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Bajo un castillo medieval podría esconderse el mayor secreto sobre los primeros humanos de Gran Bretaña

Unas excavaciones en una cueva oculta bajo una histórica fortaleza están revelando indicios que abarcan más de 100.000 años. Los investigadores creen que el lugar aún conserva evidencias intactas capaces de ofrecer respuestas inéditas sobre neandertales, Homo sapiens y los drásticos cambios climáticos que moldearon su existencia.
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Un lugar conocido por su historia medieval está revelando una faceta mucho más antigua que podría transformar lo que sabemos sobre los primeros habitantes de Europa. Bajo una imponente fortaleza, un equipo de arqueólogos investiga un yacimiento que permaneció protegido durante siglos y que promete aportar pruebas inéditas sobre la vida de neandertales y de los primeros Homo sapiens.

Un hallazgo inesperado bajo una fortaleza con siglos de historia

Durante generaciones, el castillo de Pembroke, en Gales, fue reconocido por su enorme relevancia histórica y por haber sido escenario de acontecimientos decisivos para la monarquía británica. Sin embargo, ahora la atención de los científicos no se centra en sus murallas medievales, sino en lo que permanece oculto bajo ellas.

Debajo de la fortaleza se encuentra la Cueva de Wogan, una cavidad natural formada en roca caliza que durante mucho tiempo fue considerada un lugar prácticamente agotado desde el punto de vista arqueológico. Las excavaciones realizadas en la época victoriana llevaron a muchos especialistas a pensar que cualquier resto de interés ya había sido recuperado.

Esa idea comenzó a cambiar gracias a los trabajos desarrollados entre 2021 y 2024. Las investigaciones revelaron herramientas de piedra y evidencias de presencia humana pertenecientes a diferentes momentos de la prehistoria. Los restos abarcan desde comunidades de cazadores-recolectores del Mesolítico, hace unos 11.000 años, hasta los primeros Homo sapiens que habitaron la región entre hace 35.000 y 45.000 años.

Pero el descubrimiento más prometedor fue comprobar que buena parte de los sedimentos permanecía prácticamente intacta. Esa conservación excepcional sugiere que aún podrían encontrarse materiales con una antigüedad superior a los 100.000 años, algo poco habitual en este tipo de yacimientos.

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©YouTube

Cinco años de excavaciones para responder grandes preguntas

Con este panorama, un grupo de investigadores puso en marcha un ambicioso proyecto arqueológico que se extenderá durante cinco años. El objetivo es aplicar técnicas modernas de análisis para reconstruir la historia de los antiguos habitantes de la región y comprender cómo evolucionaron sus formas de vida.

Los especialistas consideran que la Cueva de Wogan representa una oportunidad poco frecuente porque conserva capas arqueológicas que escaparon tanto a las excavaciones antiguas como a las alteraciones provocadas por el turismo moderno. Esto permitirá estudiar con mayor precisión la evolución humana durante distintos periodos del Paleolítico.

Además de investigar quiénes ocuparon la cueva, el proyecto pretende reconstruir los profundos cambios ambientales que experimentó la zona. A lo largo de cientos de miles de años, el paisaje pasó por etapas con climas cálidos, similares a los subtropicales, y otras dominadas por intensas glaciaciones.

Los expertos creen que entender cómo respondieron los grupos humanos a esas transformaciones podría aportar información clave sobre la capacidad de adaptación de nuestra especie y de sus parientes más cercanos.

Restos de animales y ADN que podrían cambiar la historia

La importancia del yacimiento no se limita únicamente a las herramientas de piedra. En campañas recientes aparecieron restos de animales que ayudan a reconstruir el antiguo ecosistema de la región.

Entre los descubrimientos destacan huesos de hipopótamo con una antigüedad cercana a los 120.000 años. Su presencia demuestra que, en aquella época, el territorio disfrutaba de un clima mucho más cálido del que caracteriza actualmente a Gran Bretaña.

Los investigadores también consideran muy posible encontrar pruebas relacionadas con los neandertales, que podrían haber ocupado la cueva hace unos 60.000 años. Lo más prometedor es el excelente estado de conservación del material orgánico recuperado hasta el momento.

Las primeras pruebas indican que tanto los huesos como los sedimentos contienen ADN antiguo en buenas condiciones. Gracias a estas muestras será posible identificar especies animales, reconstruir ecosistemas desaparecidos e incluso detectar rastros genéticos de poblaciones humanas que habitaron el lugar hace decenas de miles de años.

Este tipo de análisis ofrece una ventana única para comprender cómo convivieron distintas especies humanas y de qué manera enfrentaron los desafíos ambientales de cada periodo.

Un tesoro arqueológico que apenas comienza a explorarse

A lo largo de la Edad Media, la cueva fue utilizada como almacén por los habitantes del castillo, mientras que en la actualidad forma parte del recorrido turístico del monumento. Sin embargo, las excavaciones obligan ocasionalmente a restringir el acceso para garantizar la seguridad tanto de los visitantes como de los investigadores.

Los responsables del castillo ya trabajan en nuevos espacios destinados a exhibir los hallazgos y acercar al público los descubrimientos que vayan surgiendo durante los próximos años.

Para numerosos especialistas, el mayor valor de la Cueva de Wogan reside en que escapó de las intervenciones que destruyeron muchos depósitos arqueológicos de otras cuevas británicas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Gracias a ello, conserva capas sedimentarias prácticamente intactas que permiten estudiar la evolución del lugar con un nivel de detalle excepcional.

Aun así, los científicos reconocen que el actual proyecto solo alcanzará a investigar una pequeña parte de todo el material acumulado durante más de 100.000 años. La enorme cantidad de depósitos preservados hace pensar que futuras generaciones de arqueólogos seguirán excavando este enclave durante décadas, e incluso siglos, en busca de nuevas pistas sobre uno de los capítulos más antiguos de la historia humana.

 

[Fuente: National Geographic]

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