Bruce Bridgeman, cient√≠fico estadounidense, hab√≠a pasado los 67 a√Īos de su vida sin la capacidad de distinguir la profundidad a trav√©s de la visi√≥n. Conocida como stereoblind, la percepci√≥n del mundo que ten√≠a a trav√©s de la vista era plana. Todo cambiar√≠a el a√Īo 2012 cuando acudi√≥ al cine a ver una pel√≠cula.

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La situación de Bridgeman se da en un tanto por ciento muy bajo de la población mundial y aunque no hay un estudio establecido se calcula que entre el 2% y el 5% podrían ser incapaces de distinguir profundidad, o en su caso, de apreciar las tres dimensiones. Se trata de personas que tienen una visión monocular y que jamás consiguen revertir la situación.

Por esta raz√≥n lo ocurrido con el cient√≠fico result√≥ toda una sorpresa para los estudios del futuro. ¬ŅHab√≠a tenido algo que ver una pel√≠cula bajo la tecnolog√≠a 3D o hab√≠a sido un caso fortuito? Para entenderlo primero vamos a explicar c√≥mo funciona nuestra visi√≥n normalmente y de qu√© forma acabamos desarrollando (no nacemos con la capacidad plenamente desarrollada) la visi√≥n binocular.

El hombre, la visión estereoscópica y la visión plana

Imagen: Diagrama de Descartes. Wikimedia Commons

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Hay un principio b√°sico com√ļn en el hombre: no vemos lo mismo en un ojo que en el otro. Es lo que se llama disparidad horizontal (o binocular) que se produce por la diferencia de posici√≥n entre un ojo y el otro. Por peque√Īa que sea, existe, y por tanto siempre se dan estas diferencias entre las dos im√°genes retinianas.

¬ŅEntonces c√≥mo vemos una sola imagen con ambos ojos? La respuesta est√° en lo que se denomina visi√≥n estereosc√≥pica, es decir, la capacidad que tiene nuestro cerebro para tomar ambas im√°genes de cada ojo e integrarlas en una. Si lo pensamos bien, es fascinante la idea de c√≥mo funcionamos, una m√°quina perfecta que en este caso es capaz de alinear ambas para formar una imagen individual tridimensional. Es un principio para lo que se denomina como estereopsis, el fen√≥meno de la visi√≥n estereosc√≥pica que permite la percepci√≥n de la profundidad (junto a otros de car√°cter monocular).

Obviamente existe un principio b√°sico para que todo esto funcione, y no es otro que la necesidad del correcto funcionamiento tanto de los ojos (ambos) como del cerebro. Adem√°s y como dec√≠amos al comienzo, nadie nace aprendiendo, al menos no en este caso. Como humanos se trata de una herramienta que vamos desarrollando desde la infancia, una visi√≥n binocular que se va ‚Äúengrasando‚ÄĚ para percibir campo de visi√≥n en 3D.

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Gran parte de esta capacidad se la debemos a las se√Īales nerviosas que subyacen a la visi√≥n estereosc√≥pica. El ser humano tiene c√©lulas que, al igual que responden a los diferentes sabores a trav√©s de la lengua, tambi√©n lo hacen con la visi√≥n de cada ojo. Esto quiere decir que hay c√©lulas tanto en el ojo como en el cerebro que responden a un solo tipo de se√Īal visual (por ejemplo l√≠neas verticales u horizontales). Adem√°s el mismo campo de investigaci√≥n cient√≠fico ha encontrado c√©lulas en la corteza visual, en la parte del cerebro que procesa la visi√≥n y cuya funci√≥n es responder a las diferencias en la posici√≥n de las im√°genes trasmitidas desde cada ojo hasta el cerebro. Son las llamadas ‚Äúneuronas binoculares‚ÄĚ y adem√°s se cree que son la clave para ver en tres dimensiones.

Se calcula que la media en la que un ser humano suele llegar al √ļltimo nivel y considerarse que ha ‚Äúaprendido‚ÄĚ todo lo necesario para percibir la tridimensionalidad del mundo est√° a partir de los 12, 13 a√Īos de edad. El problema est√° en ese tanto por ciento de la poblaci√≥n que no puede en el que se inclu√≠a a Bruce Bridgeman. Se trata de personas que nunca llegan a esa visi√≥n estereosc√≥pica, aquellos que tienen stereoblind. Obvio, aquellos que solo cuentan con un ojo cuentan con esta incapacidad, pero el problema surge con las personas como Bridgeman que aparentemente tiene ambos ojos sanos.

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La película que cambió la visión (plana) de un hombre

Desde luego, estamos ante el mejor titular que se puede encontrar para una producción de Hollywood, el slogan de hasta cuánto te puede cambiar una película aquí se potencia hasta el infinito. La historia del hombre y el film cuyo visionado cambió la manera que veía el mundo.

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Como dec√≠amos al comienzo, Bruce Bridgeman era un neurocient√≠fico de 67 a√Īos de la Universidad de California en Santa Cruz. El hombre hab√≠a crecido pr√°cticamente con stereoblind, sin la posibilidad de percibir la profundidad en la visi√≥n, y explicar√≠a tras el acontecimiento que normalmente ve√≠a con un solo ojo y hac√≠a uso de se√Īales para descifrar las distancias.

Todo cambiaría un 16 de febrero del 2012. Ese día acude al cine junto a su esposa para ver la película Hugo, de Martin Scorsese, en 3D. El hombre paga el recargo por las gafas y entra en el cine pensando que será una pérdida de tiempo más y un dinero malgastado, ya que no iba a poder disfrutar de la tecnología. Sin embargo no fue así. Como explicó para la BBC, todo había cambiado:

Cuando salíamos un día cualquiera y la gente miraba hacia arriba y veía a un pájaro en un árbol, normalmente yo todavía estaría buscando el pájaro cuando ya no estuviera. Para mi ese pájaro sería una parte del fondo sin más.

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Cuando se apagaron las luces de la sala de cine y dio comienzo la película, los personajes del film saltaron de la pantalla de una manera que jamás había experimentado Bridgeman:

Fue, literalmente, como una nueva dimensión de la vista. Realmente emocionante.

Imaginar la experiencia que vivió en aquellos momentos es imposible porque jamás he visto un mundo plano, pero sólo hacernos a la idea de esa sensación debía de ser brutal. Cuando salió del cine el mundo era totalmente diferente para el científico, por primera vez veía y percibía la profundidad: veía una farola de pie junto al fondo, los árboles, los coches o las mismas personas ahora parecían más vivas que nunca. Y lo más insólito de todo es que desde ese mismo día, Bridgeman fue capaz de ver el mundo en 3D para siempre.

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¬ŅQu√© hab√≠a pasado? ¬Ņc√≥mo pod√≠a haber despertado una parte de su cerebro por una pel√≠cula en 3D? Hasta donde se sab√≠a, lo ocurrido no ten√≠a sentido cient√≠ficamente, al menos no desde el punto de vista de la estad√≠stica. Ninguna de las personas con stereoblind hab√≠an logrado revertir la situaci√≥n.

√önicamente hubo un caso que se pod√≠a conectar con el de Bridgeman. Conocido como Stereo Sue a finales de los a√Īos 40, el autor del mismo, el neur√≥logo Oliver Sacks, hab√≠a conseguido que una mujer con visi√≥n plana experimentara durante un tratamiento cl√≠nico la visi√≥n estereosc√≥pica. A√ļn as√≠, eran casos diferentes y aislados por d√©cadas, as√≠ que la pregunta sobre el caso de Bridgeman segu√≠a en el aire.

Imagen: principio de la visión binocular

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Cuando dec√≠amos que la visi√≥n humana alcanza su ‚Äúmadurez‚ÄĚ para alcanzar a percibir la tridimensionalidad habr√≠a que ligarlo al trabajo que llevaron a cabo David Hubel y Torsten Wiesel en 1960, investigaci√≥n por la que consiguieron el Premio Nobel. En ella conclu√≠an que el cerebro s√≥lo puede tener una peque√Īa oportunidad para el desarrollo de la visi√≥n binocular cuando se dan casos de estrabismo. De acuerdo al trabajo realizado se suger√≠a que si el cerebro en desarrollo no est√° expuesto a im√°genes superpuestas de los dos ojos, jam√°s va a formar las conexiones que necesita para procesar una escena tridimensional. Finalizaban afirmando que estas puertas se cierran temprano, al final de la infancia, y que por esta raz√≥n a los 15 o 16 a√Īos no s√≥lo se alcanza la madurez, tambi√©n se cierran las v√≠as para aquellos que s√≥lo podr√°n ver en dos dimensiones.

En el caso del cient√≠fico su condici√≥n m√©dica fue la denominada como ‚Äúojo vago‚ÄĚ, es decir, que ambos ojos independientemente tienen la tendencia a desplazarse hacia el exterior. De esta forma, cuando Bridgeman fijaba un objetivo en un escena, jam√°s consegu√≠a que ambos se fijaran en un solo punto. Su condici√≥n se aplicaba a todo, ve√≠a el mundo como un conjunto de paneles planos.

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Desgraciadamente el caso es tan ins√≥lito que la ciencia no sabe a qu√© es debido. No se puede comprobar cient√≠ficamente que la pel√≠cula le alter√≥ el sistema visual, aunque no cabe duda de que la pel√≠cula le ayud√≥. Tras su caso algunos expertos han sugerido que bajo sus circunstancias √ļnicas, el visionado de Hugo era exactamente lo que necesitaba. Paul Harris, experto en optometr√≠a, quiz√° da la clave:

Si alguien tuviera un sistema marginal de visi√≥n, la inmersi√≥n en una pel√≠cula 3D podr√≠a mejorarlo absolutamente. El momento en el que el cerebro de Bridgeman modific√≥ subconscientemente a su ojo, dijo ‚ÄėOh wow, esto se ve genial‚Äô, y despu√©s probablemente mantuvo el esfuerzo.

Lo que quiere decir Harris es que en su experiencia, con los casos de visi√≥n plana con ‚Äúojo vago‚ÄĚ como Bridgeman, tiene todo el sentido que una pel√≠cula en 3D tenga ese efecto. Mientras que una pel√≠cula normal no recompensa al cerebro por controlar a un ojo que se desv√≠a, en una pel√≠cula en 3D s√≠ ocurre.

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Hoy el estudio sobre el caso de Bridgeman contin√ļa con el prop√≥sito de lograr una posible respuesta que ayude a otros casos. Para el propio cient√≠fico la clave est√° en las c√©lulas visuales an√°logas que se despertaron ese d√≠a y lograron conectarse para permitir la visi√≥n estereosc√≥pica. Su visi√≥n hoy no es perfecta si la comparamos con una ordinaria, pero hab√≠a mejorado hasta conseguir la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ gracias a una tarde de cine en 3D:

Hoy me gusta mirar hacia fuera, al mundo, y ver todo. Mirar al bosque y a los árboles y que estos se conviertan en una escultura tridimensional enorme en vez de un patrón. Eso es un regalo.

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