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Ciencia

Durante décadas nos dijeron que las crías de cascabel eran más peligrosas que los adultos. La ciencia dice justo lo contrario

Un estudio rastreó más de un siglo de noticias y revisó la evidencia sobre las mordeduras de serpiente. Las crías pueden controlar cuánto veneno inyectan y, aunque algunas poseen un veneno más tóxico, los adultos suelen inocular cantidades mucho mayores.
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Hay un consejo que lleva décadas repitiéndose en Norteamérica: si te encuentras una pequeña serpiente de cascabel, ten todavía más cuidado que con una adulta porque las crías no saben controlar su veneno y lo inyectan todo de una vez.

El problema es que no es cierto.

Una investigación de la Universidad de Loma Linda, publicada en la revista Toxins, ha reconstruido cómo nació y se extendió esta creencia y ha revisado la evidencia disponible sobre las mordeduras de las serpientes jóvenes y adultas.

La conclusión es bastante clara: las crías de cascabel no son más peligrosas que los adultos por perder el control de su veneno. Existe evidencia de que los ejemplares jóvenes pueden regular cuánto inoculan y los adultos disponen de reservas mucho mayores, por lo que normalmente introducen más veneno al morder.

Durante décadas nos dijeron que las crías de cascabel eran más peligrosas que los adultos. La ciencia dice justo lo contrario
© Magnific

Una serpiente grande tiene muchísimo más veneno

Aquí aparece la parte que probablemente ayudó a que el mito sobreviviera. En algunas especies, el veneno de los ejemplares jóvenes puede ser más tóxico por unidad de cantidad que el de los adultos. Sin embargo, eso no significa que su mordedura sea más peligrosa.

Un ejemplar adulto posee mucha más cantidad de veneno y puede inocular una dosis considerablemente mayor. Los estudios clínicos revisados por los autores indican, de hecho, que las mordeduras de crías tienden a producir envenenamientos menos graves que las de los adultos.

La diferencia está, por tanto, entre la toxicidad del veneno y la dosis total que llega al organismo.

El mito puede rastrearse hasta los años 60

William Hayes y M. Cale Morris analizaron 130 artículos periodísticos publicados a lo largo de más de un siglo para reconstruir cómo evolucionó esta historia.

La primera aparición localizada de la explicación de que las crías “inyectan todo su veneno” data de 1967, en un periódico de Tennessee que citaba a un aficionado a las serpientes. La idea comenzó después a aparecer con frecuencia en California durante los años 70 y terminó extendiéndose por Norteamérica.

Entre 1967 y 2014, el 91,1% de las menciones periodísticas estudiadas que hablaban sobre esta supuesta incapacidad de controlar el veneno transmitían la afirmación incorrecta. Desde 2015, sin embargo, la tendencia comenzó a invertirse: la mayoría de los artículos analizados ya explicaban correctamente que los adultos representan generalmente un peligro mayor.

Durante décadas nos dijeron que las crías de cascabel eran más peligrosas que los adultos. La ciencia dice justo lo contrario
© Magnific

Incluso profesionales llegaron a creerlo

El estudio también recupera encuestas realizadas años atrás que muestran hasta qué punto llegó a arraigarse el mito.

Entre 3.751 estudiantes de 29 estados, el 52,6% de los encuestados en el suroeste estadounidense había oído esta explicación. Y en una pequeña muestra de 75 paramédicos, enfermeros, bomberos y técnicos de emergencias del sur de California, realizada en 2009, el 73,3% creía que las crías eran más peligrosas.

Los autores advierten de que esta desinformación no es completamente inocente. Puede generar pánico después de una mordedura, fomentar tratamientos excesivos e incluso aumentar el miedo y la persecución de estos animales.

La recomendación práctica tampoco cambia: una mordedura de cualquier serpiente de cascabel debe considerarse una emergencia médica.

Lo que sí cambia es la razón para temerla. Una cría no es una pequeña jeringa incapaz de controlar su veneno. Y, en términos generales, es la serpiente adulta, con mucha más cantidad disponible para inyectar, la que puede provocar el envenenamiento más grave.

Fuente: Futura Science.

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