Los pingĂĽinos rey Skipper y Ping del Zoo de BerlĂ­n han intentado incubar muchas piedras (y hasta un pez muerto). No obstante, su suerte acaba de cambiar.
Foto: Pixabay (Pexels)

Los pingĂĽinos rey Skipper y Ping se habĂ­an dado a conocer en el Zoo de BerlĂ­n por unas cuantas razones. En primer lugar, eran una pareja de pingĂĽinos homosexuales. Aparte de eso, Skipper y Ping querĂ­an desesperadamente incubar un huevo. Esta semana, los responsables del zoo decidieron cumplir el deseo de la pareja.

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De acuerdo con oficiales del zoo, era fácil averiguar lo que querían los pingüinos. Habían intentado incubar todo tipo de cosas, entre las cuales están varias piedras y hasta un pez muerto, desde que llegaron a las instalaciones en abril. Cuando surgió el caso de un huevo abandonado, los responsables vieron una oportunidad.

“Teníamos que poner el huevo en frente de uno de los machos [para ver lo que pasaría]”, afirmó Norbert Zahmel, uno de los encargados del zoo. “Inmediatamente supo lo que tenía que hacer. Esta es la primera vez que le hemos dado a una pareja homosexual un huevo para incubar”.

Incubar un huevo es más difícil de lo que parece y requiere la participación de ambos pingüinos. Los pingüinos rey ponen huevos que se deben mantener calientes por aproximadamente 55 días. Durante este periodo, la pareja tiene que trabajan en equipo: uno tiene que cuidar el huevo mientras el otro sale a buscar comida. Esta rutina cambia tras el nacimiento del crío, momento en el cual los padres lo pueden dejar con la colonia mientras salen a buscar comida.

Esta no es la primera vez que una pareja de pingüinos homosexuales incuba un huevo. De hecho, la pareja más famosa es quizá Roy y Silo, dos pingüinos barbijos del Central Park Zoo en Nueva York que mantuvieron una relación durante seis años. Roy y Silo también querían un huevo, y lograron incubar uno, que posteriormente llamaron Tango, exitosamente. Tras el nacimiento, la pareja crío a Tango con devoción hasta que pudo andar sola por el mundo.

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Si Skipper y Ping logran incubar el huevo con Ă©xito, serĂ­a el primer nacimiento de un pingĂĽino rey en el Zoo de BerlĂ­n desde 2002. El zoolĂłgico cuenta con seis pingĂĽinos, de los cuales solo uno es hembra. No obstante, de acuerdo con los responsables del zoo, la hembra tiene la costumbre de abandonar sus huevos.

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Esperemos que el entusiasmo que han mostrado Skipper y Ping por piedras y peces muertos se traslade al huevo de verdad. Si es asĂ­, hay una muy buena posibilidad de que el Zoo de BerlĂ­n, y Skipper y Ping, tenga algo que celebrar en unas semanas.

[Popular Science]