Screenshot: Compliance

Personas perfectamente normales pueden exhibir un comportamiento completamente inesperado en una situaci√≥n dada. Experimentos como el de Milgram o la prisi√≥n ficticia de Zimbardo lo corroboran. Tambi√©n el truculento caso real que tuvo lugar en Estados Unidos hace unos a√Īos.

Decía Milgram que la personalidad de un individuo no puede usarse para predecir su comportamiento si se encuentra en una situación en la que no conoce ninguna de las reglas básicas. A su vez, Zimbardo escribió tras su experimento lo siguiente:

Cualquier acto que cualquier ser humano haya hecho alguna vez, por horrible que sea, es posible llevarlo a cabo por cualquiera de nosotros bajo las presiones situacionales correctas o incorrectas ... Ese conocimiento no excusa el mal, sino que lo democratiza, comparte su culpa entre los participantes ordinarios, en lugar de demonizarlo.

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Quizás lo más difícil de aceptar para el espectador es que dentro del ser humano haya espacio para dar por bueno ciertas actitudes. Nadie quiere creer que dentro de uno existe ese tipo de naturaleza humana. Sin embargo, y por si existían dudas, lo ocurrido en varios McDonalds y algunas cadenas de comida rápida en Estados Unidos delató que algo de razón tenían los investigadores.

Las primeras llamadas

Image: AP

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En 1992, dos llamadas, una en Devils Lake, Dakota del Norte, y otra en Fallon, Nevada, se producen con apenas unas semanas de diferencia. En ambos casos son similares. Alguien con una voz masculina llamaba a un establecimiento de McDonalds de un √°rea rural para que le pasaran con el gerente.

El hombre dec√≠a ser polic√≠a y buscaba a una sospechosa que trabajaba en el local. Tras una serie de se√Īas sobre el f√≠sico de la empleada, el gerente en cuesti√≥n lanzaba un nombre y el polic√≠a lo confirmaba mientras le dec√≠a al gerente que deb√≠a detenerla mientras ellos iban de camino al local.

El 30 de noviembre de 2000, una empleada del McDonald‚Äôs en Leitchfield, Kentucky, se desvisti√≥ en presencia de un cliente. La persona que llam√≥ la hab√≠a convencido de que el cliente era un ‚Äúpresunto delincuente sexual‚ÄĚ y que el gerente, que actuaba como cebo, permitir√≠a a los agentes secretos de la polic√≠a arrestarlo.

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El 26 de enero de 2003, un asistente del gerente de Applebee someti√≥ a una camarera a una b√ļsqueda de 90 minutos desnud√°ndola despu√©s de recibir una llamada de alguien que pretend√≠a ser un gerente regional de Applebee‚Äôs.

En febrero de 2003, se realiz√≥ una llamada al McDonald‚Äôs en Hinesville, Georgia. La gerente (que cre√≠a estar hablando con un oficial de polic√≠a que estaba con el director de operaciones del restaurante) llev√≥ a una empleada al ba√Īo de mujeres y la revis√≥. Tambi√©n trajo a un empleado, quien realiz√≥ una b√ļsqueda en el cuerpo de la mujer para ‚Äúdescubrir drogas ocultas‚ÄĚ.

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Hubo muchos casos m√°s, pero ninguno se acerc√≥ a lo ocurrido el 9 de abril de 2004, fecha en la que el FBI abri√≥ una investigaci√≥n para averiguar de una vez por todas la identidad del ‚Äúagente‚ÄĚ.

El vídeo del McDonalds

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Louise Ogborn siempre estuvo dispuesta a asumir turnos extras en el McDonalds de Mount Washington. Su madre ten√≠a problemas de salud y recientemente hab√≠a perdido el trabajo, por lo que la joven de 18 a√Īos hac√≠a lo que pod√≠a para llegar a fin de mes.

El 9 de abril de 2004, la chica se ofreci√≥ a trabajar en el turno de la noche para tratar de ser √ļtil y ganar algunos d√≥lares extra. Sin embargo, aquella experiencia la iba a acompa√Īar el resto de su vida.

En un momento dado de la noche, se escucha una llamada telefónica en el despacho de la gerente del local, Donna Summers. Poco después, llama a Ogborn a la oficina mientras habla por teléfono con lo que parece un oficial de policía.

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Cuando la joven llega a la oficina, Summers exclama por el tel√©fono: ‚ÄúAqu√≠ est√°. Esta es la chica que describes‚ÄĚ. Summers le dice a Ogborn que el agente al tel√©fono ten√≠a a su superior por otra l√≠nea, y que el agente la hab√≠a descrito y la hab√≠a acusado de robar un bolso de un cliente.

Image: AP

La joven dice que no, que debe tratarse de un error, ella nunca ha hecho algo así. Sin embargo, en muy pocos segundos la oficina pasa a convertirse en una especie de sala de interrogatorios: las protestas de Ogborn caen en saco roto y su jefe parece creer todo lo que dice el supuesto agente de policía. Summers de repente se dirige a ella:

No lo niegues. Dicen que era una chica joven que se parec√≠a a ti con un uniforme de McDonald‚Äôs, as√≠ que tienes que ser t√ļ.

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Era la palabra de Ogborn contra la acusaci√≥n de un hombre que afirmaba ser un polic√≠a, as√≠ que se le dio una opci√≥n: someterse a una b√ļsqueda o ser escoltada a la estaci√≥n de polic√≠a.

Le dijeron que se vaciara los bolsillos y entregara las llaves de su coche y su tel√©fono. La joven obedeci√≥. Luego, la persona que llam√≥ exigi√≥ a Summers que Ogborn se quitara la ropa, incluso la ropa interior, dej√°ndola con un peque√Īo delantal sucio para cubrir su cuerpo desnudo.

Image: Flickr

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En este punto, Summers cont√≥ posteriormente que cre√≠a firmemente que la persona con la que estaba hablando era un agente de polic√≠a. Ogborn, por su parte, confiaba en su gerente para hacer lo correcto. Adem√°s, debido a que era viernes por la noche, Summers tuvo que dejar la oficina para ver el restaurante. El hombre al tel√©fono exigi√≥ que antes dejara a otro empleado vigilando a Ogborn hasta que llegara la polic√≠a, as√≠ que Summers eligi√≥ a Jason Bradley, de 27 a√Īos.

El hombre al tel√©fono le pide a Bradley que haga ciertas cosas como revisar el cuerpo de la joven, pero este se niega y sale de la oficina. Luego, el ‚Äúagente‚ÄĚ hizo una solicitud extra√Īa: le pidi√≥ a Summers que llamara a su novio para que vigilase a Ogborn. Summer accedi√≥.

En este punto hay un detalle que a los protagonistas les pasa desapercibido. Hay un vídeo de vigilancia grabando toda la escena en la oficina. Dicho vídeo muestra a Ogborn rompiendo a llorar.

Quince minutos despu√©s, el novio de Summers, Walter Nix, entra por la oficina mientras Ogborn tira del peque√Īo delantal que apenas cubr√≠a su parte superior y le mostraba por completo las piernas desnudas de la joven. Una vez m√°s, Summers cont√≥ que no cuestion√≥ a la persona que llam√≥ y confi√≥ completamente en su prometido para dejarlo a solas con la chica. En este punto, Ogborn solo quiere huir, pero sent√≠a que era demasiado humillante correr desnuda por el restaurante.

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Nix, de 43 a√Īos, comenz√≥ a seguir las √≥rdenes de la persona que llamaba, ordenando a Ogborn que tirara del delantal, se inclinase y se parase frente a la joven en una silla. Luego, y por rid√≠culo que parezca, le pide que la joven debe dar saltos por si pudiera estar escondiendo algo.

Las demandas se volvieron cada vez m√°s extra√Īas. Ogborn deb√≠a decir ‚Äúse√Īor‚ÄĚ si se dirig√≠a a Nix. Poco despu√©s, el ‚Äúagente‚ÄĚ que llama le dice que la golpee violentamente en las nalgas una y otra vez. En un momento del video, Ogborn recibe palmadas durante casi 10 minutos. Seg√ļn explic√≥ Nix, ‚Äúme dijo que hac√≠a demasiadas preguntas, as√≠ que deb√≠a pegarle. Al final pod√≠a ver las marcas rojas en su cuerpo‚ÄĚ.

Image: Flickr

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Cada cierto tiempo, Summers regresaba a la oficina, y cada vez, Nix tiraba del delantal a Ogborn, dici√©ndole que se mantuviera callada. Ogborn cont√≥ posteriormente que incluso le pidi√≥ a Summers que llamara a la polic√≠a, pero ella se negaba porque ‚Äúestaban esperando al polic√≠a‚ÄĚ.

Seg√ļn explic√≥ la chica, despu√©s de m√°s de tres horas de tratamiento vejatorio, Nix, de nuevo siguiendo las instrucciones de la persona que llamaba, forz√≥ a Ogborn a realizar un acto sexual. El ‚Äúagente‚ÄĚ le dijo a Nix que devolviera el tel√©fono a Summers y le indic√≥ que trajera a alguien m√°s. Apareci√≥ T. Simms, un hombre de mantenimiento que trabajaba en el restaurante.

Se le indic√≥ que hablara por tel√©fono con el ‚Äúagente‚ÄĚ, pero Simms se neg√≥ a cumplir con las extra√Īas demandas de este despu√©s de que le pidiera que levantara el delantal de la joven. Fue en ese preciso momento cuando Summers llam√≥ al superior que el agente hab√≠a dicho que ten√≠a en otra l√≠nea en todo momento.

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Entonces la gerente se dio cuenta de que todo era una farsa, llamó a la policía y comenzó una investigación.

Investigación

Image: Osborn durante el juicio

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Una b√ļsqueda en internet de los detectives de la zona descubri√≥ que llamadas como esa hab√≠an estado sucediendo durante m√°s de 10 a√Īos. Ogborn result√≥ ser solo la √ļltima v√≠ctima de una larga lista. La polic√≠a cont√≥ con la ayuda de los federales, quienes descubrieron que la llamada se produjo desde un tel√©fono p√ļblico de un supermercado en Florida.

Result√≥ que el Departamento de Polic√≠a de Florida hab√≠a recibido varias llamadas sobre investigaciones en m√ļltiples estados por incidentes similares. Poco despu√©s, surge una nueva pista: el autor parece actuar siempre a trav√©s de llamadas realizadas con una tarjeta de AT & T compradas en Wal-Mart.

Varias c√°maras de seguridad parec√≠an se√Īalar al sospechoso seg√ļn los registros de las compras de las tarjetas. El hombre lleva un uniforme de CCA, una empresa privada que tiene una c√°rcel en la ciudad de Panam√° (Florida). Una llamada a la compa√Ī√≠a delata por fin el nombre. El director lo identifica como David Stewart, de 38 a√Īos, y uno de los guardias de la prisi√≥n.

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David Stewart fue extraditado a Kentucky y acusado de solicitar sodom√≠a y hacerse pasar por un oficial de polic√≠a, aunque √©l se declar√≥ inocente en todo momento. Durante el juicio, uno de los psic√≥logos dijo que estas acciones posiblemente sean una manera de alimentar un ‚Äúcomplejo de Dios‚ÄĚ al manipular a sus v√≠ctimas emocional, f√≠sica y sexualmente. Lo llam√≥ ‚Äúvoyeurismo virtual‚ÄĚ.

Image: AP

Finalmente, Nix, el novio de Summers, le cay√≥ una sentencia de cinco a√Īos de prisi√≥n. Se declar√≥ culpable de abuso sexual, mala conducta sexual y encarcelamiento ilegal. Nix testific√≥ que pensaba que estaba siguiendo las √≥rdenes de un oficial.

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Donna Summers fue despedida tras el incidente y acusada de encarcelamiento ilegal. Fue sentenciada a libertad condicional después de declararse culpable al reconocer que la evidencia era suficiente para una condena. Summers rompió su compromiso con Nix después de ver las cintas de vigilancia.

Por su parte, McDonalds lanzó un comunicado donde decía que:

Nos tomamos este asunto muy en serio y, a través de nuestro entrenamiento, trataremos arduamente de advertir a los empleados sobre tales propósitos.

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Sin embargo, en un giro inesperado de los acontecimientos, Stewart acabó siendo declarado inocente de todos los cargos. Los 12 miembros del jurado no encontraron las suficientes evidencias.

Curiosamente, desde aquel mes de junio de 2004 en que Stewart volvía a estar en libertad, no se ha informado de nuevas llamadas similares a un McDonalds. [Wikipedia, Courier Journal, ABC