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Ciencia

El combustible que promete reducir las emisiones de los aviones hasta un 89% ya se utiliza en Europa

La aviación comercial está incorporando un combustible sostenible conocido como SAF, capaz de reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida. En Europa, su utilización continúa creciendo, aunque los elevados costos de producción y la disponibilidad de materias primas representan grandes desafíos.
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La industria de la aviación enfrenta uno de sus mayores desafíos: reducir las emisiones contaminantes sin comprometer la capacidad de transportar millones de pasajeros cada año. Aunque los aviones eléctricos y las nuevas tecnologías de propulsión avanzan, existe una alternativa que ya está comenzando a transformar los vuelos comerciales.

Se trata del combustible sostenible de aviación, conocido como SAF (Sustainable Aviation Fuel), una alternativa al queroseno convencional que puede producirse a partir de residuos orgánicos, aceites usados y diferentes procesos químicos.

Según el Informe Técnico Anual ReFuelEU Aviation 2026 de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), durante 2025 se utilizaron aproximadamente 1,1 millones de toneladas de SAF en aeropuertos europeos, equivalentes al 2,79% del combustible de aviación declarado.

¿Cómo funciona el combustible sostenible para aviones?

A diferencia del combustible tradicional, que procede principalmente del petróleo, el SAF puede fabricarse utilizando materias primas alternativas.

Entre ellas se encuentran aceites de cocina usados, grasas residuales, desechos agrícolas y forestales, además de combustibles sintéticos producidos mediante hidrógeno y dióxido de carbono capturado.

Uno de sus principales beneficios es que puede incorporarse a los sistemas actuales de aviación sin exigir modificaciones importantes en los motores, siempre que cumpla las especificaciones técnicas y los límites de mezcla correspondientes.

Sin embargo, utilizar SAF no significa que los aviones dejen de emitir dióxido de carbono durante el vuelo.

La verdadera diferencia aparece cuando se analiza el ciclo completo de producción y utilización del combustible, desde la obtención de materias primas hasta su combustión.

Una reducción de emisiones que alcanza el 89%

Los datos publicados por EASA muestran resultados prometedores. Durante 2025, el SAF suministrado en la Unión Europea permitió alcanzar una reducción media ponderada de aproximadamente el 89% en emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida, en comparación con el combustible convencional.

Esta diferencia representó un ahorro estimado de 3,77 millones de toneladas de CO₂ equivalente.

No obstante, los científicos y organismos reguladores advierten que la reducción depende directamente de las materias primas utilizadas y de los procesos industriales empleados para fabricar cada combustible.

Europa quiere acelerar su utilización

La Unión Europea estableció objetivos progresivos mediante el reglamento ReFuelEU Aviation.

La normativa exige que los proveedores incorporen un mínimo del 2% de SAF desde 2025, porcentaje que deberá aumentar al 6% en 2030 y alcanzar el 70% en 2050.

España ya participa de esta transformación. En 2024, Repsol inauguró en Cartagena una planta con capacidad para producir 250.000 toneladas anuales de combustibles renovables, incluyendo SAF y diésel renovable.

Además, compañías aéreas como Iberia, Vueling y Ryanair alcanzaron acuerdos de suministro para incorporar progresivamente estos combustibles.

El combustible que promete reducir las emisiones de los aviones hasta un 89% ya se utiliza en Europa
© Pascal Meier – Unsplash.

El principal obstáculo sigue siendo su precio

A pesar de los avances, el combustible sostenible todavía presenta importantes limitaciones económicas.

Según EASA, en 2025 el precio medio de referencia del SAF fue de 1.925 euros por tonelada, mientras que el combustible convencional costaba aproximadamente 640 euros.

Esto significa que la alternativa sostenible resultaba alrededor de tres veces más cara.

A ello se suma la dependencia de materias primas importadas: el 85,1% de las utilizadas para producir el SAF suministrado en Europa procedía de fuera de la Unión Europea.

Por ahora, el combustible sostenible no elimina las emisiones de la aviación, pero representa una herramienta para reducir su impacto climático utilizando tecnologías que ya existen.

Su expansión dependerá de conseguir una producción más económica, diversificar las materias primas y aumentar la capacidad industrial durante las próximas décadas.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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