Festival caníbal en Tanna. Wikimedia Commons

Existen evidencias arqueológicas que indican que la dieta en el Paleolítico llegó a incluir carne humana en alguna ocasión. Entre las posibilidades se apunta el canibalismo para saciar el hambre. Ahora un nuevo estudio revela el contenido calórico del ser humano. Y no parece que los caníbales lo hicieran por necesidad.

Seg√ļn informan en el estudio, si nos comi√©ramos toda la carne de un ser humano (incluyendo los √≥rganos), nos proporcionar√≠a alrededor de 32.376 calor√≠as. Esto podr√≠a ser el almuerzo para unos 25 machos adultos Neanderthales o del Pleistoceno. Lo que ocurre es que si el mismo grupo localiza a un jabal√≠ o a una vaca, animales por otra parte m√°s f√°ciles de cazar, tendr√≠an hasta tres d√≠as de comidas antes de quedarse con los huesos. Seg√ļn explica el arque√≥logo James Cole de la Universidad de Brighton y autor del estudio:

En un nivel nutricional los hom√≠nidos est√°n donde se espera en t√©rminos de contenidos de calor√≠as en comparaci√≥n con la fauna (animales) de un peso corporal similar. Sin embargo, cuando los comparas con los animales grandes que sabemos que nuestros antepasados ‚Äč‚Äčtambi√©n comieron, los rendimientos cal√≥ricos de individuos y grupos de hom√≠nidos son significativamente menores.

Por tanto y fuera de per√≠odos extremos como pueden ser las hambrunas, la explicaci√≥n de que los hom√≠nidos eran can√≠bales por razones nutricionales no se sostiene. Seg√ļn el arque√≥logo:

Más bien, dada la aparente escasez del comportamiento caníbal en el registro arqueológico dentro de las poblaciones individuales de homínidos, junto con una imagen de la creciente complejidad social de los homínidos a comienzos del Pleistoceno, es más probable que las motivaciones para los episodios caníbales estén dentro de sistemas culturales complejos que involucren tanto la dinámica de los grupos como la competencia.

Las calorías que contiene un cuerpo humano

Canibalismo en Brasil. Wikimedia Commons

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Para llegar a esa conclusión Cole tuvo que hacer una serie de cálculos un tanto escabrosos (y nutricionales). Utilizando las composiciones químicas publicadas de cuatro machos humanos (Homo sapiens), calculó las calorías totales promedio de grasa y proteína en cada pedacito del cuerpo humano.

De esta forma, si un can√≠bal se comi√≥ todo, desde el m√ļsculo hasta los pulmones pasando por los huesos y la piel, obtendr√≠a alrededor de 143.771 calor√≠as. El tejido graso fue, como era de esperar, la porci√≥n m√°s rica en calor√≠as con un peso de 49.939 calor√≠as.

M√°s datos. La comida del h√≠gado humano, sin acompa√Īamientos de ning√ļn tipo, ofrece alrededor de 2.570 calor√≠as, lo que ser√≠a un buen d√≠a de calor√≠as para el hombre adulto promedio moderno que come unas 2.400 calor√≠as al d√≠a.

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El estudio se torn√≥ a√ļn m√°s perturbador cuando lleg√≥ el momento de evaluar a los m√°s peque√Īos. Algunos lugares arqueol√≥gicos sugieren que los no adultos tambi√©n fueron consumidos. Cole entonces calcul√≥ el contenido cal√≥rico de los beb√©s, ni√Īos y adolescentes humanos masculinos, todos basados en el tama√Īo.

Hansel and Gretel, ilustración de Arthur Rackham

Los resultados ofrecían que comer un bebé entero ofrece alrededor de 12.823 calorías. Sin embargo, Cole no pudo estimar contenidos similares en calorías para las hembras homínidas. La razón se debe a que no encontró composiciones químicas publicadas en este sentido.

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En cualquier caso y haciendo uso de la estimaci√≥n masculina, Cole podr√≠a calcular aproximadamente el total de calor√≠as consumidas del m√ļsculo esquel√©tico o cuerpos enteros en nueve sitios arqueol√≥gicos diferentes que ten√≠an evidencia de canibalismo.

Valor nutricional en calorías tras la ingesta de un ser humano. James Cole

Por ejemplo en la Cueva de Gough en Inglaterra, donde los huesos datan de alrededor de 14.700 a√Īos al final de la edad de hielo, momento en el que se sugiere que se comieron dos adultos, dos adolescentes y un beb√©, posiblemente por razones nutricionales. Si los comensales se comieran todos los cuerpos habr√≠an tenido 519.559 calor√≠as en total. En cambio, si s√≥lo se quedaron con el m√ļsculo esquel√©tico habr√≠an obtenido 114.773 calor√≠as.

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Pero como vuelve a remarcar Cole en su estudio, el esfuerzo por cazar a los humanos no parece valer la pena cuando hab√≠a en juego presas mucho m√°s grandes y potencialmente m√°s f√°ciles como el mamut, bisonte, ganado vacuno o incluso caballos, todos ofreciendo muchas m√°s calor√≠as totales. Por esta raz√≥n el hombre concluye que: ‚ÄúEste retorno debe cuestionar la viabilidad de la caza y el consumo de hom√≠nidos por razones estrictamente nutricionales‚ÄĚ.

No sólo eso, el arqueólogo sugiere a sus colegas que su información nutricional sea incluida en futuras interpretaciones holísticas de episodios caníbales del pasado. [Nature vía ArsTechnica]