El espacio que rodea la Tierra puede parecer inmenso, pero algunas regiones de la órbita baja están cada vez más congestionadas. Allí conviven satélites de comunicaciones, naves científicas, etapas de cohetes y miles de fragmentos de basura espacial que se desplazan a velocidades de varios kilómetros por segundo.
Starlink se ha convertido en el ejemplo más visible de esta transformación. La red de SpaceX realizó 207.152 maniobras para evitar posibles colisiones entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. Durante los seis meses anteriores había ejecutado otras 148.696, elevando el total anual por encima de las 355.000 correcciones orbitales.
En promedio, cada satélite de la constelación modificó su trayectoria más de 40 veces durante ese año. Es decir, prácticamente una maniobra por semana.
Los satélites no esperan a que el peligro sea inminente
Una maniobra evasiva no significa que dos objetos estuvieran destinados a chocar. Los sistemas de vigilancia orbital calculan constantemente la trayectoria prevista de cada satélite y generan alertas cuando dos recorridos podrían acercarse demasiado.
El problema es que esas predicciones contienen incertidumbre. La posición futura de un satélite puede verse alterada por el rozamiento con las capas superiores de la atmósfera, la actividad solar y pequeñas diferencias entre la órbita calculada y la real.
Los satélites de Starlink cuentan con un sistema autónomo que decide modificar su trayectoria cuando la probabilidad estimada de colisión supera las tres posibilidades entre diez millones. SpaceX adopta así un umbral más conservador que el utilizado por muchos operadores.
Ante una alerta, el satélite puede utilizar sus propulsores para elevar o reducir ligeramente su órbita. Además, SpaceX explica que sus equipos pueden modificar su orientación para presentar una superficie menor frente a un posible objeto cercano.

Starlink ya supera los 10.000 satélites
El aumento de las maniobras coincide con la rápida expansión de la constelación. Starlink pasó de tener alrededor de 6.000 satélites en 2024 a superar los 10.000 en junio de 2026. Durante ese mismo periodo, el número global de naves operativas alrededor de la Tierra creció desde aproximadamente 10.000 hasta cerca de 16.000.
Un documento corporativo publicado por SpaceX indicaba que la empresa operaba aproximadamente 9.600 satélites de banda ancha y conectividad móvil en mayo de 2026. Nuevos lanzamientos realizados posteriormente permitieron superar la barrera de los 10.000 aparatos en órbita.
Cada nueva nave no añade únicamente un posible riesgo aislado. También incrementa el número de combinaciones entre objetos cuyas trayectorias deben vigilarse.
Si se duplica la cantidad de satélites dentro de una misma región orbital, el número de parejas potenciales puede crecer aproximadamente cuatro veces. Por eso, la complejidad del tráfico espacial aumenta mucho más rápido que la cantidad total de vehículos.
Algunas maniobras pueden estar esquivando “fantasmas”
Los expertos reconocen que SpaceX realiza un trabajo especialmente activo para evitar impactos. Sin embargo, advierten que la enorme cantidad de maniobras también refleja las limitaciones actuales de la vigilancia orbital.
Tommaso Sgobba, de la Asociación Internacional para el Avance de la Seguridad Espacial, sostiene que las incertidumbres pueden obligar a los operadores a esquivar amenazas que finalmente no habrían pasado cerca. Estos falsos positivos consumen combustible y pueden reducir la vida útil de los satélites.
No obstante, ignorar una alerta también puede tener consecuencias graves. Una colisión a velocidad orbital puede destruir completamente una nave y generar cientos o miles de fragmentos, creando nuevos riesgos para otros satélites.
Esta reacción en cadena es uno de los grandes temores asociados al llamado síndrome de Kessler: un escenario en el que cada choque produce más basura, aumentando la probabilidad de nuevos impactos.
Un riesgo pequeño se vuelve importante al repetirlo miles de veces
Hugh Lewis, profesor de astronáutica de la Universidad de Birmingham, considera que SpaceX está gestionando correctamente sus satélites, pero advierte que ninguna estrategia puede eliminar por completo el riesgo.
Según sus cálculos, después de una maniobra puede permanecer una probabilidad residual cercana a una entre un millón. Esa cifra parece insignificante para un único evento, pero deja de serlo cuando se repite cientos de miles o millones de veces.
Las proyecciones indican que Starlink podría alcanzar el millón de maniobras acumuladas hacia junio de 2027. Si la constelación y el resto de las redes orbitales siguen creciendo, podría llegar a ejecutar más de un millón de correcciones cada año alrededor de 2030.
SpaceX también ha presentado solicitudes relacionadas con una futura expansión de Starlink hasta aproximadamente 100.000 satélites. Se trata de una aspiración regulatoria y no de una flota ya autorizada para desplegarse en su totalidad.
El desafío no es solamente de SpaceX
Starlink concentra gran parte de las maniobras porque opera la mayor constelación existente, pero no estará sola. Amazon continúa desplegando su propia red de órbita baja y China desarrolla constelaciones como Qianfan, cuyos satélites podrían ocupar regiones similares.
El reto será establecer reglas comunes, compartir datos orbitales suficientemente precisos y evitar que dos sistemas autónomos adopten decisiones incompatibles ante la misma alerta.
Las 355.000 maniobras no demuestran que el espacio ya sea inutilizable. En realidad, muestran que los sistemas de prevención están funcionando. Pero también revelan cuánto esfuerzo se necesita para mantener segura una órbita cada vez más ocupada.
Starlink puede esquivar un objeto tras otro. La pregunta es cuántas maniobras podrá soportar el tráfico orbital antes de que evitar colisiones deje de ser una excepción y se convierta en la actividad principal de los satélites.