Excavaciones realizadas en el marco del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) de Italia sacaron a la luz un complejo arquitectónico de gran valor en el corazón de la Villa Celimontana, también conocida como Villa Mattei, sobre la colina del Celio en Roma. Según informó Exibart, los trabajos, supervisados por la Superintendencia Especial de Roma del Ministerio de Cultura italiano, comenzaron como una intervención de consolidación estructural sobre el muro que sostiene las laderas del promontorio donde se asienta la villa renacentista.
Fue al inspeccionar la parte superior del muro más interno que el equipo advirtió que en realidad se trataba de una doble pared, y detrás de ella aparecieron los restos de un edificio fechado en el siglo II después de Cristo, remodelado posteriormente en el siglo III.
Ocho salas, mosaicos y frescos de calidad excepcional

Hasta ahora se identificaron ocho estancias del edificio, de las cuales cinco fueron excavadas por completo, mientras las otras tres permanecen parcialmente bajo tierra. Los suelos y las paredes conservan mosaicos geométricos y frescos de una calidad excepcional. Entre los hallazgos más destacados apareció un gran mosaico con un emblema marino que representa un delfín, un pez, una langosta y un cangrejo.
Daniela Porro, superintendente especial de Roma, planteó abiertamente la pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: podría tratarse de una domus, la vivienda de alguna personalidad de alto rango, o de un cuartel vinculado a la V cohorte de los Vigiles, la unidad encargada de combatir incendios en la antigua Roma. La intervención forma parte de las 152 obras del programa Caput Mundi, del cual ya se completaron 147 antes del 30 de junio de 2026, con un costo aproximado de 2 millones de euros para este sitio en particular.
Las pistas que apuntan a un cuartel de bomberos
El emperador Augusto creó el cuerpo de los Vigiles en el año 6 después de Cristo, en respuesta a los frecuentes incendios que devastaban una ciudad construida en gran parte con materiales altamente inflamables. La fuerza, de unos 7.000 hombres organizados en siete cohortes, se repartía la vigilancia de las catorce regiones de Roma, dos por cada cohorte, y además de combatir incendios patrullaba de noche, controlaba los barrios y cumplía funciones asimilables a las de una policía urbana moderna.
La zona del Celio ya había entregado indicios previos vinculados a la presencia de este cuerpo: excavaciones anteriores identificaron pequeñas estancias modulares y contiguas, interpretadas como posibles alojamientos, y en 1820 aparecieron en la entrada de la Villa Celimontana dos basas de estatuas con inscripciones que mencionaban a miembros de la cohorte. El mosaico marino hallado ahora también recuerda a la decoración documentada en la caserna de los Vigiles de Ostia, el puerto de Roma, un dato que refuerza, aunque no confirma, la hipótesis del cuartel.
Lo que todavía falta confirmar
Ninguna de las dos hipótesis está cerrada. Según la propia Superintendencia, las investigaciones continuarán en los próximos meses con el estudio detallado de las estructuras y los materiales recuperados, un trabajo que será el que finalmente determine si el complejo perteneció realmente a la V cohorte de los Vigiles o si, en cambio, se trató de una residencia privada de alto estatus. De confirmarse la hipótesis del cuartel, el hallazgo permitiría redefinir la extensión real de esta instalación, sugiriendo que ocupaba una porción de la meseta del Celio mucho más amplia de lo que se pensaba hasta ahora.
La excavación completa del sitio, de todos modos, tiene límites concretos: la presencia de cipreses monumentales, cuyo sistema de raíces debe protegerse, y las limitaciones presupuestarias propias del proyecto, restringieron el área de intervención posible, dejando sin explorar la zona hacia la que los arqueólogos sospechan que el complejo podría extenderse, en dirección a la propia Villa Mattei.