamente al 97,7% del terrestre. Sin embargo, ahí terminan la mayoría de las semejanzas: su órbita es tan extrema que un año completo transcurre en apenas 17 horas.

Un planeta extremo bajo una estrella eterna

Detectan un planeta similar a la Tierra que orbita una estrella que vivirá diez veces más que el Sol
© NASA.

SPECULOOS-3 b gira alrededor de una enana ultrafría, una estrella apenas más grande que Júpiter, aunque mucho más masiva. Su temperatura ronda los 2.627 °C y su luminosidad es más de mil veces inferior a la del Sol. A pesar de ello, el planeta se encuentra tan cerca que recibe casi 16 veces más energía que la Tierra.

También se cree que está anclado por las mareas. Eso significa que probablemente tarda lo mismo en girar sobre sí mismo que en completar una órbita: una de sus caras permanecería siempre expuesta a la estrella, mientras la otra viviría en una noche perpetua.

La radiación y la actividad magnética de la estrella hacen muy poco probable que el planeta haya conseguido conservar una atmósfera. Sin embargo, todavía no existe una observación que permita descartarla de manera definitiva. Como explica la NASA, el Telescopio Espacial James Webb podría comprobar si queda algún envoltorio gaseoso y estudiar la mineralogía de su superficie mediante la radiación térmica que emite el planeta.

Las simulaciones incluidas en Nature Astronomy indican que alrededor de diez observaciones de eclipses secundarios (los momentos en que el planeta pasa detrás de su estrella) podrían imponer restricciones importantes sobre su atmósfera o sobre la composición de sus rocas. No se trataría de buscar vida, sino de averiguar si su superficie se parece más a la de la Tierra, Mercurio o algún tipo de mundo todavía desconocido.

La longevidad de su estrella añade otra dimensión al hallazgo. Mientras el Sol permanecerá en su fase estable durante unos 10.000 millones de años, las enanas rojas pueden seguir consumiendo lentamente su combustible durante 100.000 millones de años o más. Las ultrafrías se encontrarán entre las últimas estrellas que continúen encendidas cuando el universo sea mucho más oscuro que hoy.

Cómo se descubrió SPECULOOS-3 b

Detectan un planeta similar a la Tierra que orbita una estrella que vivirá diez veces más que el Sol
© NASA / JPL-Caltech.

Las primeras pistas aparecieron en 2021 mediante SAINT-EX, el telescopio suizo-mexicano instalado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California.

Según relata la Gaceta UNAM, Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin e Ilse Plauchu-Frayn participaron en las observaciones iniciales y en el seguimiento posterior. Las dos primeras señales eran tan débiles y coincidieron con condiciones meteorológicas tan desfavorables que el planeta no pudo identificarse inmediatamente.

En 2022, el telescopio Artemis de la red SPECULOOS obtuvo nuevas observaciones desde Tenerife. El equipo continuó acumulando información hasta que, en 2023, los tránsitos periódicos terminaron revelando la presencia del planeta. El Gran Telescopio Canarias también proporcionó algunas de las mediciones terrestres más precisas utilizadas para confirmar el hallazgo.

El método consiste en observar diminutas disminuciones del brillo de una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella. En este caso, la señal fue especialmente difícil de detectar porque SPECULOOS-3 es extremadamente tenue y el planeta solo bloquea una fracción muy pequeña de su luz.

Este es apenas el segundo sistema planetario con tránsitos descubierto alrededor de una enana ultrafría, después de TRAPPIST-1. Pero ambos parecen radicalmente distintos: TRAPPIST-1 alberga siete planetas de tamaño parecido al terrestre, mientras que alrededor de SPECULOOS-3 solo se ha confirmado, por ahora, este mundo abrasado.

SPECULOOS-3 b jamás será una segunda Tierra. Su importancia está en otra parte: puede permitirnos estudiar las rocas de un planeta lejano y entender cómo evolucionan los mundos que orbitan las estrellas más pequeñas, abundantes y longevas de la galaxia.

Mucho después de que el Sistema Solar haya dejado de parecerse al lugar que conocemos, su diminuto sol rojo todavía podría continuar iluminándolo cada 17 horas.

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