El hallazgo no provino de un telescopio ni de una misión espacial, sino de un algoritmo.
Una inteligencia artificial analizó miles de imágenes públicas de la NASA y encontró dos estructuras desconocidas en la superficie lunar que podrían ser entradas a cuevas.
Lo que parece un simple detalle geológico podría cambiar el futuro de la exploración espacial: si estas cavidades existen, podrían servir como refugios naturales contra la radiación y los impactos de micrometeoritos, uno de los grandes desafíos para los astronautas que algún día vivan en la Luna.
El hallazgo que la IA vio antes que los humanos
El descubrimiento fue realizado por Daniel Le Corre, investigador de doctorado de la Universidad de Kent, quien utilizó un modelo de inteligencia artificial llamado Essa (Entrances to Subsurface Areas) para analizar imágenes lunares tomadas por misiones de la NASA.
El sistema examinó menos del 0,3 % de la superficie lunar antes de identificar dos posibles aberturas nunca catalogadas:
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Theich South Marius Hills Pit, en una región rica en tubos de lava, formaciones asociadas a antiguas erupciones.
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Bel’kovich A Pit, situada cerca del polo norte lunar, donde podrían existir reservas de agua congelada.
El algoritmo fue entrenado para detectar patrones y sombras compatibles con la morfología de pozos o hundimientos. Según Le Corre, “Essa permite analizar volúmenes de datos espaciales a velocidades imposibles para el ojo humano, acelerando la búsqueda de lugares potencialmente habitables”.
Curiosamente, el nombre Essa también rinde homenaje a Saltash, la ciudad natal del investigador, famosa por sus cuevas marinas: un paralelismo simbólico entre los acantilados de Cornualles y los abismos lunares.
There is an accessible cave conduit under the lunar surface. Carrer et al.: https://t.co/HnW6g5AjDs pic.twitter.com/bOAi9htsGg
— Nature Astronomy (@NatureAstronomy) July 15, 2024
Por qué las cuevas lunares son tan valiosas para la ciencia
A diferencia de la Tierra, la Luna carece de atmósfera protectora, lo que la expone a radiación solar, temperaturas extremas y micrometeoritos que impactan su superficie cada día.
Los tubos de lava y cuevas naturales serían refugios ideales frente a esas condiciones.
Los científicos creen que podrían ofrecer:
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Protección natural contra la radiación.
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Estabilidad térmica, con temperaturas más moderadas que las del exterior.
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Espacios seguros para bases lunares y almacenamiento de recursos.
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Posibles reservas de hielo de agua, especialmente en las regiones polares.
De confirmarse la existencia de hielo en el interior de estas cavidades, su valor sería incalculable: permitiría obtener agua potable, oxígeno e incluso combustible para futuras misiones interplanetarias.
Túneles de lava, el legado volcánico de la Luna
Los tubos de lava son galerías formadas por antiguos ríos de magma que se enfriaron en la superficie mientras el interior seguía fluyendo, dejando un hueco subterráneo.
En algunos puntos, el techo se derrumbó, creando los pozos o “claraboyas” que ahora la IA detecta como posibles entradas.
En la Tierra existen ejemplos similares en Hawái o Islandia, lo que permite a los geólogos inferir cómo podrían formarse las cuevas lunares.
Sin embargo, el bombardeo constante de 33 000 micrometeoritos al año en la Luna podría haber alterado estas estructuras con el tiempo, dificultando su estudio.
Las observaciones recientes del orbitador LRO de la NASA ya habían revelado algunos indicios de cavidades, pero el uso de inteligencia artificial amplía la búsqueda a regiones antes pasadas por alto.
THE MOON HAS CAVES?!
Scientists have made an astonishing discovery: a deep cave on the Moon, potentially over 100 meters in depth.
Located on Mare Tranquillitatis, the same spot where Apollo 11 landed, it was found using radar technology.
This cave formed millions or even… pic.twitter.com/yed2T3gpYO
— Mario Nawfal (@MarioNawfal) July 16, 2024
Lo que se esconde bajo la superficie lunar
Si las cavidades identificadas por Essa se confirman como auténticas cuevas, podrían estar interconectadas en una red subterránea que aún no conocemos.
Estas zonas funcionarían como “trampas de frío”, capaces de conservar hielo durante miles de años.
De hecho, los modelos climáticos indican que en los polos lunares podrían existir áreas donde la temperatura nunca supera los –170 °C, condiciones perfectas para preservar agua congelada.
Además, las proximidades de los tubos de lava suelen coincidir con zonas elevadas que ofrecen ventajas estratégicas para las comunicaciones y el aterrizaje de módulos lunares, algo esencial para las próximas misiones Artemis de la NASA.
Una nueva era de exploración lunar asistida por IA
El descubrimiento marca un punto de inflexión: la inteligencia artificial ya no solo analiza datos, sino que descubre lugares donde los humanos ni siquiera habían mirado.
La posibilidad de usar modelos similares para revisar imágenes planetarias abre un horizonte inédito: detectar refugios en Marte, identificar depósitos minerales o incluso rastrear hielo en asteroides.
Le Corre resume la ambición del proyecto:
“Encontrar las entradas más prometedoras no solo es ciencia básica. Es el primer paso hacia el futuro hogar de los humanos en otro mundo.”
El siguiente desafío será confirmar estos hallazgos mediante observaciones directas y misiones robóticas que puedan descender en los pozos.
Si se demuestra que realmente son cuevas, la Luna podría convertirse en el primer lugar fuera de la Tierra con refugios naturales aptos para la vida humana.
Fuente: Meteored.