El 13 no parece el número que una agencia espacial escogería para tentar a la suerte. El 11 de abril de 1970 despegó Apollo 13 rumbo a la Luna. Dos días después, un tanque de oxígeno explotó a cientos de miles de kilómetros de la Tierra. El alunizaje quedó cancelado y durante cuatro días la NASA tuvo que improvisar prácticamente sobre la marcha para conseguir que Jim Lovell, Jack Swigert y Fred Haise regresaran vivos.
Cincuenta y seis años después, NASA y SpaceX han hecho algo bastante simbólico: después de Crew-12 llegó Crew-13. Sin cambios de nombre, sin esconder la cifra y casi presumiendo de ella.
La misión despegó el 1 de octubre con Jessica Watkins, Luke Delaney, Joshua Kutryk y Sergey Teteryatnikov. Apenas 7 horas y 55 minutos después, la cápsula Dragon Grace estaba acoplada a la Estación Espacial Internacional. Fue el viaje entre lanzamiento y acoplamiento más rápido realizado por una nave estadounidense en toda la historia de la EEI.
La NASA nunca prohibió oficialmente el 13. Pero la historia se volvió demasiado buena para ignorarla

Aquí aparece un matiz importante. Existe desde hace décadas una historia según la cual NASA quedó tan marcada por Apollo 13 que decidió evitar utilizar nuevamente aquel número. Y algo de verdad hay, aunque la explicación real es bastante más complicada que una simple superstición.
Cuando el programa Space Shuttle abandonó su numeración secuencial a comienzos de los 80, la misión que habría sido STS-13 terminó llamándose STS-41C. El astronauta Paul Weitz llegó a recordar que el entonces administrador de NASA, James Beggs, “no quería ninguna misión numerada 13”. La propia tripulación de STS-41C bromeó con aquello diseñando un parche alternativo con un gato negro y el número 13.
Pero NASA explica que el cambio de nomenclatura también tenía razones operativas: esperaba lanzar transbordadores desde dos centros diferentes con mucha mayor frecuencia y necesitaba un sistema capaz de identificar año fiscal, lugar de lanzamiento y orden de vuelo. Es decir, no hubo un decreto oficial desterrando al 13.
De hecho, después existieron STS-113 y la Expedición 13 de la EEI. Crew-13, sin embargo, recupera algo que no se veía de esta forma desde la era Apollo: una misión tripulada estadounidense llevando orgullosamente el 13 como su identificación principal.
Esta vez no intentaron quitarse la mala suerte de encima. La convirtieron en parte de la misión

El detalle más divertido está en el parche. La insignia de Crew-13 lleva un enorme XIII dorado y un dragón del mismo color que mira hacia arriba. NASA explica directamente que el animal homenajea a Apollo 13 y representa su resiliencia. Sus alas unen simbólicamente la Tierra, la estación espacial, la Luna y Marte.
La tripulación llevó la broma todavía más lejos. Camino de la plataforma utilizaron vehículos con referencias a “Lucky 13” y viajaron al espacio acompañados por un pequeño dragón tejido llamado Lucky, con un trébol de cuatro hojas. Watkins resumió después desde órbita que probablemente no necesitaban demasiada suerte: eran “cuatro de los humanos más afortunados” dentro o fuera del planeta. Eso no significa que NASA haya abandonado las supersticiones espaciales.
Justo antes de salir hacia la plataforma, los astronautas mantuvieron una tradición heredada del programa Shuttle: jugar cartas hasta que la comandante pierde una mano. La idea es que esa derrota simbólica “queme” la mala suerte antes del lanzamiento.
Crew-13 salió después sin problemas. Y quizá esa sea la mejor forma posible de cerrar una historia que comenzó con Apollo 13: NASA tardó más de medio siglo en volver a colocar ese número tan visiblemente sobre una tripulación estadounidense.
Cuando finalmente lo hizo, no solo llegó bien. Llegó más rápido que ninguna otra nave estadounidense antes que ella.