Instalar miles de paneles solares en una montaña de difícil acceso parecía una decisión poco práctica. Sin embargo, una planta construida en los Alpes suizos demostró que las mismas condiciones que complicaban el proyecto podían convertirse en su principal ventaja.
La instalación se llama AlpinSolar y se encuentra sobre la pared de la presa de Muttsee, en el cantón suizo de Glaris. Está situada a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar y cuenta con 4.872 módulos solares capaces de aprovechar la radiación disponible a gran altura.
Los paneles cubren cerca de un kilómetro de la presa y están orientados hacia el sur. Además, fueron instalados con una inclinación que facilita que la nieve se deslice y evita que permanezcan cubiertos durante largos periodos.
Construir una planta solar donde casi no llegan los caminos
Uno de los mayores desafíos fue trasladar todos los materiales hasta la presa. Debido a las dificultades de acceso, numerosos componentes tuvieron que transportarse en helicóptero, incluido el equipamiento necesario para montar una grúa en la propia montaña.
La central comenzó a generar electricidad parcialmente en 2021 y quedó completamente operativa en septiembre de 2022. Posee una potencia instalada de 2,2 megavatios y una producción anual estimada de alrededor de 3,3 millones de kilovatios hora.
Toda la energía producida durante sus primeros 20 años de funcionamiento será adquirida por la cadena de supermercados Denner mediante un acuerdo de compra a largo plazo. La empresa utiliza esa electricidad renovable para abastecer sus establecimientos.

El frío no es un enemigo de los paneles solares
Aunque suele relacionarse la energía solar con lugares cálidos, los paneles fotovoltaicos no necesitan calor para producir electricidad. Lo que necesitan es radiación solar.
De hecho, las temperaturas elevadas pueden reducir la eficiencia de los módulos, mientras que el aire frío ayuda a evitar su sobrecalentamiento. En una instalación alpina como AlpinSolar, esta condición se combina con una atmósfera más limpia y una mayor exposición al sol.
La planta también se encuentra por encima de buena parte de la niebla que suele cubrir las regiones más bajas de Suiza durante el invierno. Mientras un panel instalado en un valle puede permanecer varios días bajo nubes o niebla, los módulos de Muttsee continúan recibiendo radiación directa.
A esto se suma el llamado efecto albedo. La nieve refleja una parte importante de la luz solar y la dirige nuevamente hacia los paneles. AlpinSolar utiliza módulos bifaciales, capaces de captar radiación tanto por su parte frontal como por la posterior, por lo que ese reflejo se convierte en electricidad adicional.
La gran ventaja aparece durante el invierno
El resultado más importante del proyecto no es solamente cuánto produce, sino cuándo lo hace. Aproximadamente la mitad de su generación anual se concentra durante el semestre de invierno, justo cuando Suiza necesita reforzar su suministro eléctrico.
Según los responsables del proyecto, una instalación solar alpina puede producir durante los meses invernales hasta tres veces más electricidad que una planta comparable ubicada en la meseta suiza. La combinación de nieve, temperaturas bajas, menor presencia de niebla y buena orientación explica esta diferencia.
Esto resulta especialmente valioso porque Suiza genera abundante energía solar e hidroeléctrica durante el verano, pero enfrenta mayores dificultades durante los meses fríos, cuando aumenta el consumo y disminuye la producción de muchas instalaciones convencionales.
Un modelo que Suiza quiere repetir
El rendimiento de AlpinSolar impulsó el interés por construir nuevas plantas fotovoltaicas en zonas montañosas. En 2022, Suiza puso en marcha un procedimiento acelerado conocido como Solar Express, destinado a facilitar la aprobación de grandes proyectos alpinos que produzcan una parte importante de su energía durante el invierno. Este mecanismo estuvo vigente hasta finales de 2025.
Sin embargo, replicar el modelo no es sencillo. Las instalaciones alpinas pueden tener costos elevados, necesitan infraestructuras especiales y deben superar evaluaciones ambientales y paisajísticas. Un informe oficial suizo señala que su viabilidad depende en gran medida del costo de construcción y que todavía existen diferencias importantes entre los proyectos.
AlpinSolar demostró, aun así, que las montañas pueden ocupar un lugar estratégico en la transición energética. La nieve que parecía una amenaza terminó reflejando más luz, el frío mejoró el funcionamiento de los paneles y la altura permitió escapar de la niebla.
Suiza no consiguió producir electricidad a pesar de las condiciones extremas, sino gracias a ellas.