Es oficialmente el reloj más preciso del mundo, un reloj atómico de estroncio que solo retrasa 1 segundo cada 15.000 millones de años. Para hacerte una idea, se calcula que la Tierra se formó aproximadamente hace 4.550 millones de años. Este reloj podría medir el triple de ese tiempo sin retrasarse ni un segundo.

El avance lo han logrado físicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, en sus siglas en inglés), en Maryland, EE.UU., junto a investigadores de la University of Colorado Boulder. Este reloj era el que ostentaba el récord anterior de precisión. Ahora los investigadores han logrado mejorarlo hasta multiplicar por tres su precisión, elevando el nuevo el récord al segundo de retraso cada 15.000 millones de años, según confirman en un comunicado y un informe publicado en Nature Communications.

Los relojes atómicos son la forma más precisa para medir el tiempo, algo que es crucial para multitud de tecnologías, desde satélites de comunicación hasta GPS. En la actualidad, el principal estándar de tiempo es el tiempo universal coordinado o UTC. Este se mide oficialmente utilizando un reloj atómico que mide la frecuencia de vibración de un átomo del elemento cesio 133. Es un método en realidad muy parecido a medir la oscilación de un péndulo en un reloj tradicional. Sin embargo, la precisión del reloj atómico de cesio se queda en un segundo de retraso cada un pocos cientos de millones de años. El nuevo reloj atómico desarrollado por los investigadores eleva la cifra a los miles de millones: 15.000 millones de años nada menos. Quién se lo hubiera dicho hace 250 años al gran relojero británico John Harrison.

En lugar de medir la oscilación de un átomo de cesio, este reloj atómico mide la de un átomo de estroncio mediante potentes haces láser. El reloj llevaba varios años en desarrollo. En el 2013 los científicos habían logrado elevar el récord de precisión a un segundo de retraso cada 300 millones de años. Pero elevarlo a 15.000 millones de años es algo que hasta ahora era impensable. Gracias a este aumento en precisión será posible, por ejemplo, diseñar altímetros mucho más avanzados, sensibles a cualquier cambio en la gravedad, o realizar experimentos sobre la correlación cuántica entre átomos. Tecnología que para el resto de los mortales se traducirá algún día en dispositivos y servicios muchísimo más precisos y con funciones hasta ahora imposibles. [ Instituto Nacional de Estándares y Tecnología vía The Guardian]

Fotos: NIST

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