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Historias

Este hombre acaba de convertirse en la primera persona en cruzar la Antártida solo sin ningún tipo de ayuda 

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Justo antes de terminar el año aparece la historia de
superación que marca un nuevo hito en la resistencia del ser humano. Se llama
Colin O´Brady, tiene 33 años, y el solo se ha recorrido la Antártida a pie
(trek) sin ayuda de nadie. Es la primera vez que un ser humano logra semejante hazaña.

El explorador estadounidense logró la proeza el pasado 26 de
diciembre, justo en el momento en que llegó a la plataforma de hielo Ross.
Entonces O´Brady pudo mirar atrás y sacar la libreta que marcaba su alucinante
récord: había avanzado 1.500 kilómetros bajo la modalidad de solo trek en el
sur del continente en tan solo 54 días.

Lo hizo sin reabastecerse, es decir, que requería que
cargara todo lo que necesitaba durante su viaje en un trineo. Todos los que
intentaron lograr dicha hazaña en el pasado se rindieron o murieron por el
camino.

Contaba estos días el explorador, cuya estampa ha sido la
imagen de periódicos y televisiones de medio mundo, que cubrió los últimos 100
kilómetros en 32 horas sin dormir, una última caminata que describió
como un ultramaratón antártico. Cuando por fin logró su cometido, llamó a su
familia para decirles entre lágrimas:

¡Lo conseguí! Esto me ha superado por todos lados.
Cuando llegué a la meta que me había propuesto no había música, solo yo en un
estado profundo. Fue algo hermoso y único, una manera increíble de terminar
esta aventura.

Y es que había pasado 54 días en condiciones extremas que
llevaron a su cuerpo al límite, luchando contra el hambre, el frío o la
soledad, a menudo caminando a ciegas a través de la nieve, luchando a través de
un terreno traicionero y juntando los pocos suministros de semanas en su
trineo.

Una odisea que hasta hace poco parecía imposible. Sin ir más
lejos, hace tan solo dos años, en 2016, el británico Henry Worsley murió después
de interrumpir la misma caminata a solo 60 kilómetros del final. Otro
explorador abandonó la aventura en el polo sur el año pasado.

Cuando O’Brady partió su trineo pesaba 180 kilos. Contenía
una carpa, un saco de dormir, cámaras, un teléfono satelital y 14 kilos de
combustible para cocinar. Sin embargo, la mayor parte del peso del trineo
provino de los 100 kilos de comida, suficiente para ayudarlo a sobrevivir por
más de dos meses.

Debido a que tenía que mantener la carga de peso lo más baja
posible, su dieta no era lo que se dice “apetecible”. Consistía en harina de
avena, comidas liofilizadas, sopas y “Barras de Colin” especiales que
su patrocinador. “Literalmente, comí lo mismo cada día, como si fuera una
misma secuencia”, comentaba.

Según le ha contado a BusinessInsider, comenzaba cada día
hirviendo agua para la harina de avena, en la que mezclaría proteína en polvo y
aceite extra como fuente de grasa. Después de eso, comía alrededor de 500
calorías de las barras cada 90 minutos:

Cada una de estas barras contenía una mezcla de nueces,
semillas, aceite de coco y otros suplementos de alimentos integrales. Esas
fueron la fuente de la mayoría de mi energía. Cada pequeño gramo y onza que ponía
en mi trineo tenía que valer la pena, no hay otro truco. Al mediodía comía
ramen con sal adicional y un par de porciones de proteína vegetal. Antes de una
de las cuatro opciones de cenas liofilizadas, mi favorita era el chili, también
comía cuatro tazas de sopa de pollo con fideos. La comida sumaba alrededor de
7.000 calorías por día.

Además de la presión que tenía por conseguirlo, también estaba compitiendo con el británico Louis Rudd, amigo de Worsley, en la misma
Antártida. Los dos hombres partieron juntos, con Rudd tomando ventaja desde
el comienzo, sin embargo, el día de Navidad estaba a más de 100 kilómetros
detrás de su rival estadounidense.

Ambos tuvieron que resistir la tentación cuando llegaron al
polo sur, donde hay una pequeña estación científica. Si hubieran entrado o
aceptado una taza de té del equipo que trabajaba allí, su viaje ya no habría
sido considerado sin apoyo.

Y es que otros exploradores han hecho el viaje a través de
la Antártida solo, pero utilizando los suministros de alimentos que les lanzaron
a lo largo de la ruta para recolectar, o a través de cometas gigantes que les ayudaron
a aprovechar el poder de los vientos polares para cruzar el continente.

Sea como fuere, en el último momento O’Brady decidió dar un último empujón
para llegar a la línea de meta el día de Navidad. Finalmente se detuvo cerca de
la medianoche, aunque solo le tomó 90 minutos para hervir agua y tomar una
ración doble de la cena.

O’Brady viajó a una velocidad impresionante a través de la
Antártida, completando el viaje muy por encima de su objetivo inicial de 70 días. Su fuerza de voluntad le permitió vencer a Rudd y pasar a la historia como el primer hombre que
ha logrado cruzar solo la Antártida sin ayuda externa, únicamente con el poder de
sus músculos. [BusinessInsider, New York Times]

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