Saltar al contenido
Mundo

Existe un árbol que produce frutos más pesados que una persona y también puede cultivarse en el jardín

Puede crecer hasta convertirse en un árbol enorme y producir frutos que pesan varias decenas de kilos. Pero cultivarlo en casa exige mucho más que espacio.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Hay árboles que llaman la atención por su altura, otros por sus flores y algunos por la forma de sus hojas. Pero existe una especie tropical capaz de sorprender por algo mucho más inusual: produce uno de los frutos más grandes que puede encontrarse sobre un árbol. Su tamaño puede superar ampliamente lo que estamos acostumbrados a ver en un jardín y, en condiciones excepcionales, alcanzar dimensiones difíciles de imaginar.

La protagonista es la yaca, también conocida como jackfruit, una especie cuyo nombre científico es Artocarpus heterophyllus. Originaria de India, puede desarrollarse hasta alcanzar entre 9 y 21 metros de altura y generar frutos que habitualmente pesan varios kilos, aunque algunos ejemplares extraordinarios llegan a superar ampliamente los 30 kilos.

Sin embargo, cultivar este árbol no consiste simplemente en plantar una semilla y esperar. Su origen tropical determina buena parte de sus necesidades y convierte al clima, el suelo y el espacio disponible en factores decisivos. Antes de imaginar una enorme yaca creciendo en el jardín, hay varios detalles que conviene conocer.

Un fruto que aparece directamente sobre el tronco

Una de las características más llamativas de la yaca es que sus frutos no cuelgan únicamente de las ramas más delgadas, como ocurre con muchas especies frutales. Pueden desarrollarse directamente sobre el tronco y las ramas principales, creando una imagen bastante peculiar cuando el árbol comienza a producir.

Diseño Sin Título 2026 08 23t092317.813
© Elen Marlen – shutterstock

El fruto está protegido por una cáscara gruesa cubierta de pequeñas protuberancias. En su interior contiene numerosos segmentos de pulpa comestible y semillas. Su tamaño habitual oscila entre unos 30 centímetros y casi un metro de longitud, mientras que el peso suele situarse entre 4,5 y 16 kilos.

Pero esos valores no representan necesariamente el límite. Algunos ejemplares pueden alcanzar alrededor de 36 kilos y existen registros excepcionales de frutos que se acercan a los 80 kilos. Es precisamente esta capacidad la que convirtió a la yaca en una de las especies más sorprendentes del mundo vegetal.

Su utilidad tampoco termina en el tamaño. Cuando está madura, la pulpa adquiere un sabor y un aroma dulces que pueden recordar a frutas como la banana o el ananá. En cambio, cuando todavía está verde, puede utilizarse en diferentes preparaciones saladas.

El árbol, además, mantiene su follaje durante todo el año y puede crecer considerablemente si dispone de las condiciones adecuadas. Por eso, el primer desafío para quien quiera cultivarlo no es conseguir una semilla, sino encontrarle un lugar donde pueda desarrollarse sin convertirse en un problema.

El clima puede decidir si la yaca sobrevive

La yaca es una especie tropical y sus necesidades reflejan claramente ese origen. Para crecer con fuerza necesita temperaturas cálidas, humedad y una exposición abundante al sol. Las zonas donde las heladas son habituales representan un riesgo importante.

Las temperaturas cercanas a los 0 °C pueden provocar daños en las hojas, mientras que una exposición más intensa y prolongada al frío puede llegar a comprometer seriamente la supervivencia del árbol. Por eso, antes de plantarlo conviene comprobar que el clima local sea compatible con una especie tropical o subtropical cálida.

El suelo también desempeña un papel fundamental. La yaca necesita un terreno fértil y, sobre todo, con buen drenaje. Sus raíces pueden sufrir si permanecen durante demasiado tiempo encharcadas, por lo que un terreno donde el agua se acumula después de las lluvias no es una buena elección.

El espacio es otro punto que no debería pasarse por alto. Un ejemplar adulto puede alcanzar una altura considerable y extender sus ramas ampliamente. Plantarlo demasiado cerca de una vivienda, un muro u otros árboles puede generar dificultades con el paso de los años.

Diseño Sin Título 2026 08 23t092445.831
© Marius Karp – shutterstock

Durante las primeras etapas, el riego debe ser frecuente, especialmente mientras el árbol desarrolla su sistema radicular. Los ejemplares adultos pueden tolerar ciertos períodos secos, pero necesitan agua suficiente durante etapas importantes como la floración y la formación de los frutos.

La poda puede convertirse, además, en una herramienta esencial. Permite controlar el tamaño, mantener una estructura manejable y facilitar la futura cosecha. En un jardín doméstico, mantener el árbol a una altura razonable puede ser mucho más práctico que dejarlo crecer sin límites.

Una apuesta para jardines donde el clima acompaña

La yaca puede reproducirse mediante semillas, esquejes o injertos. Los ejemplares obtenidos a partir de semillas pueden comenzar a producir frutos aproximadamente entre el tercer y cuarto año, aunque el momento exacto depende de las condiciones de cultivo y del ejemplar.

Cuando encuentra el ambiente adecuado, la recompensa puede ser considerable. Un árbol adulto puede producir entre 18 y más de 114 kilos de fruta por temporada, dependiendo de factores como la variedad, el clima y los cuidados recibidos.

Eso explica por qué esta especie resulta tan atractiva para quienes disponen de un jardín amplio en una región cálida. No solo ofrece una fruta llamativa por sus dimensiones, sino también un árbol perenne capaz de convertirse en uno de los elementos más singulares del paisaje.

Pero su enorme potencial también marca sus límites. En un jardín pequeño, en una zona fría o en un terreno con mal drenaje, la yaca puede convertirse en una elección poco práctica. Su espectacular fruto es solo una parte de la historia: detrás de esas enormes piezas de fruta existe un árbol tropical que necesita espacio, calor, agua bien administrada y bastante paciencia.

Compartir esta historia

Artículos relacionados