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Por qué las escaleras en espiral de los castillos están construidas en el sentido de las agujas del reloj

Si alguna vez has visitado un castillo o fortaleza militar quizá te hayas dado cuenta de un detalle curioso. En la mayor parte de los casos, las escaleras en espiral que suben a los torreones están construidas en el sentido de las agujas del reloj según subes, y en sentido contrario según bajas. Espera... ¿es aposta?

Si has entrado aquí buscando una respuesta definitiva, ya te adelanto que no la vas a encontrar, pero la historia es de esas que dan para interminables debates sobre arquitectura, combate y esgrima medievales a la luz de las antorchas y con una copa de aguamiel en la mano. ¿Cómo? ¿Que no sueles debatir sobre arquitectura, combate y esgrima medievales? ¡Sal ahora mismo de aquí, maldito rufián!

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La historia es la siguiente: si nos atenemos a lo que cuentan incontables guías turísticos de castillos resulta que hay una razón muy meditada para esta distribución, y es una razón militar. Se dice que las escaleras en espiral están construidas en el sentido de las agujas del reloj para facilitar la defensa del castillo.

Cuando un asedio tenía éxito, los guerreros de la época tenían que ascender a las murallas por la escalera empuñando sus espadas, y se da la circunstancia de que la mayoría eran diestros. La escalera en espiral en el sentido de las agujas del reloj dificultaba el manejo de la espada con la mano derecha al subir, ya que esta chocaba contra la pared interior de la escalera. Los defensores, en cambio, lo tenían más fácil, porque además de contar con la ventaja de la altura, tenían más espacio para maniobrar con sus espadas. Asumimos desde un principio que el espacio en la escalera es demasiado estrecho como para usar una lanza y atacar en cómodas y letales puyas.

Podemos encontrar esta curiosa explicación en páginas web de castillos, en páginas sobre ingeniería, en Reddit, en vídeos de YouTube como el que podéis encontrar sobre estas líneas, y hasta en libros como Knights, Castles, and Warfare in the Middle Ages.

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Probablemente ahora mismo estés haciendo memoria sobre el último torreón por el que subiste pensando que no es cierto, que hay escaleras que rompen esta norma. Sí que las hay, algunas tan famosas como las del Castillo Ferniehirst en Escocia, hogar del clan Kerr.

Las escaleras de este castillo tienen su propia leyenda recogida en Rampant Scotland y en The Januarist. Según esta leyenda basada en unos versos del poeta escocés James Hogg, resulta que los Kerr eran casi todos zurdos, y aprovecharon esta particularidad para construir sus escaleras al revés. El clan incluso llegó al punto de entrenar a sus soldados diestros para manejar la espada con la mano izquierda. Se da la circunstancia de que el apellido Kerr todavía perdura, pero la famosa tendencia genética de su estirpe hacia el uso de la mano izquierda no tiene suficiente base. Un estudio publicado en el British Medical Journal en 1972 aseguraba que el 30% de los Kerr actuales son zurdos frente a solo el 10% de la población general. Otro estudio posterior no encontraba una especial incidencia de personas zurdas con ese apellido.

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Panorámica del Castillo Ferniehirst, en Escocia.
Foto: Walter Baxter (CC BY-SA 2.0)

Luego están las consideraciones puramente bélicas. Como explican en este divertido vídeo de Scholagladiatoria, si el ejército que ataca tu castillo ha logrado atravesar tus murallas y está subiendo muy enfadado por las escaleras de tu torre básicamente estás acabado. El sentido de las escaleras ya no tiene ninguna importancia.

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Luego está el uso de la espada en sí. A menudo el cine y las series nos muestran a los guerreros medievales describiendo amplios círculos con sus espadas para cortar en pedacitos al enemigo, pero la realidad era bien diferente. Las espadas largas, las espadas de mano y media, los montantes (lo que conocemos como espadas a dos manos o espadones) y hasta las espadas de caza o rapieras solo estaban afiladas en el último tercio, cerca de la punta. La razón de esto es que todas ellas estaban más pensadas para atacar pinchando, no cortando. Desde luego, lo que ningún guerrero de la época hacía era mover su espada haciendo malabares a lo loco como si fuera un sable de luz, porque eso era garantía de una muerte segura ante un rival mínimamente entrenado. Adelante, mueve tu espada por encima de tu cabeza como si fuera un bate de beisbol y deja todo tu cuerpo desprotegido mientras yo te te fastidio el día con un simple pinchazo.

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Eso por no mencionar el supuesto de que los atacantes del castillo no accedan a este desde la parte superior de las murallas y luego bajen por las escaleras, o la posibilidad de que los defensores bajen a toda prisa las escaleras para defender el patio en caso de que las murallas no resistan en vez de quedarse arriba esperando a una muerte segura. —No te preocupes, Teobaldo el fuerte, las escaleras nos protegerán.— Ajá...

¿Qué dicen los historiadores sobre esta curiosa leyenda urbana de la arquitectura bélica medieval? Toby Huitson, de la Universidad de Kent y autor del libro Stairway to Heaven: The Functions of Medieval Upper Spaces explica lo siguiente:

Uno de los mitos más extendidos sobre las escaleras en espiral es la idea de que se construían para facilitar la defensa a los soldados diestros a la hora de usar su espada mientras el poste central los protegía de los ataques. John Templer cuestiona esta teoría apuntando algo tan simple como que la hipótesis da por supuesto que todos los defensores son diestros y que ninguno de ellos se retira al patio del castillo en caso necesario.

Un exhaustivo catálogo de las escaleras de castillo realizado por Neil Guy en Reino Unido revela numerosos ejemplos de escaleras construidas al revés. La prevalencia de escaleras construidas en el sentido de las agujas del reloj en edificios eclesiásticos que nada tienen que ver con la defensa también pone en tela de juicio esta teoría.

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En definitiva, que no sabemos con certeza por qué construían las escaleras espirales de los castillos de esta forma. Quizá la abundancia de escaleras en el sentido de las agujas del reloj sea una simple coincidencia a la que nos gusta da algún significado secreto y épico. Quizá haya otras razones que desconocemos. ¿Hacia que lado se escurre mejor la brea hirviendo? ¿Hacia la izquierda o hacia la derecha? ¿Y el pasamanos? ¿Mejor sujetarse con la izquierda o con la derecha mientras arreas espadazos cagándote en los Lancaster en voz alta? Bastante tenemos con saber cuánta sangre de nuestros enemigos necesitamos para forjar una espada.

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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