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Algunas personas tienen heces especiales que podrían salvar vidas. Quizá seas una de ellas

Foto: Sara D. Davis (Getty Images)

Hay muchas personas que son excepcionales, de una manera u otra. Una nueva investigación publicada esta semana sugiere que incluso nuestra caca puede ser extraordinaria. En el artículo explican que algunos de nosotros portamos excrementos que pueden ser adecuados para tratar problemas digestivos e intestinales previo transplante fecal.

Nuestros excrementos están repletos de innumerables especies de bacterias. Estas bacterias provienen de los intestinos por los que pasan las heces, donde existe todo un mundo de microorganismos que llamamos microbioma intestinal. Por muy desagradable que suene, este microbioma en realidad ayuda a nuestro cuerpo a digerir los alimentos y a mantenerse sano. Por desgracia, el microbioma a veces puede descontrolarse y generar problemas digestivos o neurológicos. Uno de estos problemas es la diarrea crónica causada por una infección de la bacteria Clostridium difficile.

Durante los últimos años, el trasplante de microbiota fecal (FMT, por sus siglas en inglés) se ha convertido en un método válido para devolver a la normalidad el microbioma dañado de una persona. Por lo general, las heces del donante se administran a través de un enema. En los casos de infección por C. difficile, las tasas de curación que ha mostrado el FMT son superiores al 90 por ciento, una asombrosa hazaña dado el poco éxito que han tenido otros tratamientos.

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Colonia de Clostridium difficile en una placa de petri.
Foto: CDC/Dr. Holdeman (Centers for Disease Control and Prevention)

Nuevos tratamientos

Este éxito ha llevado a los médicos a pensar que el FMT pueda ser una panacea para todo tipo de afecciones relacionadas con el microbioma intestinal, como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o incluso la diabetes tipo 2. La realidad no es tan alentadora; las tasas de éxito del FMT en otras afecciones no son tan altas como en la infección por C. difficile.

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Sin embargo, los estudios de FMT para tratar la infección de C. difficile y otra serie de enfermedades han servido para detectar un peculiar patrón. Algunos donantes parecen tener unas heces estupendas, y el tratamiento con ellas presenta unas tasas de éxito superiores a la media. Eso ha llevado a los médicos a especular sobre la existencia de súper donantes. La nueva revisión que ha sido publicada esta semana en Frontiers in Cellular and Infection Microbiology, analiza estos estudios y trata de averiguar qué es lo que hace a estos donantes tan especiales. El autor principal y biólogo de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, Justin O’Sullivan explica:

Vemos que los trasplantes de súper donantes alcanzan tasas de remisión de casi el doble del promedio. Nuestra esperanza es que, si descubrimos cómo sucede esto, podemos mejorar el éxito del trasplante fecal e incluso probarlo en nuevas afecciones asociadas con microbiomas como el Alzheimer, la esclerosis múltiple o el asma.

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Hubo algunos factores que se dispararon en estos donantes. En comparación con otros, sus heces tenían una mezcla robusta y diversa de bacterias, incluidas algunas especies “clave” que ayudan al cuerpo a producir proteínas o químicos importantes.

En la diabetes o en una enfermedad intestinal inflamatoria, por ejemplo, las especies clave asociadas con la remisión clínica prolongada producen butirato, una sustancia química con funciones especializadas en la regulación del sistema inmunitario y el metabolismo energético.

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Su equipo también encontró un caso en el que se usaron un excremento particular, rico en unas bacterias llamadas Lachnospiraceae y Ruminococcaceae, para tratar con éxito 10 casos de encefalopatía hepática recurrente, una condición cerebral causada por una serie de toxinas que no son filtradas por el hígado.

Probablemente no se trata solo de las bacterias. Los intestinos de las personas que reciben los trasplantes de estos súper donantes tampoco suelen tener el mismo aspecto, lo que sugiere que hay otros factores que influyen en el éxito del trasplante. La genética, el sistema inmune, o la dieta del receptor podrían afectar a esa tasa de éxito, explican O’Sullivan y su equipo. Incluso los virus que llaman hogar a nuestras bacterias intestinales pueden estar jugando un papel importante en todo esto.

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“Estos virus podrían afectar la supervivencia y a la función metabólica de las bacterias trasplantadas y otros microbios”, concluye O’Sullivan.

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Hasta ahora, la investigación de FMT en personas se ha visto limitada a estudios y ensayos pequeños, lo que hace más difícil tener certezas en todo esto, incluso de la existencia de súper donantes. Por fortuna hay ciertas cosas que están cambiando. La semana pasada, los Institutos Nacionales de la Salud anunciaron un ensayo aleatorizado y controlado de FMT para la infección por C. difficile que involucrará a más de 150 voluntarios. Otros estudios recientes han demostrado que las opciones de trasplante más interesantes, como una cápsula que se toma por vía oral, pueden funcionar tan bien como el enema típico e invasivo que se usa para los trasplantes.

Esa opción, junto con un registro más detallado de las personas que participan en estos estudios (tanto donantes como receptores), debería facilitar la investigación que necesitamos para comprender mejor y refinar el trasplante fecal. [Frontiers in Cellular and Infection Microbiology via Frontiers]

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