Un halcón de berigora. Foto: Wikipedia

Los aborígenes australianos llevan siglos contando historias de los pájaros de fuego que provocan incendios en las vastas llanuras del continente. Un equipo de biólogos acaba de confirmar lo que hasta ahora se tenía por simple leyenda. Hay aves de presa que provocan incendios y además lo hacen para matar.

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El estudio, que acaba de publicarse en la revista Journal of Ethnobiology, es el resultado de seis años de seguimiento de aves en el noroeste de australia. Durante ese tiempo, los investigadores han constatado un siniestro comportamiento en tres especies de aves rapaces: el milano negro (Milvus migrans), el milano silbador (Haliastur sphenurus), y el halcón berigora (Falco berigora).

Estas tres especies cazan pequeños roedores o reptiles que se ocultan en extensiones de hierba alta. Normalmente, las aves flotan en las corrientes de aire a la espera de que una de sus presas salga de la madriguera y se ponga a tiro, pero algunos de sus miembros han aprendido un truco para hacer que la comida salga de su escondite más rápido. Cuando encuentran un incendio, los pájaros se acercan y seleccionan una ramita en llamas. Después, emprenden el vuelo con la rama en el pico o entre las garras y la dejan caer en una zona sin fuego para que el nuevo foco de incendio haga salir a los animales a campo abierto.

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La conducta parece lo bastante premeditada como para reescribir mucho de lo que sabemos sobre aves y su inteligencia. También servirá para interpretar de una manera completamente diferente la crónica de los incendios en el continente australiano. Hasta ahora el ser humano era la única especie sospechosa de provocar incendios fuera de causas naturales como los rayos.

Milano Silbador. Foto: Wikipedia

Pese a los esfuerzos, los investigadores no han sido capaces de grabar en vídeo a los pájaros en el instante en el que provocan fuegos. Ese será su próximo objetivo. Para ello, contarán la ayuda del departamento de bomberos australiano, que supervisará la quema de pequeñas extensiones de manera controlada para tratar de atraer a las aves y pillarlas in fraganti. [Journal of Ethnobiology vía National Geographic]