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Tecnología

Toyota encargó una prensa Komatsu de 700 toneladas en 1934, tres años antes de que Toyota Motor siquiera existiera. Más de 90 años después, cruzó dos veces el océano, volvió a Japón y sigue trabajando para fabricar piezas de hidrógeno

Toyota encargó la gigantesca máquina en 1934 y la envió a Brasil en 1962. Tras seis décadas allí regresó a Japón, fue restaurada y hoy sigue activa fabricando componentes para módulos de pila de combustible.
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En una fábrica moderna de Toyota en Japón hay una máquina que resulta difícil de encajar con todo lo que la rodea. Pesa 700 toneladas, fue construida cuando Franklin D. Roosevelt llevaba poco más de un año en la Casa Blanca y comenzó a trabajar tres años antes de que existiera Toyota Motor Corporation. Y no está allí como pieza de museo.

La gigantesca prensa Komatsu fabricada en 1934 sigue funcionando más de nueve décadas después. Ha trabajado en Japón, pasó más de 60 años fabricando componentes al otro lado del planeta, en Brasil, regresó a casa y ahora Toyota le ha encontrado otra tarea: producir piezas relacionadas con sus módulos de pila de combustible de hidrógeno.

La historia comienza cuando Toyota todavía no era Toyota.

Kiichiro Toyoda encargó una máquina gigantesca antes incluso de fundar Toyota Motor

Toyota encargó una prensa Komatsu de 700 toneladas en 1934, tres años antes de que Toyota Motor siquiera existiera. Más de 90 años después, cruzó dos veces el océano, volvió a Japón y sigue trabajando para fabricar piezas de hidrógeno
© Toyota.

En 1934, la compañía era Toyoda Automatic Loom Works y el automóvil todavía era una división dentro del fabricante de telares. Kiichiro Toyoda, que posteriormente fundaría Toyota Motor Corporation, encargó a Komatsu la construcción de una enorme prensa de 700 toneladas para aquella incipiente actividad automovilística.

Era una apuesta considerable. La propia Komatsu apenas llevaba 13 años existiendo, después de haber sido fundada en 1921, y Japón todavía intentaba desarrollar buena parte de su propia maquinaria industrial. Toyota considera hoy aquella prensa una prueba física de las enormes inversiones que exigió crear una industria automovilística nacional.

Toyota Motor Corporation no aparecería formalmente hasta 1937. La máquina también comenzó pronto su particular historial de mudanzas. Cuando la producción automovilística se trasladó en 1938 desde Kariya hasta la planta de Koromo (actual planta de Honsha) hubo que mover semejante mole unos 15 kilómetros. Y la logística de 1938 no era exactamente la actual: Toyota conserva relatos que aseguran que fue transportada utilizando bueyes.

Aquello solo fue el calentamiento.

En 1962 Toyota envió las 700 toneladas al otro lado del mundo

Toyota encargó una prensa Komatsu de 700 toneladas en 1934, tres años antes de que Toyota Motor siquiera existiera. Más de 90 años después, cruzó dos veces el océano, volvió a Japón y sigue trabajando para fabricar piezas de hidrógeno
© Toyota.

Cuando Toyota abrió la planta de São Bernardo do Campo, en el estado brasileño de São Paulo, decidió que la vieja Komatsu también debía cruzar el océano.

La prensa llegó allí en 1962 y comenzó a fabricar componentes para los vehículos de la compañía. Aquella fábrica acabaría teniendo una importancia especial: fue la primera planta de producción de Toyota fuera de Japón y uno de los centros desde los que construyó su presencia en Brasil.

Lo extraordinario es cuánto duró aquella segunda vida. La Komatsu continuó trabajando allí hasta 2023. Para entonces llevaba 89 años en servicio y había sobrevivido a guerras, crisis del petróleo, varias revoluciones industriales y prácticamente toda la evolución del automóvil moderno.

Cuando São Bernardo cerró después de seis décadas de actividad, Toyota tuvo que decidir qué hacer con ella. La respuesta de Akio Toyoda fue sencilla: “preservación funcional”. No quería conservarla como una estatua industrial, sino mantenerla en condiciones de seguir haciendo aquello para lo que había nacido: trabajar.

Podían colocarla en un museo. Prefirieron restaurarla y darle otro trabajo

La prensa regresó a Japón en junio de 2024 y Toyota emprendió una restauración bastante obsesiva. Había un problema aparentemente menor: nadie sabía con certeza cuál había sido su color original. Las fotografías de época eran en blanco y negro, así que los especialistas tuvieron que retirar sucesivas capas de pintura hasta localizar restos del acabado antiguo y reconstruir su aspecto.

Después volvió a la planta de Honsha, donde había trabajado seis décadas antes. Y volvió a encenderse.

Toyota confirma que actualmente la prensa sigue activa y está siendo utilizada para fabricar componentes destinados a módulos de pila de combustible. La misma máquina que comenzó su vida cuando la compañía apenas estaba experimentando con automóviles está participando ahora en una de las tecnologías con las que Toyota intenta construir su futuro.

También tiene una segunda función. Toyota quiere que sirva para formar a nuevos trabajadores y transmitir técnicas de mantenimiento de matrices y fabricación, convirtiendo una máquina construida en los años 30 en herramienta de aprendizaje para operarios nacidos muchas décadas después.

La compañía podía haber jubilado aquella prensa cuando dejó Japón en los años 60. Podía haberlo hecho después de décadas fabricando piezas en Brasil. Y tenía una última oportunidad cuando cerró São Bernardo en 2023.

Eligió otra cosa.

Más de 90 años después de fabricarla, Toyota sigue encontrándole trabajo.

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