Rara es la profesión por la que no ha pasado la estereotípica muñeca Barbie. Aparte de su puesto fijo como princesa de cuento, la estrella de Mattel ha sido veterinaria, programadora informática o arquitecto. Hoy, Barbie nos llega convertida en toda una exploradora marciana pero ¡Ay! Tenemos malas noticias para ella.

No parece que Barbie tenga que preocuparse por las radiaciones cósmicas, el aburrimiento letal del viaje, o el polvo tóxico de la superficie marciana. Lo más probable es que muera mucho antes, de forma rápida y muy pintoresca, por salir al espacio sin guantes en su traje. Bromas aparte, el juguete exhibe la etiqueta de Realizado en Colaboración con la NASA. El departamento de marketing de la Agencia podía haber hecho un poquito más que ceder la imagen del robot Curiosity. [The Atlantic]

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