Las montañas de Oppland, en Noruega. Foto: Honza and Ivana Ebr / Wikipedia

Arcos, flechas, retazos de tela, esquís de madera de hace 6.000 años... Las montañas de Noruega escondían un tesoro arqueológico increíble que llevaba miles de años oculto bajo el hielo de los glaciares. El aumento de las temperaturas está revelando poco a poco ese tesoro.

Los materiales orgánicos como la madera, el cuero o la tela no se conservan durante miles de años a menos que se les mantenga lejos de los microorganismos que los degradan. Una de las mejores maneras de conservarlos es el frío extremo, pero cuando se descongelan, vuelven a degradarse rápidamente a menos que se traten. Desde 2006, varios equipos de arqueólogos rastrean palmo a palmo las montañas Oppland, en Noruega. La suya es una carrera contrarreloj por localizar artefactos que el hielo fundido revela antes de que se dañen o la nieve vuelva a cubrirlos y desaparezcan durante más tiempo.

Los mejores hallazgos aparecen por encima de los 1.400 metros, lejos de la base de los glaciares cuyo movimiento tritura cualquier objeto en la base. A esa altura, los parches de hielo fundido han revelado más de 2.000 artefactos que datan desde el año 4.000 antes de Cristo hasta bien entrado el Renacimiento.

Muchos de los artefactos revelan que las montañas fueron un lugar muy frecuentado por las tribus vikingas entre los años 700 a 900 de nuestra era. A menudo identificamos a los antiguos nórdicos con sus barcos, pero la realidad es que los vikingos se expandieron tanto por mar como por tierra.

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En las montañas de Oppland, los vikingos cazaban ciervos y cruzaban de valle a valle comerciando con pieles y otros objetos relacionados con la caza. Los hallazgos continuan, y es solo cuestión de tiempo que aparezca algo más valioso que puntas de flecha o arcos rotos. [vía Ars Technica]