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Ciencia

Dos astronautas salen de la Estación Espacial Internacional para instalar un panel solar. La NASA prepara una mejora que también será clave para su despedida

La caminata espacial de Anil Menon y Joshua Kutryk forma parte de una renovación que aumentará hasta un 30% la energía disponible en la EEI y ayudará a mantener sus operaciones durante sus últimos años.
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A unos 400 kilómetros de la superficie terrestre, donde no existe una segunda oportunidad sencilla para corregir un error, dos astronautas se enfrentan a una tarea delicada. Deben salir de la Estación Espacial Internacional (EEI), trasladar una estructura solar por su exterior y dejarla preparada para transformar la luz del Sol en electricidad.

La operación, programada para este jueves 29 de octubre, tiene como protagonistas a Anil Menon, de la NASA, y Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense. Su objetivo es instalar el séptimo de los ocho paneles solares que permitirán modernizar el suministro eléctrico del laboratorio orbital.

Aunque puede parecer una tarea habitual de mantenimiento, esta intervención forma parte de un proyecto iniciado en 2021 que busca prolongar la capacidad operativa de la estación. Y tiene una particularidad: la electricidad adicional también será necesaria para preparar su retirada definitiva.

Una caminata espacial de casi siete horas con la Tierra como escenario

Dos astronautas salen de la Estación Espacial Internacional para instalar un panel solar. La NASA prepara una mejora que también será clave para su despedida
Los paneles iROSA se despliegan sobre parte de las estructuras solares originales de la Estación Espacial Internacional para reforzar su producción eléctrica. © NASA.

La NASA explicó que la actividad extravehicular estaba prevista para comenzar alrededor de las 8:00 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, con una duración estimada de seis horas y 45 minutos.

El procedimiento requiere una coordinación precisa entre los astronautas que trabajan en el exterior y sus compañeros dentro de la estación. Menon debe liberar el panel solar de una plataforma de almacenamiento y sujetarse al brazo robótico Canadarm2, que lo transportará junto con la estructura hasta el punto de instalación. Kutryk, por su parte, avanzará por la estructura exterior de la EEI utilizando sus sistemas de sujeción. Una vez reunidos, ambos deberán completar el montaje y asegurar el panel.

Desde el interior, los astronautas Jessica Watkins y Luke Delaney colaborarán con el funcionamiento del brazo robótico y supervisarán las maniobras. Cuando la instalación esté terminada, los controladores en tierra podrán activar el nuevo sistema para desplegarlo y comenzar a generar electricidad.

La operación también tiene un significado especial para Kutryk. Según la Agencia Espacial Canadiense, será su primera caminata espacial, mientras que Menon ya acumula tres experiencias anteriores.

La NASA quiere que la Estación Espacial Internacional produzca un 30% más de energía

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Imagen de archivo de una caminata espacial dedicada a trabajos de instalación solar en la EEI. © NASA.

Desde su puesta en funcionamiento, la EEI depende de enormes estructuras solares que convierten la radiación del Sol en electricidad. Esa energía mantiene operativos los sistemas de soporte vital, las comunicaciones, los equipos científicos y buena parte de la infraestructura del laboratorio. Sin embargo, después de más de dos décadas de exposición al entorno espacial, los paneles originales han sufrido una degradación progresiva.

Para compensar esa pérdida, la NASA comenzó a incorporar en 2021 una nueva generación de paneles conocidos como iROSA, siglas de International Space Station Roll-Out Solar Array.

A diferencia de las grandes estructuras originales, estos dispositivos se transportan enrollados y se despliegan una vez instalados. Su diseño permite aprovechar mejor el espacio disponible y complementar el sistema energético existente.

De acuerdo con los datos oficiales de la NASA, cuando los ocho paneles estén instalados, la capacidad de generación pasará de unos 160 a aproximadamente 215 kilovatios. Se trata de una mejora de hasta el 30% en la energía disponible, una diferencia considerable para una instalación científica que debe funcionar las 24 horas, lejos de cualquier red eléctrica terrestre.

Los seis primeros paneles de esta nueva generación quedaron instalados entre 2021 y 2023. La intervención de octubre permitirá incorporar el séptimo, mientras que el octavo está programado para el 5 de noviembre.

Más electricidad para una estación que ya prepara su último capítulo

Dos astronautas salen de la Estación Espacial Internacional para instalar un panel solar. La NASA prepara una mejora que también será clave para su despedida
Los paneles solares iROSA permanecen enrollados antes de su despliegue en la Estación Espacial Internacional. © ESA.

Existe una paradoja detrás de esta modernización: la NASA está invirtiendo en aumentar la capacidad energética de una estación cuyo retiro ya aparece en el horizonte.

La EEI lleva más de dos décadas habitada de manera continua y ha permitido realizar miles de investigaciones en microgravedad. Pero sus componentes envejecen y mantenerla operativa exige intervenciones cada vez más especializadas. La agencia estadounidense trabaja con el horizonte de una retirada controlada alrededor de 2030. Para entonces, será necesario dirigir la estación hacia una reentrada atmosférica segura, utilizando un vehículo especialmente preparado para esa tarea.

La nueva infraestructura eléctrica ayudará a sostener las operaciones durante esa etapa final, incluido el proceso de desorbitación. El 29 de octubre también marca un hito en la historia del laboratorio: la caminata de Menon y Kutryk corresponde a la número 285 dedicada al ensamblaje, mantenimiento y actualización de la EEI, y a la número 100 dentro de la serie estadounidense de actividades extravehiculares. Si el calendario se cumple, ambos astronautas volverán a salir el 5 de noviembre para instalar el último panel solar.

Así, mientras la Estación Espacial Internacional continúa orbitando la Tierra aproximadamente cada 90 minutos, sus ocupantes trabajan en una mejora que permitirá mantener encendidos sus laboratorios y sistemas esenciales durante los años que le quedan de servicio.

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