Samsung Dex es un nuevo y diminuto dock para tel√©fonos inteligentes que nos desplaza, cuidadosamente, hacia un mundo en el cual los smartphones sirven como nuestros ordenadores principales. Casi del tama√Īo de un disco de hockey, cuando el Galaxy S8 se conecta a un monitor, un teclado y un rat√≥n, DeX convierte el m√≥vil en un computador sorprendentemente funcional.

La idea es que, en vez de cargar una laptop a todos lados, puedas simplemente tomar tu m√≥vil y conectarlo al dock ya sea en casa, la oficina o donde prefieras. El concepto de conectar al dock un smartphone y convertirlo en una PC completamente funcional es un sue√Īo ambicioso que muchas veces ha fracasado espectacularmente en el pasado.

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Palm Foleo (nunca lanzado al p√ļblico), Motorola Atrix (un fracaso masivo) y Microsoft Continuum (nunca abiertamente adoptado) son solo algunos de los tristes intentos para alcanzar el m√°gico smartphone acoplado. Aunque los m√≥viles actuales posean m√°s que suficiente potencia, la experiencia al usarlos nunca ha sobrevivido la promesa de que sean un ordenador verdaderamente funcional. No obstante, dado lo bueno que result√≥ el Galaxy S8, ten√≠a unas expectativas razonablse de que Samsung, finalmente, consiguiese hacer de la idea una realidad.

El DeX se vende aproximadamente por 160 ‚ā¨ ‚ÄĒlo cual, desde luego, no incluye los casi 769 ‚ā¨ del precio del Galaxy 8‚ÄĒ. La parte posterior del dispositivo incluye una andanada de puertos, como salidas de v√≠deo HDMI, una fuente de alimentaci√≥n USB-C, conexi√≥n Ethernet para un acceso estable a Internet y dos entradas USB 2.0 para conectar un rat√≥n y un teclado o una memoria USB.

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El DeX incluye salidas HDMI, Puerto USB-C, dos puertos two USB 2.0 y uno ethernet. (Fotografía: Gizmodo / Eleanor Fye)

Configurar el DeX es relativamente fácil, y require solo de dos cables. La primera vez que configures el dispositivo te tomará pocos minutos, dependiendo de que tengas o no que mover algunos muebles para realizar el cableado. Tras ello, es tan simple como enchufar el móvil en el DeX. En segundos, aparecerá en la pantalla el logo de Samsung y poco después estarás mirando el familiar entorno de escritorio.

El Samsung DeX es del tama√Īo de un disco de hockey. (Fotograf√≠a: Gizmodo / Eleanor Fye)

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La interfaz de usuario del DeX trabaja como cualquier otro sistema operativo. En el extremo inferior izquierdo de la pantalla hay un lanzador de aplicaciones similar al que puedes ver en Chrome o Windows. En la parte inferior derecha, encontrarás todos tus ajustes. Existe también, en la parte inferior de la pantalla, una barra de tareas que te muestra cualquier programa que esté en uso.

El aspecto m√°s sorprendente al usar DeX es cu√°n r√°pido le es posible ejecutar diferentes programas. Yo pude, con facilidad, usar simult√°neamente m√°s de una docena de pesta√Īas en el navegador mientras reproduc√≠a m√ļsica en segundo plano sin experimentar ni una pizca de retardo o lag.

Un ejemplo de cómo diversas aplicaciones pueden correr en DeX simultáneamente. (Fotografía: Gizmodo)

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Sin embargo, aunque el desempe√Īo de las aplicaciones es bueno, a la experiencia con el software le falta pulido. Casi inmediatamente me di cuenta de que DeX era incapaz de correr todas las aplicaciones est√°ndar que descargu√© en el Galaxy S8. En particular, extra√Ī√© Slack y Spotify, los cuales son esenciales para mi trabajo diario ‚ÄĒ y usar las versiones web de estas aplicaciones simplemente no es lo mismo‚ÄĒ.

Son peque√Īos inconvenientes que se agravaron r√°pidamente puesto que, al no poder usar Spotify, cambi√© a Youtube, pero luego, cada vez que me desplazaba a trav√©s de un GIF de reproducci√≥n autom√°tica o a un v√≠deo en Twitter o Facebook, mi m√ļsica dejaba de reproducirse totalmente.

Asimismo, me top√© con otro bache severo cuando descubr√≠ que no pod√≠a cambiar el tama√Īo de todas las aplicaciones. Algunas estaban fijadas a la ratio est√°ndar del m√≥vil, que es de 16:9. Me sorprendi√≥ que incluso aplicaciones como Facebook no permitiesen redimensionar su ratio.

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A pesar de estos problemas, decidí aferrarme a la idea, asumiendo que el principal beneficio de tener un DeX sería su portabilidad.

Me traje mi rese√Īa, escrita a√ļn a la mitad, a un viaje corto que hice a Chicago y configur√© el dispositivo en otro monitor. El proceso de configuraci√≥n mientras viajaba fue un tremendo dolor de cabeza y finalmente me arrepent√≠ de no haber simplemente confiedo en mi antiguo y leal laptop.

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El DeX no hizo que viajar fuese más fácil, e imagino que si tuviese algunas docking station DeX dispuestas en las distintas oficinas desde las que trabajo (mi casa, el trabajo, la casa de mis padres), realmente no haría una gran diferencia porque la experiencia simplemente no se puede comparar a lo que ofrece un sistema operativo de escritorio.

A lo mucho, usar el DeX es como usar una versión algo pobre de Chrome OS. Las aplicaciones no siempre funcionan correctamente, y no hacen las cosas más fáciles, salvo que se trate de teclear un documento en Word. Lo más triste es que, para ello, ni siquiera necesité realmente del dock: hubiese podido, simplemente, seguir utilizando el teclado Bluethoot conectado al móvil.

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Al final, encontr√© al DeX frustrante, pero tambi√©n y quiz√°s de alguna manera prometedor. El poder bruto del Galaxy S8 fue m√°s que suficiente para hacerme creer que podremos, alg√ļn d√≠a, usar nuestros smartphones como nuestros ordenadores principales. DeX falla, por muy poco, en realizar esta haza√Īa. Se queda sorprendentemente cerca.

L√ČEME

  • DeX es super rapido. Nunca experiment√© ning√ļn retardo, incluso tras lanzar m√°s de 10 apps.
  • No todas las apps funcionan con el DeX. Dos de mis favoritas ‚ÄĒSlack y Spotify‚ÄĒ no pudieron ejecutarse en el modo escritorio.
  • A aproximadamente 160 ‚ā¨, DeX es tan costosa y no tan pr√°ctica como un barato Chromebook.

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