El terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio de 2026 dejó miles de víctimas y graves daños en edificios e infraestructuras. Durante aproximadamente 70 segundos, el suelo experimentó movimientos intensos cuya duración sorprendió a los especialistas.
Ahora, una investigación de científicos chilenos encontró una explicación para el comportamiento extraordinario de este terremoto: la ruptura de dos sistemas de fallas y una propagación de la fractura a velocidades superiores a las de determinadas ondas sísmicas.
El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista científica The Seismic Record, fue desarrollado por investigadores del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile.
Los resultados podrían transformar la manera en que se evalúan los riesgos sísmicos en regiones donde interactúan diferentes fallas geológicas.
El terremoto de Venezuela duró mucho más de lo esperado
El 24 de junio, el norte de Venezuela fue sacudido por una secuencia sísmica extraordinariamente destructiva.
Los primeros registros del Servicio Geológico de Estados Unidos identificaron dos grandes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos.
Sin embargo, el nuevo análisis propone interpretar la secuencia como un complejo proceso de ruptura que involucró diferentes segmentos de fallas geológicas. Los investigadores estimaron una magnitud equivalente de 7,6 y una duración aproximada de 70 segundos, considerablemente superior a la esperada para un terremoto de características similares.
Esta prolongación de las sacudidas contribuye a explicar por qué numerosas estructuras estuvieron sometidas a esfuerzos intensos durante tanto tiempo.
Dos fallas geológicas se rompieron una después de la otra
La investigación estuvo encabezada por Sebastián Riquelme, jefe de operaciones del Centro Sismológico Nacional de Chile.
El equipo analizó registros sísmicos regionales e internacionales y datos satelitales que permitieron reconstruir cómo se desplazó la corteza terrestre durante el terremoto.
Los resultados indican que la ruptura comenzó en el sistema de fallas de Boconó y posteriormente se propagó hacia la falla de San Sebastián, situada frente a la costa venezolana. Ambas estructuras forman parte de una región geológicamente compleja donde interactúan las placas tectónicas del Caribe y Sudamericana.
La investigación demuestra que los terremotos pueden involucrar diferentes fallas durante un mismo proceso de ruptura, incluso cuando estas se estudian habitualmente por separado.

La fractura avanzó a 5,5 kilómetros por segundo
Uno de los descubrimientos más importantes fue la velocidad alcanzada por la ruptura en la falla de San Sebastián.
Los científicos calcularon que la fractura se propagó a velocidades de hasta 5,5 kilómetros por segundo, aproximadamente 19.800 kilómetros por hora. Este fenómeno se conoce como ruptura supershear o supercortante.
Ocurre cuando el frente de ruptura avanza más rápido que las ondas sísmicas de corte, responsables de determinados movimientos laterales del suelo. El proceso puede generar un frente de choque comparable, en términos físicos, al producido por un avión cuando supera la velocidad del sonido.
Esta concentración de energía puede intensificar las sacudidas cerca de la falla y aumentar el potencial destructivo del terremoto.
Los edificios altos y los puentes pueden ser especialmente vulnerables
Los investigadores también identificaron pulsos de velocidad del suelo que alcanzaron aproximadamente 14 segundos de duración. Estos movimientos prolongados pueden resultar especialmente peligrosos para construcciones grandes y flexibles.
Entre las estructuras más vulnerables se encuentran los edificios de gran altura y los puentes de grandes luces, que pueden experimentar desplazamientos importantes cuando reciben movimientos sísmicos de larga duración.
El problema no depende únicamente de la intensidad máxima del movimiento, sino también de cuánto dura y cómo se transmite la energía a las estructuras.
Por eso, los especialistas consideran fundamental incorporar estos fenómenos en los modelos utilizados por la ingeniería sísmica.
"Estas características sitúan el terremoto (de Venezuela) en compañía de los grandes terremotos más complejos del registro instrumental mundial, escriben Sebastián Riquelme de la Universidad de Chile y sus colegas."https://t.co/ex1q3t48Dx@yvangil @SomosFunvisis pic.twitter.com/HmCgVt9o9g
— Roi Lopez Rivas (@RoiLopezRivas) October 28, 2026
El descubrimiento podría cambiar cómo se estudian los grandes terremotos
Una de las principales conclusiones del estudio es que analizar las fallas geológicas de manera aislada puede llevar a subestimar el tamaño potencial de futuros terremotos.
Los investigadores proponen desarrollar escenarios que contemplen rupturas simultáneas o sucesivas de diferentes segmentos. Este enfoque podría mejorar los mapas de amenaza sísmica y contribuir al diseño de construcciones más resistentes.
El estudio también plantea nuevas preguntas sobre la forma en que se libera la energía acumulada entre placas tectónicas.
El terremoto de Venezuela demuestra que una fractura puede propagarse de manera mucho más compleja de lo previsto y alcanzar velocidades capaces de intensificar considerablemente sus efectos. Comprender estos mecanismos no permite predecir cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, pero sí puede ayudar a preparar mejor las ciudades y reducir las consecuencias de futuros desastres.