Saltar al contenido
Ciencia

El punto caliente bajo Hawái se está calentando: así creó algunos de los volcanes más grandes del planeta

Un estudio reconstruyó la temperatura de la pluma del manto hawaiana durante 47 millones de años. Los resultados muestran un calentamiento de unos 250 °C y dos grandes pulsos térmicos que permitieron construir volcanes colosales como Pūhāhonu y los gigantes de las actuales islas de Hawái.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los volcanes de Hawái no se encuentran en el límite entre dos placas tectónicas, como ocurre en buena parte del planeta. Se levantan en medio de la placa del Pacífico, alimentados por una anomalía térmica profunda conocida como punto caliente hawaiano.

Este punto caliente está asociado a una pluma: una corriente ascendente de roca del manto mucho más caliente que el material que la rodea. Aunque continúa siendo sólida a gran profundidad debido a la enorme presión, parte de ella se funde al acercarse a la superficie y produce el magma que alimenta a los volcanes.

Mientras la pluma permanece relativamente estable, la placa del Pacífico se desplaza hacia el noroeste. El resultado es una sucesión de volcanes cada vez más antiguos, como si el punto caliente fuera una llama fija que va perforando una cinta transportadora en movimiento.

El punto caliente bajo Hawái se está calentando: así creó algunos de los volcanes más grandes del planeta
© Magnific

Una pluma que se calentó durante millones de años

Una nueva investigación liderada por Michael Garcia, geocientífico de la Universidad de Hawái en Mānoa, analizó por qué el volumen de lava varía hasta cien veces entre los distintos volcanes de la dorsal hawaiana.

El trabajo se concentró en 65 volcanes distribuidos a lo largo de unos 3.500 kilómetros y formados durante los últimos 47 millones de años. Los científicos estudiaron basaltos ricos en olivino procedentes de 16 volcanes y compararon cuatro posibles explicaciones: el espesor de la placa, la composición del manto, la velocidad de desplazamiento del Pacífico y la temperatura de la pluma.

La temperatura fue el único factor que coincidió de forma consistente con el tamaño de los edificios volcánicos. Según los resultados, la pluma hawaiana se calentó aproximadamente 250 °C durante ese periodo, contradiciendo la idea tradicional de que los puntos calientes nacen extremadamente calientes y se enfrían progresivamente.

Esto no significa que la temperatura haya aumentado de manera constante cada año. El registro muestra fluctuaciones y, especialmente, dos grandes pulsos de calor y producción de magma.

Los pulsos que construyeron volcanes gigantes

El primer episodio ocurrió hace entre 20 y 14 millones de años. Durante ese periodo se formó Pūhāhonu, un enorme volcán en escudo actualmente sumergido al noroeste de las islas principales.

Pūhāhonu está considerado el volcán en escudo más grande construido en los últimos 60 millones de años. El calor excepcional de su fuente habría prolongado su etapa de crecimiento durante más tiempo, permitiéndole acumular una cantidad extraordinaria de lava.

El segundo pulso comenzó durante los últimos seis millones de años y está relacionado con la construcción de las actuales islas hawaianas, incluidos gigantes como Mauna Loa y Mauna Kea. La producción de magma de la cadena ha sido irregular, pero aumentó en términos generales durante los últimos 50 millones de años y alcanzó sus niveles más altos en la etapa reciente.

Los volcanes con volúmenes superiores a unos 70.000 kilómetros cúbicos estaban asociados a temperaturas potenciales del manto cercanas o superiores a los 1.600 °C. Cuanto más caliente era la fuente, mayor cantidad de roca podía fundirse y más magma llegaba hasta la superficie.

Un termómetro escondido en la lava

Para reconstruir estas temperaturas, el equipo desarrolló un geotermómetro basado en la composición química de antiguos basaltos y minerales de olivino. Estas rocas conservan señales de las condiciones existentes cuando el magma se originó dentro del manto.

Los investigadores combinaron esos datos con nuevas dataciones y mapas del fondo oceánico, que permitieron calcular mejor el tamaño real de volcanes erosionados o casi completamente sumergidos.

El motivo del calentamiento todavía no está demostrado. Los autores plantean que podría relacionarse con el desplazamiento de acumulaciones densas y calientes situadas cerca de la base del manto, a miles de kilómetros de profundidad. Esas variaciones alimentarían la pluma por pulsos, en lugar de mantener un flujo térmico constante.

El estudio tampoco anuncia un aumento inmediato del peligro volcánico en Hawái. Describe procesos que se desarrollan durante millones de años, no cambios capaces de anticipar la próxima erupción. Su importancia está en otro lugar: demuestra que la temperatura profunda del planeta puede determinar qué volcanes se convierten en montañas ordinarias y cuáles terminan creciendo hasta dimensiones gigantescas.

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados