Todos conocemos el Kitesurf, ese deporte acuático en el que surcamos las olas sobre una tabla, e impulsados por una cometa. Esto es un poco distinto, se llama Kitefoil, y en lugar de deslizarnos sobre el agua, lo hacemos a casi un metro por encima de su superficie. Hasta que fabriquen el monopatín de Regreso al Futuro, esta es, probablemente, la experiencia más cercana que hay.

Por supuesto, el Kitefoil no nos hace flotar en el aire. El invento sigue el mismo principio que otras embarcaciones como los peque√Īos veleros para regatas de la nueva clase Moth (polilla) Internacional.

Velero de la clase Moth. Foto: Wikipedia, bajo licencia Creativa Commons.

En ambos casos, el secreto es una quilla inusitadamente larga cuya parte inferior se despliega en forma de una especie de doble aleta o hidroala. Las propiedades hidrodinámicas de esta configuración permiten sostener el casco del vehículo (en este caso la tabla) y lo eleva sobre el agua, permitiéndole desplazarse a gran velocidad.

Advertisement

La tabla del Kitefoil se construye en fibra de carbono para darle la m√°xima resistencia y ligereza posible. El sistema de propulsi√≥n sigue siendo una vela o cometa sujeta con cables, aunque no nos extra√Īar√≠a que alguien est√© pensando ya en a√Īadirle un motor a ver qu√© pasa. De momento, su uso a√ļn se est√° extendiendo entre los deportistas acu√°ticos. Al fin y al cabo, es un invento relativamente reciente. El primero en utilizarlo en una competici√≥n fue Mark White, en 2009.