Microfotografía del primer conglomerado aislado de Berkelio. Foto: Wikipedia

El berkelio no existe en la naturaleza. Su nombre, de hecho, rinde homenaje a los investigadores del Laboratorio de Radiaci√≥n que lo descubrieron en la Universidad de Berkeley. Ahora, otro grupo de investigadores ha descubierto algo a√ļn m√°s fascinante: el berkelio no se ajusta a las leyes de la f√≠sica cu√°ntica.

Aunque el berkelio (Bk en la tabla peri√≥dica) se descubri√≥ en 1949, nunca se ha experimentado mucho con √©l. La raz√≥n es que sintetizar este is√≥topo radioactivo de la familia de los act√≠nidos (su n√ļmero at√≥mico es 97) es un proceso incre√≠blemente complejo y caro.

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El sicrotrón de Berkeley en el que se sintetizó berkelio por primera vez. Foto: Wikipedia

Actualmente el Berkelio se sintetiza en cantidades ínfimas en dos reactores nucleares experimentales de alto flujo: el Oak Ridge National Laboratory de Estados Unidos, y el Research Institute of Atomic Reactors de Dimitrovgrad, Rusia. Para producir el isótopo berkelio-247 hay que bombardear otro isótopo sintético que también es muy escaso (curio-244) con partículas alfa de alta energía.

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Desde 1967 hasta ahora Estados Unidos apenas ha producido un gramo de berkelio. Por fortuna, el Departamento de Energ√≠a de Estados Unidos cedi√≥ 13 miligramos del elemento a Thomas Albrecht-Schmitt, qu√≠mico especializado en act√≠nidos de la Universidad de Florida. Albrecht y su equipo han pasado tres a√Īos realizando experimentos con el Berkelio y han constatado una serie de propiedades que sencillamente desaf√≠an el modelo actual de f√≠sica de part√≠culas.

El comportamiento de los electrones en los elementos más ligeros y comunes de la tabla periódica se atiene al modelo de la física conocido como mecánica cuántica. El berkelio y algunos otros elementos superpesados como el californio desafían completamente ese modelo. En su lugar parecen atenerse a la teoría general de la relatividad enunciada por Einstein, donde los objetos con masa son más pesados cuanto más rápido se mueven.

Este comportamiento de los electrones, que se mueven a fracciones de la velocidad de la luz, obligan a reescribir por completo las propiedades el√©ctricas de los act√≠nidos. A√ļn est√° por verse si el descubrimiento obliga a reescribir las actuales leyes de la f√≠sica o simplemente es necesario ajustar algunos postulados. Lo que est√° claro es que es necesario destinar m√°s berkeleio a proyectos de investigaci√≥n en f√≠sica de part√≠culas. [Journal of the American Chemical Society v√≠a Science Alert]