Hace mucho, mucho tiempo, un barco mercante que llevaba una carga de vajilla de lujo se hundió en el Mediterráneo. Los mercaderes de la época parecían valorar este tipo de artículos de cerámica porque el empaquetado fue tan efectivo que 6.511 piezas quedaron intactas durante 2.100 años.
Los arqueólogos exploraron el barco hundido, el naufragio de Adrasan frente a Antalya, durante excavaciones submarinas que organizó en 2025 el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía. En un posteo en redes sociales el ministro Mehmet Nuri Ersoy explicó que el barco contenía un cargamento de platos, bowls y bandejas de 122 tamaños y formas diferentes, sin precedentes porque estaban intactas las piezas. Al inspeccionarlos con mayor atención vieron que la vajilla se había fabricado en Rhosus (hoy, Arsuz, en el sur de Turquía), donde los registros indican que se manufacturaban productos de lujo para clientes de la élite.
Los investigadores del Centro de Investigación Arqueológica Submarina de la Universidad Akdeniz, junto con socios públicos, efectuaron aportes a la investigación. Tras las excavaciones el equipo envió fragmentos adicionales recuperados del sitio, hacia el laboratorio de conservación de la universidad, en Kemer.

“Estamos sacando a la luz piezas de vajilla de 2.100 años, desde las profundidades del Mediterráneo”, escribió Ersoy en su posteo.
Vajilla para la realeza
En un explicativo para el Museo Metropolitano de Arte el historiador de arte Christopher S. Lightfoot escribió que “la riqueza llegaba a Roma a escalas sin precedentes”, en los siglos II y I a.C. Eso significaba que los romanos más ricos construían villas lujosas y encargaban joyas elaboradas que hoy se exhiben en museos del mundo. Lightfoot añadió que es importante destacar que esto indica que los artesanos romanos tenían que ser expertos para satisfacer las demandas de sus ricos clientes.
Si los registros están en lo cierto, parece que la élite romana prefería a determinados fabricantes para estos objetos lujosos, entre los que se incluía la vajilla. Por ejemplo, el político y filósofo Marco Tulio Cicerón menciona el encargo de vajilla fina de Rhosus, en una carta a su amigo Tito Pomponio Atico, bromeando porque Atico parece haberle servido “comida vegetariana en platos con dibujos de helechos y en magníficas canastillas”.
Se perdió en el mar
Fue este tipo de vajilla de Rhosus la que Cicerón encargó para su amigo, la misma que los arqueólogos encontraron a unos 42 a 55 metros de profundidad en el mar. Tal vez lo que demuestra su valor es el hecho de que se habían empaquetado con arcilla entre plato y plato para absorber impactos, y todo estaba dentro de cajones de madera. Como resultado, los artefactos quedaron intactos siendo objetos tan frágiles, y “trajeron al día de hoy la historia del comercio en el Mediterráneo y el arte de Anatolia”, como observa Ersoy.

El naufragio también contenía otros artefactos como monedas de Antioquia (en lo que hoy es Siria), según la Agencia Anadolu, la agencia estatal turca. Eso implica que el barco zarpó de Rhosus, tal vez con destino a Roma pero jamás llegó. Si es así, los hallazgos apuntarían a la presencia de una red comercial entre Antioquia, el Egeo, Grecia y la costa de Italia durante el siglo I a.C., informó Anadolu.