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Ciencia

Nadie había medido el metano que sale de una colonia de pingüinos. Son casi medio millón de toneladas al año

Eso no convierte a los pingüinos en villanos del clima. Pero sí revela un hueco en las cuentas del metano del planeta
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Una colonia de pingüinos es un espectáculo de ruido, movimiento y, sobre todo, olor. Decenas de miles de aves se amontonan durante la temporada de cría y cubren el suelo con una gruesa capa de excrementos, el guano. Durante años, los científicos se interesaron por ese guano como fertilizante natural o como fuente de nutrientes para el océano. Lo que nadie había medido en el terreno era cuánto metano sale de él.

Un equipo del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN), que pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, y de la Universidad de Granada acaba de hacerlo. Sus resultados, publicados en la revista npj Climate and Atmospheric Science, indican que el guano de las colonias de pingüinos barbijo de la Antártida libera cerca de 490.000 toneladas de metano al año.

Una isla volcánica en el fin del mundo

Isla Decepcion
© By NASA Earth Observatory images by Lauren Dauphin, using Landsat data from the U.S. Geological Survey. Story by Kasha Patel. – https://earthobservatory.nasa.gov/images/146164/the-island-shaped-like-a-horseshoe, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=90253592

Las mediciones se hicieron en dos grandes colonias de la isla Decepción, en el archipiélago de las Shetland del Sur, frente a la península Antártica y a menos de 1.000 kilómetros al sur del extremo de Sudamérica. Es una isla volcánica con forma de herradura, donde funcionan bases científicas de varios países, entre ellos España y Argentina.

Allí vive el pingüino barbijo, una especie fácil de reconocer por la fina línea negra que le cruza la cara por debajo del pico, como si llevara un casco con correa.

Drones, inteligencia artificial y cámaras de gas

Para medir las emisiones, los investigadores colocaron analizadores de gases de alta precisión sobre cámaras herméticas apoyadas en el suelo. Así comprobaron que los terrenos cubiertos de guano emitían metano de forma continua e intensa, mientras que el suelo cercano sin excrementos prácticamente no liberaba nada.

Luego usaron drones con sensores multiespectrales y modelos de inteligencia artificial para mapear la superficie cubierta de guano y contar a las aves. Con esos datos estimaron las emisiones a escala de toda la población. «El guano acumulado genera focos de emisión de metano extraordinariamente intensos, que no se habían medido ni cuantificado sobre el terreno», explicó Alejandro Román, primer autor del estudio.

¿Mucho o poco metano?

Formula Metano
© Por Original: Benjah-bmm27 Vector: Jynto – Trabajo propio, basado en: File:Methane-CRC-MW-dimensions-2D.png, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12422898

El metano es un gas de efecto invernadero que permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, pero atrapa mucho más calor. Medio millón de toneladas suena a muchísimo, aunque conviene ponerlo en perspectiva: las emisiones mundiales de metano, sumando fuentes naturales y humanas, rondan los varios cientos de millones de toneladas al año, con la ganadería, los combustibles fósiles y los humedales como protagonistas.

Lo relevante del hallazgo no es que los pingüinos estén calentando el planeta, sino que se trata de una fuente natural que no estaba en las cuentas. Si se extrapola a todo el suelo antártico afectado por la actividad de las aves, las emisiones potenciales podrían llegar a unos 7 millones de toneladas anuales. Según Emma Huertas, investigadora principal del proyecto, sería una cantidad del mismo orden de magnitud que la estimada a escala mundial para otras fuentes animales, como las termitas.

Un ciclo que puede cambiar con el clima

El metano lo producen microorganismos del suelo que descomponen el guano. Por eso, los autores advierten que el calentamiento de la Antártida podría alterar estas emisiones de dos maneras: modificando el tamaño de las colonias de pingüinos y cambiando la actividad de esos microbios. Los investigadores proponen incluir estas fuentes en los inventarios de emisiones para entender mejor cómo funciona el ciclo del metano en las regiones polares.

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