Foto: Chaloner Woods (Getty)

A menudo se dice que el desayuno es la comida más importante del día, pero según un nuevo estudio publicado en BMJ, no te ayudará a perder peso. El estudio no encontró pruebas sólidas de que desayunar con regularidad ayude a reducir calorías o a evitar el aumento de peso. De hecho, lo que encontró fueron algunas evidencias de lo contrario, que saltarse el desayuno es mejor para nuestra cintura, aunque obviamente no basta por sí solo como medida para mantenernos en forma.

Hay buenas razones para comer temprano en el día, especialmente si eres joven. Las investigaciones han demostrado que comer regularmente un desayuno saludable (piensa en frutas, verduras y cereales integrales) ayuda a que los niños y adolescentes se desarrollen normalmente y se mantengan más activos en la escuela. Muchas organizaciones de salud pública y médicos también han recomendado agregar un desayuno saludable a tu rutina como una forma de prevenir la obesidad o promover la pérdida de peso.

La teoría detrás de este consejo es simple: comer temprano acelerará su metabolismo y evitará que tenga más hambre y comas más cantidad en las comidas posteriores. Hay evidencia de esta teoría a partir de algunos estudios.

Foto: Foodie Factor (Pexels)

Sin embargo, estos estudios suelen basarse solo en la observación, lo que significa que solo buscan asociaciones indirectas (en este ejemplo, comer o saltar el desayuno en relación a perder peso o menos obesidad) en un grupo de personas de tamaño decente. En los últimos años, algunos ensayos aleatorios y controlados, que a menudo se consideran el estándar de oro de la evidencia, no han logrado encontrar el mismo vínculo. La autora principal del estudio Flavia Cicuttini, epidemióloga de la Universidad de Monash en Australia , explicó lo siguiente a Gizmodo por correo electrónico:

El problema es que las personas que desayunan tienden a ser diferentes a las que no lo hacen. Por lo tanto, el problema con los estudios observacionales es que puede que no sea el desayuno lo que es bueno, sino más bien un estilo de vida más amplio con opciones de alimentos saludables que resultan beneficiosas para reducir peso.

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Cicuttini y su equipo decidieron reunir y analizar tantos ensayos clínicos relevantes sobre el tema como pudieran encontrar para ayudar a resolver la cuestión, algo que los científicos llaman un metaestudio. Observaron 13 ensayos, realizados en EE. UU., Reino Unido y Japón entre 1992 y 2016, que estudiaban colectivamente a más de 500 adultos de peso e índice de masa corporal variables. Algunos de los ensayos estudiaban si saltarse o no el desayuno podría afectar el peso; otros observaban cómo el desayuno afectaba a la ingesta de calorías totales de una persona en un día.

Descubrimos que los que desayunaban tendían a comer alrededor de 260 calorías adicionales por día y en promedio ganaban 0,44 kilogramos. Es importante destacar que no hallamos evidencia de un mejor metabolismo en los que desayunan, ni que tuvieran menos probabilidades de comer en exceso más tarde en el día.

Este patrón se mantuvo sin importar dónde se realizaron los estudios o cuánto pesaban los voluntarios.

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Los autores agregan que sus hallazgos no deberían tomarse como definitivos. Por un lado, la calidad general de la evidencia que revisaron se consideró baja. Pocos de los estudios eran ciegos, lo que significa que sabían si estaban desayunando o no. Es difícil esconderle a alguien si está desayunando o no, pero los estudios tampoco eran ciegos de cara a los investigadores que tuvieron que medir y calcular los resultados que obtuvieron de los voluntarios. Todos los estudios consultados por el equipo, también tienen un elevado riesgo de sesgo.

Los autores dicen que una respuesta definitiva llevará más investigación, preferiblemente con ensayos grandes y de alta calidad. Mientras tanto, Cicuttini cree que su investigación tiene resultados claros que el ciudadano medio debería tener en cuenta.

El mensaje clave es que si a una persona le gusta desayunar está bien. Sin embargo, no hay evidencia de que debamos alentar a las personas a cambiar su patrón de alimentación para incluir el desayuno (si es que no lo toman) con el fin de prevenir el aumento de peso o la obesidad... Hasta donde sabemos, puede hacer lo contrario.

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[BMJ]