Mis primeras impresiones con la BlackBerry Passport no fueron demasiado prometedoras. Era una pieza de hardware (casi) cuadrada, voluminosa, aparatosa y con un teclado f√≠sico (¬ŅHola? ¬ŅEres t√ļ, 2007?). La prob√©, asum√≠ una vez m√°s que BlackBerry no iba a volver de su particular ruta hacia los infiernos y me olvid√© del tema.

Advertisement

Pero un tiempo más tarde tuve la posibilidad de probarla de nuevo. Y probarla bien, sin versiones preliminares del software, prototipos o dispositivos de prueba. Así que le metí la nanoSIM correspondiente, configuré mi cuenta BlackBerry, mis dos cuentas principales de email, bajé las poquísimas aplicaciones que merecen la pena de BlackBerry World y me la eché al bolsillo.

El primer contacto

Llegados a este punto, y con total honestidad, mis expectativas eran igual de bajas que al principio. No hab√≠a habido ning√ļn tipo de iluminaci√≥n o momento trascendental al sacar el tel√©fono de la caja. Ninguna sorpresa. Es cierto que en negro era un poco m√°s bonito y elegante que la versi√≥n en blanco que yo prob√© inicialmente, pero eso es todo.

Advertisement

Mi experiencia anterior con BlackBerry 10 pasaba por la Z10, la primera que dio salto a dicho sistema operativo, y la Q10, que en el fondo era como probar una BlackBerry tradicional adaptada al nuevo sistema (y cuya herencia se respira, en parte, en la Passport). Lo explico porque es importante entender que en ese punto yo ya conocía, al 99% lo que BlackBerry 10 como sistema me podía ofrecer.

Sabía que tenía un Hub maravilloso donde podía ver todos mis correos y notificaciones, sabía que su principal virtud es poder navegar a través del mismo deslizando el dedo o realizando diversos gestos y sabía que su mayor defecto pasaba por una falta, casi escandalosa, de aplicaciones.

Hagámoslo: una semana sin tocar otro móvil

Advertisement

No recuerdo el momento exacto en el que algo hizo "clic". Ese momento en el que se pasa desde las expectativas más nulas a una ingenua curiosidad. Creo que fue por la combinación del Hub y el teclado. Acostumbrado al repicar de los dedos contra uno virtual, el teclado físico se hace raro al principio pero después de unos días acabó por ser igual de rápido (o más) que el de cualquier iPhone o Android.

Y ah√≠ estaba yo, el de las bajas expectativas, contemplando c√≥mo la BlackBerry iba robando huecos de forma t√≠mida cuando se trataba de responder alg√ļn mail, ver una web o revisar r√°pidamente el calendario.

Dos semanas después, las cosas comenzaban a estar un poco más claras. Es posible que la BlackBerry Passport no sea el móvil más bonito del mundo, y de hecho sigo teniendo mis serias dudas de que sea bonito para empezar, pero se ha ganado por mérito propio el beneficio de la duda en cuanto a productividad se refiere. Responder correos, consultar agendas, calendarios e incluso navegar por webs utilizando el scroll capacitivo del teclado eran tareas que realizaba, con matices, igual de bien o mejor que en Android o en iPhone.

Advertisement

La segunda sorpresa llegó con las aplicaciones de Android. Para quien no lo sepa: BlackBerry 10 permite instalar y virtualizar algunas (no funcionan todas) aplicaciones de Google Play. En BlackBerry World hay de hecho algunas tiendas alternativas como la Amazon Store, aunque la oferta no es igual de grande. En mi caso concreto, bajé los apks de páginas dedicadas a ello, descarté las que no funcionaban del todo bien (como la de Gmail) y a correr.

La cuestión es que eso puso de repente a mí alcance aplicaciones que para mí son imprescindibles en cualquier entorno móvil dedicado a la productividad:

  • Slack
  • Wunderlist
  • Telegram
  • Pocket
  • Flipboard
  • Google Maps

Adem√°s cre√© algunos accesos directos para p√°ginas web como Gizmodo en Espa√Īol. Otras aplicaciones, como Evernote, Facebook, WhatsApp o Skype s√≠ est√°n disponibles de manera nativa para BlackBerry 10. Instal√© tambi√©n apps que no tienen que ver con la productividad pero que uso a menudo: Spotify , Twitch, MyTaxi y Sonos.

Advertisement

Sobre el papel, todo estaba listo. Tenía todo lo necesario para dar el salto y olvidarme durante una semana de mi móvil principal. Pero como "una semana sólo con la BlackBerry Passport" suena mucho mejor de lo que es y todo estamos llenos de buenas intenciones, puse una serie de reglas para evitar cualquier tipo de matiz o arrepentimiento:

  1. No podía tocar otro teléfono. Literalmente. Daba igual que fuese iPhone, un Android o un Windows Phone. Daba igual que fuese mío, de mi novia o de mi hermano. Cualquier tarea que se supone que se pueda hacer con un un smartphone, desde llamar a tuitear, tenía que hacerla (o intentar hacerla) desde la BlackBerry Passport.
  2. O 7 días o nada. El experimento comenzaría el lunes a las 00:00 y acabaría el domingo siguiente a las 23:59. Si en cualquier momento me cansaba podía dejar la BlackBerry y volver a mi teléfono habitual pero el experimento sería considerado como fracaso. Sin medias tintas, ni siquiera iba a poder escribir sobre ello. O todo o nada.
  3. Si en alg√ļn momento necesitaba realizar una tarea que yo no hab√≠a calculado de antemano y que por alg√ļn motivo fuese imposible completar con la BlackBerry, ten√≠a que apa√Ī√°rmelas como pudiese, durante esa semana.

Advertisement

Lo conseguí. Completé la semana. Y por el camino saqué algunas conclusiones:

Lo que hace bien

Productividad. Productividad. Productividad. El trasto es una m√°quina de despejar tareas, organizar pendientes y mostrarlo todo de una manera sencilla, clara y amigable. Lo contrario, en esencia, a lo que hacen los centros de notificaciones de iOS, Android y Windows Phone.

Advertisement

Porque los tres son prácticamente iguales. Un desplegable que baja desde la parte superior y te muestra tus notificaciones en orden cronológico. Pero no hay filtros, no hay manera de verlas por separado y las interacciones para cada una de ellas son extraordinariamente limitadas, tanto en Android como, especialmente, en iOS. Que la mayoría de aplicaciones en esas plataformas sean mejores (siempre hablando en términos generales) que la mayoría de las que hay para BlackBerry es otra historia, pero al César lo que es del César, y aquello era inapelable.

De repente, con Hub, en un mismo sitio ten√≠a todas mis notificaciones y, con solo deslizar un dedo, pod√≠a filtrarlas seg√ļn la cuenta de correo de origen (personal/trabajo), la red social (Twitter, Facebook, LinkedIn) o la aplicaci√≥n gen√©rica en concreto (Skype). Adem√°s, para cada √≠tem se ofrec√≠an una serie de acciones concretas y espec√≠ficas que van m√°s all√° del "Archivar" un mail como en Android o de hacer Fav/RT a un tweet como en iOS. Como muestra, algunas de las tareas que puedes realizar con un simple mail desde el Hub: Agregar prioridad, Marcar como Le√≠do/No le√≠do, Archivar, Marcar, Responder, Responder a todos, Reenviar, seleccionarlo para editarlo en lote o Borrar. 10 acciones distintas.

Advertisement

Cuando tocamos la notificación, y en algunos casos como LinkedIn, se accede a una vista más detallada que permite realizar las tareas más comunes, como aceptar o rechazar una solicitud de contacto.

El verdadero toque inteligente de BlackBerry Hub es, en resumen, relegar y agrupar en él toda esa cantidad ingente de "micro-acciones" que realizamos a diario pero que en otros sistemas operativos requieren abrir la aplicación y hacerla desde ahí. La gestión de citas de calendario y tareas también es de primer nivel, aunque en mi caso no lo usé tanto porque mi productividad no recae tanto en apuntar fechas como en tareas, y para eso uso Wunderlist.

Advertisement

Aquí acaba, más o menos, lo bueno. Todo lo demás que no es en sí el BlackBerry Hub no es malo, pero tampoco es bueno. El sistema es fluido, las aplicaciones nativas cargan bien y la duración de la batería no es extraordinaria pero sí suficiente. Puedo llegar al día y medio con una sola carga y un uso normal sin preocuparme.

Como cliente de Twitter utilic√© el de Android por lo que, dejando a un lado el formato de pantalla, es algo a lo que ya estoy de sobra acostumbrado. Telegram es mi aplicaci√≥n de mensajer√≠a principal (s√≠, m√°s que WhatsApp) y tambi√©n funciona bien, pero al usar la aplicaci√≥n de Android (y no algunas de las nativas que hay hay, como Bomogram, a√ļn muy verdes) las notificaciones se muestran con una simple campanita gen√©rica y no se puede interactuar con ellas.

Advertisement

Ocurrió lo mismo para el resto, Slack, Spotify, Wunderlist... todas funcionan prácticamente igual a como lo hacen con Android. Hay, con todo, algunas puntualizaciones que menciono en el siguiente apartado.

Lo que hace mal

Es curioso, pero la principal virtud que encontré con la BlackBerry 10 se acabó convirtiendo, con el tiempo, en su mayor defecto. Me explico. Tiene que ver con la delgada línea que separa funcionalidad de usabilidad, y es exactamente la que se aplica en el caso del BlackBerry Hub.

Advertisement

Los 4 sistemas operativos tienen ya un centro de notificaciones: iOS, Android, Windows Phone y BlackBerry. Eso es la función. Pero de todos ellos el que mejor lo hace y mejor lo integra con el sistema es, a mi gusto, BlackBerry. Eso es la usabilidad.

De lo que me di cuenta es de que sí, tenía Wunderlist, Skype, Slack y Google Maps en mi teléfono, pero el rendimiento no era tan bueno, se ejecutaban como aplicaciones aisladas y, en ocasiones, crasheaban. De manera opuesta a lo que me ocurría con el Hub tenía solamente la función pero me fallaba estrepitosamente la funcionalidad.

Advertisement

Acostumbrado a la c√°mara de buenos tel√©fonos como el iPhone o el Note 4, la de la Passport no es que sea un desastre tipo la del HTC One M9, pero tambi√©n se me quedaba muy corta. Sobre todo la frontal. Los controles para la m√ļsica son pobres, la vista de multitarea con esa pantalla tan cuadrada aporta a veces poca informaci√≥n y el ajuste de brillo autom√°tico es un rebelde de alma libre. Actualizar las aplicaciones tiene que hacerse bajando el apk de nuevo manualmente. En algunas como Twitter si te quedas un par de versiones por detr√°s dejan de funcionar.

Por √ļltimo, aunque ese tama√Īo de la pantalla viene bien para algunas cosas (Pocket, leer en webs) y el teclado es con el tiempo una facilidad antes que un handicap, el tel√©fono es muy voluminoso. Demasiado. En el bolsillo siente como una especie de armatoste cuadrado que muy a menudo se vuelve inc√≥modo.

Advertisement

¬ŅSirve como m√≥vil principal?

No. En general, no.

Es cierto que creo que BlackBerry funcionando al 100% es, probablemente, el sistema operativo m√°s productivo que existe, pero un tel√©fono principal no deber√≠a ser √ļnicamente productividad y trabajo. Echaba en falta mis juegos de iOS, echaba en falta poder mandar mis v√≠deos al Chromecast desde el sof√° como en Android, echaba de menos Snapchat (que en BB10 me crasheaba) y sobre todo, por encima de cualquier otra cosa, echaba de menos tener un sistema operativo que no se siente como un c√ļmulo de parches cuidadosamente dispuestos para proclamar "¬°Hey! ¬°Mirad! ¬°Funciona!". Es el equivalente al "Mira mam√°, sin manos", sirve durante los primeros metros, pero al final te la acabas pegando.

Advertisement

¬ŅPuede llegar a tener sentido la BlackBerry Passport? En mi opini√≥n s√≠. Y el mejor aspecto del dispositivo es, como he dicho, el que BlackBerry como compa√Ī√≠a sabe hacer mejor: productividad y trabajo. Para muchos no es raro tener un tel√©fono dedicado a lo personal y otro para el trabajo. Si las casualidades y sobre todo el presupuesto lo permiten, dedicar la Passport como una killer machine que se encargue de gestionar email, agenda y contactos puede merecer mucho la pena. Para los dem√°s, esas grandes ligas, sigue sin cambiar nada.

Click here to view this adampash.com embed.

Advertisement

***

Psst! también puedes seguirnos en Twitter, Facebook o Google+ :)