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Ciencia

Tres cohetes, cuatro astronautas y dos acoplamientos en el espacio. La NASA acaba de revelar cómo será la misión Artemis III antes del regreso a la Luna

La NASA presentó los detalles de Artemis III, una misión prevista para 2027 que pondrá a prueba las naves de SpaceX y Blue Origin antes de intentar un nuevo alunizaje tripulado.
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La NASA se prepara para una de las operaciones espaciales más complejas de su historia. No será un aterrizaje lunar ni un viaje hacia Marte. Al contrario, todo ocurrirá relativamente cerca de la Tierra, pero lo que suceda allí podría determinar cuándo volveremos a ver seres humanos caminando sobre la Luna.

La agencia espacial estadounidense reveló los detalles de Artemis III, una misión programada para 2027 que reunirá tres naves espaciales lanzadas mediante tres cohetes diferentes. Cuatro astronautas deberán comprobar si los vehículos desarrollados por SpaceX y Blue Origin pueden trabajar correctamente con la cápsula Orión.

El objetivo es preparar el siguiente gran paso del programa Artemis: volver a llevar astronautas a la superficie lunar en 2028, algo que no ocurre desde el Apolo 17, en diciembre de 1972. Pero hay una diferencia importante respecto de los planes originales. Artemis III ya no llevará astronautas a la Luna. Se convertirá en una misión de ensayo en órbita terrestre, diseñada para detectar problemas antes de intentar el alunizaje.

La NASA necesitará tres cohetes y cuatro astronautas para completar Artemis III

Tres cohetes, cuatro astronautas y dos acoplamientos en el espacio. La NASA acaba de revelar cómo será la misión Artemis III antes del regreso a la Luna
Los astronautas Randy Bresnik, Andre Douglas, Frank Rubio y Luca Parmitano integrarán la tripulación de Artemis III. © NASA / ESA.

La operación comenzará con Blue Origin, la compañía espacial fundada por Jeff Bezos. Su cohete New Glenn enviará una versión de pruebas del módulo lunar Blue Moon Mark 2 a una órbita terrestre situada aproximadamente a 439 kilómetros de altura.

Una vez que los ingenieros confirmen que funciona correctamente, la NASA lanzará la cápsula Orión mediante el cohete Space Launch System (SLS). A bordo viajarán Randy Bresnik, Andre Douglas y Frank Rubio, de la NASA, junto con Luca Parmitano, astronauta de la Agencia Espacial Europea.

Durante los primeros dos días, la tripulación comprobará los sistemas de Orión y realizará maniobras para aproximarse al módulo de Blue Origin. Después llegará una de las pruebas fundamentales: ambas naves deberán acoplarse en el espacio. Según explicó la NASA en su comunicado del 23 de octubre, los astronautas entrarán en Blue Moon y pasarán aproximadamente dos días evaluando los controles, la presión interna, las comunicaciones y los sistemas de soporte vital.

Será una oportunidad para comprobar cómo funciona un módulo lunar comercial con personas en su interior, antes de utilizarlo para viajar hasta la superficie de nuestro satélite.

SpaceX tendrá que demostrar que Starship puede trabajar junto a Orión

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Representación artística del acoplamiento entre Orión y una versión de pruebas de Starship. La maniobra servirá para evaluar el comportamiento conjunto de ambas naves. © NASA / SpaceX.

Una vez terminadas las operaciones con Blue Origin, Orión se separará de Blue Moon y comenzará a prepararse para un segundo encuentro. Esta vez será el turno de SpaceX, la empresa de Elon Musk.

Una versión de pruebas de Starship despegará desde Florida y entrará en una órbita más baja, equipada con un sistema de acoplamiento en su extremo delantero. La NASA calcula que la conexión con Orión durará hasta dos horas. A diferencia de lo previsto con Blue Moon, los astronautas no ingresarán en Starship. La prueba se concentrará en comprobar las comunicaciones, la navegación, el control de ambas naves y las fuerzas generadas durante el acoplamiento.

Este detalle es especialmente importante porque los dos vehículos utilizan configuraciones diferentes para conectarse con Orión. Mientras Blue Moon dispone de un puerto junto a su cabina, Starship utilizará una conexión frontal.

Los ingenieros también deberán evaluar cómo se comportan las naves cuando están unidas y cómo separarlas de manera segura. Si estas operaciones funcionan, la NASA habrá demostrado dos posibles arquitecturas para futuras misiones lunares sin necesidad de enviar astronautas hasta la Luna.

SpaceX y Blue Origin compiten por llevar nuevamente humanos a la Luna en 2028

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Blue Moon Mark 2 es una de las alternativas que la NASA evalúa para transportar astronautas entre la órbita lunar y la superficie de la Luna. © Blue Origin.

El destino final de esta estrategia es Artemis IV, la misión con la que la NASA pretende regresar a la superficie lunar en 2028. Todavía no se ha decidido qué compañía proporcionará el módulo de descenso. Según la nueva estrategia presentada por la agencia, tanto SpaceX como Blue Origin deberán demostrar que sus sistemas son capaces de cumplir los requisitos técnicos y de seguridad. Ambas compañías también tendrán que realizar demostraciones lunares no tripuladas antes de transportar astronautas.

En el caso de SpaceX, uno de los principales desafíos continúa siendo el reabastecimiento de combustible criogénico en órbita, necesario para que Starship pueda realizar viajes lunares. Blue Origin, por su parte, deberá validar su propio sistema de descenso y las tecnologías necesarias para transportar personas con seguridad. El plan contempla que dos astronautas permanezcan en Orión mientras sus compañeros descienden a la superficie lunar.

Artemis III también permitirá probar los trajes de supervivencia, realizar mediciones térmicas y acústicas y estudiar procedimientos médicos que podrían utilizarse durante futuras expediciones. Aunque la NASA apunta al verano de 2027 para el lanzamiento, el calendario dependerá de la preparación de las tres naves y de sus respectivos cohetes.

La paradoja es que, para volver a la Luna, la agencia espacial primero tendrá que demostrar que puede realizar las operaciones esenciales sin alejarse demasiado de la Tierra. Y mientras SpaceX y Blue Origin compiten por protagonizar ese regreso histórico, Artemis III será la prueba que permita determinar si la tecnología está realmente preparada.

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