En un mundo donde las olas de calor son cada vez más frecuentes, mantener frescos edificios, fábricas y viviendas implica un enorme consumo de electricidad. El aire acondicionado continúa siendo una de las soluciones más efectivas, pero también aumenta la demanda energética precisamente durante las jornadas más calurosas.
Un estudio de arquitectura de Nueva Delhi encontró una alternativa recurriendo a una tecnología que tiene miles de años. Ant Studio desarrolló Beehive, una estructura formada por cientos de piezas de terracota que puede enfriar el aire mediante evaporación y, en determinadas condiciones, conseguir diferencias cercanas a los 14 o 15 °C.
Aunque su apariencia resulta futurista, el principio utilizado es prácticamente el mismo que explica por qué un botijo mantiene fresca el agua sin electricidad.
El mismo truco que utilizan los botijos desde hace siglos
La arcilla cocida sin esmaltar contiene una enorme cantidad de pequeños poros. Cuando un recipiente fabricado con este material contiene agua, una pequeña parte atraviesa sus paredes y alcanza la superficie exterior, donde comienza a evaporarse.
Para convertirse en vapor, el agua necesita energía. Esa energía se obtiene en forma de calor del propio recipiente y del entorno, provocando una disminución de la temperatura.
Es lo que ocurre en un botijo y también en las tradicionales matka utilizadas en India para almacenar agua. En lugar de intentar inventar un nuevo sistema de refrigeración desde cero, el arquitecto Monish Siripurapu se preguntó si ese mismo fenómeno podía utilizarse a una escala mucho mayor para enfriar espacios.
La respuesta terminó convirtiéndose en una especie de enorme panal de terracota.

Una “colmena” formada por hasta 900 cilindros de arcilla
El proyecto surgió cuando uno de los clientes del estudio tenía un problema de temperatura en una fábrica. Un generador diésel instalado entre dos edificios expulsaba aire extremadamente caliente y convertía el espacio cercano en una zona prácticamente insoportable para los trabajadores.
Ant Studio comenzó entonces a experimentar con diferentes geometrías hasta desarrollar Beehive, una instalación compuesta por aproximadamente 800 o 900 cilindros de arcilla, dependiendo de la configuración, colocados dentro de una estructura metálica.
El agua circula constantemente por las piezas de terracota y mantiene húmeda su superficie. Cuando el aire caliente atraviesa los cilindros, parte del agua se evapora y absorbe calor, haciendo que el aire salga por el otro extremo a una temperatura inferior.
La forma de panal no es solamente estética: permite reunir una gran superficie de arcilla en un espacio relativamente compacto y facilitar el paso del aire entre las piezas.
El aire puede salir hasta 14 grados más frío
En una de las pruebas descritas por el estudio, el aire caliente procedente de una instalación industrial entraba en el sistema a aproximadamente 50 °C y 10 metros por segundo, mientras que la temperatura ambiente rondaba los 42 °C.
Después de atravesar la estructura húmeda de terracota, el aire salía a unos 36 °C, lo que representa una reducción cercana a los 14 grados respecto del flujo inicial.
Eso no significa que el dispositivo pueda reducir siempre 14 o 15 grados la temperatura completa de un edificio. El rendimiento depende de factores como la humedad ambiental, la temperatura inicial, la circulación del aire y la cantidad de agua que consigue evaporarse. Como ocurre con cualquier sistema de enfriamiento evaporativo, cuanto más seco es el ambiente, mayor suele ser su efectividad.
Delhi architect Monish Siripurapu created CoolAnt, a low-cost, eco-friendly air conditioner using ancient evaporative cooling with water and terracotta. It cools spaces naturally without electricity, reducing energy use and carbon emissions. CoolAnt supports local artisans and… pic.twitter.com/Dzs8MIVx5J
— The Logical Indian (@LogicalIndians) April 19, 2025
Agua reciclada y una pequeña bomba en lugar de un compresor
Otra de las ventajas del sistema es su bajo consumo eléctrico. Beehive no necesita los compresores ni los gases refrigerantes empleados por un aire acondicionado convencional. La electricidad se utiliza fundamentalmente para hacer funcionar una bomba que mantiene el agua circulando sobre la estructura.
Ant Studio plantea además reutilizar agua procedente de edificios o instalaciones industriales, almacenándola en un depósito y recirculándola. Parte de esa agua inevitablemente se pierde mediante evaporación, por lo que el sistema necesita reposición periódica.
La solución tampoco pretende sustituir universalmente al aire acondicionado. En regiones muy húmedas, por ejemplo, la capacidad de evaporación disminuye considerablemente. Pero en climas cálidos y relativamente secos puede convertirse en una herramienta de refrigeración pasiva o complementaria.
Beehive demuestra así que algunas respuestas frente al calor extremo quizá no necesiten tecnologías completamente nuevas. A veces basta con recuperar un principio utilizado durante siglos, cambiar su escala y adaptarlo a los edificios del siglo XXI.