Si realmente queremos explorar el universo en persona, más nos vale ir abandonando los combustibles químicos y buscar nuevos métodos de propulsión en el espacio. Buena prueba de ello es Marte. Aunque está muy cerca en términos astronómicos, el mejor de los motores actuales tardaría nueve meses en llegar. Científicos de la Universidad de Washington están probando un nuevo motor que llegaría al planeta rojo en tres meses. ¿Su combustible? La fusión nuclear.

Existen muchos proyectos en diferentes países para crear un nuevo motor que nos impulse más rápido en el espacio. El programa NEXT de la NASA es uno de ellos. Otro es el explora la posibilidad de crear un motor Warp como los de Star Trek. Todas esas opciones, sin embargo, aún están muy lejos, así que el Profesor John Slough y su equipo han optado por un sistema más directo que utiliza la misma energía que el sol o las bombas nucleares, pero de forma controlada.

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La idea es similar a la de los motores de iones, pero utilizando burbujas de plasma compuestas de deuterio, tritio, e isótopos pesados de hidrógeno. Estas burbujas son inyectadas en una cámara donde un potente campo magnético colapsa varios anillos de metal que hacen que la burbuja llegue a su punto de fusión. La energía genenrada en ese proceso es obligada a escapar por una tobera que es la que impulsa el motor y la nave que vaya sujeta a él. La nave necesitaría también una fuente de energía adicional para iniciar la reacción, pero bastaría con paneles solares.

El diseño de este motor ya ha comenzado, y su objetivo es facilitar una misión a Marte que dure 210 días: 83 de ida, 30 explorando el planeta rojo, y 97 para volver a La Tierra. Las ventajas de este sistema de propulsión son varias. Para empezar se basa en tecnología que ya conocemos, para continuar, es el método más barato y fácil de diseñar de todos los que se barajan hasta ahora, al menos hasta que creemos el Warp Drive. [Space]