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Algo ha cambiado en el universo. La expansión empieza a frenarse. Y la energía oscura ya no manda como antes sobre el destino de las galaxias

Durante 25 años creímos que el cosmos se aceleraba sin freno. Pero un estudio reciente apunta a lo contrario: la energía oscura podría estar perdiendo su influencia. Si esto se confirma, el futuro del universo —incluidos sus planetas y sus estrellas— ya no sería el que imaginábamos desde finales del siglo XX.

Durante décadas, la expansión acelerada del universo fue casi un dogma. Una constante cósmica que explicaba por qué las galaxias se alejaban entre sí como si estuvieran en una carrera interminable. Pero ahora, un nuevo análisis publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society ha encendido todas las alarmas. Según sus autores, esa expansión ya no sería tan acelerada. Puede que incluso esté entrando en una fase de desaceleración. Y, si eso es cierto, hay un giro que pocos vieron venir: la energía oscura podría estar cambiando.

La fuerza que impulsaba al universo ya no se comporta igual

El cosmos ya no se expande como antes. La energía oscura cambia, se debilita. Y las consecuencias podrían reescribir la historia del universo.
© NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva/M. Zamani.

La energía oscura siempre fue un misterio, incluso para quienes la propusieron. Representaría cerca del 68% de todo lo que existe, y aun así nadie sabe qué es. Se la describe como una fuerza invisible, una especie de “antigravedad” capaz de separar galaxias a un ritmo cada vez más rápido. Fue este fenómeno el que, en 2011, otorgó a tres científicos el Premio Nobel tras demostrar la expansión acelerada del cosmos.

Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que esa fuerza podría ser menos estable de lo que pensábamos. Según los investigadores, la energía oscura no sería una constante fija, sino una entidad que evoluciona con el tiempo. Su efecto actual ya no coincidiría con el escenario descrito hace dos décadas. Y si se está debilitando, entonces la historia del universo podría estar tomando otro rumbo.

Los autores hablan directamente de un “nuevo paradigma”, una frase que en cosmología no se usa a la ligera. Implica que la estructura misma del cosmos, tal como la entendíamos, podría requerir una revisión profunda.

¿El universo se está frenando otra vez?

Si la energía oscura se debilita, la expansión del universo deja de ser un empujón continuo y empieza a perder impulso. Eso no significa que el cosmos vaya a contraerse mañana, pero sí que la aceleración podría haber sido solo una fase temporal. Algo que comenzó en algún momento del pasado y que ahora estaría llegando a su límite.

La historia cosmológica ya vivió algo parecido. Tras el Big Bang, la gravedad frenó la expansión inicial durante miles de millones de años. Fue recién en 1998 cuando se descubrió que esa expansión empezaba de nuevo a acelerarse. Ahora, los datos vuelven a agitar el tablero: ¿y si aquella aceleración fue simplemente un capítulo pasajero?

David Orozco, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), pide cautela. “Podría ser un terremoto para la cosmología”, reconoce, pero advierte que hacen falta más pruebas antes de abrazar un cambio tan drástico. En un campo donde cada decimal altera ecuaciones enteras, la prudencia no es una opción: es un método.

¿Y qué pasa con los planetas? El destino ya no es tan lineal

El cosmos ya no se expande como antes. La energía oscura cambia, se debilita. Y las consecuencias podrían reescribir la historia del universo.
© Melissa Weiss/CfA.

Si la expansión del universo cambia, también cambia el escenario a gran escala: la distribución de galaxias, la evolución de estrellas, la estabilidad de los cúmulos. Los modelos más clásicos asumían un cosmos que se estiraría eternamente, haciéndose cada vez más frío y más vacío: el llamado “Big Freeze”.

Pero si la expansión se desacelera, ese destino no es inevitable. Los planetas no serán arrancados de sus órbitas ni nada parecido, pero el entorno cósmico en el que existen podría evolucionar de forma distinta a la que se había anticipado. Regiones del universo que se creían destinadas a separarse para siempre podrían permanecer relativamente cercanas. Cúmulos que se pensaban condenados a disgregarse podrían mantenerse unidos durante más tiempo. Incluso la velocidad a la que la luz de galaxias lejanas se estira podría comportarse de un modo inesperado.

No es que el universo vaya a detenerse mañana. Es que, si la energía oscura cambia, todo lo que creíamos sobre su futuro debe replantearse desde su base.

El comienzo de un nuevo debate cosmológico

Cada vez que el universo parece estable, ocurre algo que lo vuelve a sacudir. El estudio no destruye el modelo estándar de la cosmología, pero sí abre una puerta incómoda: la posibilidad de que la energía oscura haya sido mal entendida desde el principio. Y, si esto se confirma, habría que reescribir una parte importante de nuestra historia cósmica reciente.

La ciencia avanza así: entre silencios, sospechas y datos que obligan a mirar el cielo de otra manera. Hoy esa mirada vuelve a cambiar. Y la pregunta que queda flotando es inevitable: si el motor del universo está perdiendo fuerza, entonces… qué futuro está empezando a dibujar ahora mismo?

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