Imagen: Sealand en el 2009. Wikimedia Commons

Con una superficie total de 0,0005 km¬≤ y una poblaci√≥n que no suele exceder las cinco personas, a 10 km de la costa oriental del Reino Unido nos encontramos una micronaci√≥n √ļnica en el mundo. Se trata del Principado de Sealand, una isla artificial creada en la Segunda Guerra Mundial y que tras su abandono ha sido escenario de, entre otras cosas, la toma de posesi√≥n por parte de un brit√°nico, una pol√©mica declaraci√≥n de independencia, un golpe de estado o incluso su propia (micro)guerra.

Cuando hablamos de micronación hablamos de una entidad constituida como un nuevo proyecto de país que sostiene ser una nación o estado independiente aunque carece del reconocimiento de gobiernos u organismos internacionales y solo existe en papel, en la red o en la mente de su propio creador. En cualquier caso Sealand es el mejor ejemplo para explicar el significado de la palabra. Es, probablemente, la micronación más famosa y extravagante del planeta Tierra.

Creación de un Principado en alta mar

Imagen: Sealand. Wikimedia Commons

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El enclave naci√≥ en el a√Īo 1942 durante la Segunda Guerra Mundial. Ese a√Īo Reino Unido construy√≥ el HM Fort Roughs como parte de las Fortalezas Marinas Maunsell, peque√Īas fortificaciones para la defensa de la naci√≥n. En el caso de Fort Roughs para controlar e informar de la posible colocaci√≥n de minas nazis en las aguas de Inglaterra.

Así y durante la guerra, el espacio fue el hogar de entre 150 y 300 personas e incluía en su superficie equipos de radares, armamento de defensa y víveres. Tras la guerra, la Royal Navy abandona Fort Roughs en 1956, y aquí comienza una nueva historia para este pedazo de tierra artificial en alta mar.

La estructura sobre la que est√° construida es t√©cnicamente un gran barco hundido debido a la forma en la que se despleg√≥, como una superestructura de dos torres de hormig√≥n huecas cubiertas con una cubierta en la que a su vez se podr√≠an a√Īadir otras estructuras. Las torres gemelas fueron divididas en siete plantas cada una de manera que proporcionaron restaurantes y alojamientos para dormir junto a √°reas de almacenamiento para los generadores y las municiones en la guerra.

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Cuando esta termin√≥ la Royal Navy no le vio m√°s posibilidades y comenzaron a abandonarla. En 1956 la isla se queda sin personal. Unos a√Īos m√°s tarde, el 2 de septiembre de 1967, el ‚Äúfuerte‚ÄĚ vuelve a la vida por obra y gracia de un nuevo inquilino: Roy Bates.

Imagen: Localización de Sealand. Wikimedia Commons

A comienzos de ese a√Īo hab√≠an llegado unos primeros ocupas a Fort Roughs. Se trataba de un grupo de hippies que se establecieron all√≠ para emitir en pirata un programa de rock. Al cabo de unos meses, en septiembre de ese a√Īo, una radio pirata desconocida comienza a rivalizar con los habitantes del fuerte, se trataba de Bates.

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Bates fue operador de la radio pirata Radio City en otra de las Fortalezas Marinas Maunsell, la llamada Knock John. Ocurre que esta estaba ubicada m√°s cerca de la costa brit√°nica (en el radio de 4,5 km), por lo que constitu√≠a legalmente aguas territoriales brit√°nicas. Los ingleses hab√≠an detectado su frecuencia y Bates acab√≥ siendo multado por transmitir ilegalmente. ¬ŅQu√© hizo Bates? Decidi√≥ hacerse con Fort Roughs, que se encontraba a 9 km.

El hombre, un tipo duro, junto a su hijo Michael, llegaron al enclave y la emprendieron a golpes con los cuatro hippies, quienes huyeron en busca de otro ‚Äúpara√≠so‚ÄĚ. Bates e hijo se hicieron con el fuerte y se une la mujer del primero, Joan. El d√≠a de la ‚Äúconquista‚ÄĚ, ese 2 de septiembre de 1967, Bates llama al espacio Sealand. Semanas m√°s tarde y tras consultarlo con un abogado, Bates lo declara nuevo estado soberano e independiente y se declara Pr√≠ncipe de Sealand.

Al parecer y seg√ļn el punto de vista del abogado, hab√≠a encontrado un resquicio legal que permit√≠a a Roy la reivindicaci√≥n de la fortaleza debido al hecho de que estaba en aguas internacionales, una interpretaci√≥n muy personal del derecho internacional.

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Lo cierto es que la torre nunca lleg√≥ a ser el hogar de la radio pirata a la que aspiraba Roy. Las leyes de Inglaterra sobre emisiones cambiaron poco despu√©s y se extendieron alcanzando al nuevo ‚ÄúPrincipado‚ÄĚ del se√Īor Bates. No obstante el hombre mantuvo el control del fuerte.

Aventuras en la micronación de Sealand

Imagen: La Familia Real de Sealand. MotherJones

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Un a√Īo despu√©s la legitimidad de este estado autodeclarado se puso a prueba. Michael Bates, el hijo de Roy, dispar√≥ un tiro de advertencia a un buque de la Armada Brit√°nica que se encontraba en las inmediaciones de Sealand. Roy y Michael fueron detenidos y el caso acab√≥ en los tribunales, espacio donde el juez dictamin√≥ que Sealand estaba fuera de la jurisdicci√≥n brit√°nica y por lo tanto no podr√≠a existir fallo contra los Bates por sus acciones. Las autoridades decidieron no apelar la decisi√≥n, extraoficialmente porque no quer√≠an dar lugar a un precedente indeseable con la resoluci√≥n del mismo.

En los a√Īos siguientes los Bates vivieron con relativa calma hasta la aparici√≥n de un grupo de desconocidos que quer√≠an utilizar la plataforma para sus propios fines. Se trataba de un grupo de contrabandistas que insistieron en darle parte de los beneficios. Roy no acept√≥ y expuls√≥ a los hombres de Sealand argumentando que √©l no quer√≠a da√Īar al Reino Unido.

Imagen: Monedas de Sealand, de izquierda a derecha: medio dólar, un dólar de plata y un cuarto de dólar. Wikimedia Commons

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Con los a√Īos llegan al enclave conocidos de la familia y el 2 de septiembre de 1975, nuestro hombre proclama la Constituci√≥n del Principado de Sealand, crea su propia bandera, un himno nacional, sellos y en los a√Īos posteriores moneda y pasaportes de Sealand. En el caso del escudo nacional de Sealand se trataba de un dise√Īo donde se incorporaba el lema ‚ÄúDesde el mar, la libertad‚ÄĚ.

Mi nombre es Roy, Bates Roy

Imagen: Roy Bates y su mujer Joan. Getty

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En agosto de 1978, diez a√Īos despu√©s de la independencia declarada, Roy fue abordado por un consorcio de comerciantes de diamantes alemanes y holandeses que le invitan a viajar a Austria para llevar a cabo una importante propuesta de negocios. Roy viaja con su mujer y Michael se queda en Sealand. Al llegar a Austria se re√ļnen con cinco hombres que organizan varias reuniones los d√≠as siguientes.

Esa noche Joan trata de contactar con Michael pero resulta imposible, parece que el tel√©fono no funciona. Logran contactar con unos pescadores locales y guardia costera, quienes no saben nada de Michael pero indican que durante el d√≠a hab√≠an visto por la zona un helic√≥ptero. La situaci√≥n era cada vez m√°s extra√Īa para los Roy, cuanto menos, sospechosa.

Sus preocupaciones se confirman cuando por fin escuchan a Michael varios días después. Al parecer, un helicóptero había llegado a Sealand afirmando tener un mensaje de Roy. Michael les da permiso para entrar en la plataforma pero al aterrizar los hombres en el interior del helicóptero toman Sealand por la fuerza. Los invasores encierran Michael en una celda durante tres días sin comida para finalmente mandarlo a bordo de un barco que le lleva hasta Holanda sin dinero ni pasaporte.

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Imagen: Roy y Joan. Rex

¬ŅQu√© hace Roy? El hombre que ha creado su propia micronaci√≥n de la nada (con himno incluido) pide ayuda y armas a los allegados, ayuda donde se acaba incluyendo un piloto de helic√≥ptero que hab√≠a trabajado en pel√≠culas de James Bond (esto es real), con los que acude a asaltar la fortaleza y recuperar su pa√≠s. Cuando llegan, Michael es el primero en deslizarse de forma √©pica por una cuerda mientras sostiene en la otra mano una escopeta y realiza un primer tiro de advertencia.

Como aquellos hippies que tan solo buscaban un espacio donde escuchar los temazos de la √©poca, la peque√Īa invasi√≥n queda en an√©cdota. Los intrusos se rinden f√°cilmente y los Bates los tomaron como prisioneros de guerra hasta que sus pa√≠ses de origen los reclamaron pidiendo su liberaci√≥n.

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La rutina de vivir en Sealand

Imagen: Michael y Roy Bates. BBC

Y desde entonces los Bates han vuelto a vivir en calma. Desde lo ocurrido en esa peque√Īa guerra del 78 pr√°cticamente no ha ocurrido gran cosa. Si acaso un intento de compra de unos argentinos en el 82 (durante la Guerra de las Malvinas) para establecer un campamento a las puertas de Gran Breta√Īa. Roy obviamente les dijo ‚Äúamablemente‚ÄĚ que se fueran.

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En la actualidad, la soberan√≠a y legitimidad de Sealand no son reconocidos como un estado tradicional. Reino Unido calla o no dice nada, aunque siempre ha reclamado la propiedad y el control de la tierra sobre la que se asienta Sealand. De hecho, documentos desclasificados han mostrado hace unos a√Īos como el propio Reino Unido elabor√≥ planes para tomar a la fuerza la torre hace d√©cadas. Estos planes jam√°s se llevaron a cabo debido a la posibilidad de p√©rdidas de vida o el desastre de relaciones p√ļblicas que podr√≠a derivar.

Sealand hoy cuenta con Internet gracias al acuerdo de los Bates con HavenCo, una empresa de servicios de alojamiento de datos que se inici√≥ en Sealand en el a√Īo 2000. All√≠, en ese peque√Īo espacio en alta mar que ha vivido y tiene una historia de pel√≠cula, hoy tienen hasta un equipo de f√ļtbol y ofrece t√≠tulos nobiliarios a m√≥dicos precios junto a camisetas y tazas del enclave.

Sin duda la isla artificial m√°s exc√©ntrica del planeta. Una fortaleza diminuta y surrealista que como afirm√≥ el mismo Michael (Pr√≠ncipe Michael de Sealand) tras la muerte de su padre Roy en el 2012, mantendr√° el ‚Äúlinaje‚ÄĚ y legado: ‚Äúcon mi nuevo nieto, el pr√≠ncipe Freddy, tenemos una cuarta generaci√≥n de sealandeses y su futuro est√° asegurado‚ÄĚ.

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