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Ciencia

El dodo desapareció hace más de 300 años y parecía imposible recuperarlo. Una IA acaba de encontrar 2.300 pistas que podrían cambiar su historia

El dodo desapareció hace más de tres siglos, pero un nuevo sistema de inteligencia artificial ha identificado miles de posibles claves genéticas para recrear sus rasgos. El desafío ahora será comprobar si realmente funcionan.
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Durante más de tres siglos, el dodo fue uno de los símbolos más reconocibles de la extinción. Esta ave incapaz de volar habitaba exclusivamente la isla Mauricio, en el océano Índico, hasta que la llegada de seres humanos y animales introducidos precipitó su desaparición durante el siglo XVII. Su historia parecía definitivamente cerrada. Sin embargo, una empresa biotecnológica estadounidense lleva años intentando modificar ese desenlace mediante inteligencia artificial, ingeniería genética y técnicas de reproducción asistida.

Ahora, Colossal Biosciences anunció que identificó aproximadamente 2.300 regiones del ADN potencialmente relacionadas con algunos de los rasgos más característicos del dodo, especialmente su enorme pico y la forma de su cráneo. El anuncio, realizado el 14 de octubre de 2026, representa un avance en el proyecto de desextinción. Aunque también plantea una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto reconstruir las características de una especie desaparecida significa realmente traerla de vuelta?

Una inteligencia artificial encontró miles de pistas escondidas en el ADN del dodo

El dodo desapareció hace más de 300 años y parecía imposible recuperarlo. Una IA acaba de encontrar 2.300 pistas que podrían cambiar su historia
Representación artística de un dodo en un paisaje costero inspirado en la isla Mauricio, su único hábitat natural. Colossal Biosciences trabaja para desarrollar aves con características semejantes a las de esta especie desaparecida hace más de 300 años. © Colossal Bioscience.

El principal obstáculo para recuperar una especie extinta es que su material genético suele encontrarse deteriorado. En el caso del dodo, las condiciones tropicales de Mauricio dificultaron la conservación del ADN, dejando muy pocas muestras disponibles para reconstruir sus características.

Para afrontar este problema, Colossal desarrolló GenoMorph, una plataforma que combina inteligencia artificial, genética comparativa y reconstrucciones tridimensionales de cráneos. Según el comunicado científico de Colossal Biosciences, el sistema analizó información genética de pollos, codornices, patos y palomas durante distintas etapas del desarrollo embrionario. También utilizó mediciones de cráneos de más de 70 especies de aves para identificar posibles conexiones entre determinadas regiones del ADN y su anatomía.

Los resultados señalaron 653 regiones candidatas relacionadas con el tamaño del pico y otras 1.698 asociadas con su anchura y grosor, aproximadamente 2.300 objetivos de investigación. Sin embargo, estos fragmentos no son instrucciones genéticas cuyo funcionamiento ya esté demostrado. Son candidatos seleccionados mediante modelos computacionales que todavía deben validarse experimentalmente.

La clave para recuperar al dodo podría estar en una paloma que todavía existe

El dodo desapareció hace más de 300 años y parecía imposible recuperarlo. Una IA acaba de encontrar 2.300 pistas que podrían cambiar su historia
Recreación de un dodo que muestra su cuerpo robusto, sus pequeñas alas y su característico pico curvado. Los investigadores identificaron aproximadamente 2.300 regiones genéticas candidatas que podrían ayudar a reconstruir algunos de estos rasgos. © Colossal Bioscience.

El proyecto no pretende clonar al dodo utilizando una célula intacta, algo imposible con el material biológico disponible. Su estrategia consiste en introducir características genéticas de esta especie en su pariente vivo más cercano: la paloma de Nicobar. Esta ave, reconocible por sus plumas iridiscentes verdes y cobrizas, pertenece al mismo linaje evolutivo que el dodo, aunque conserva la capacidad de volar.

De acuerdo con la investigación publicada por Reuters sobre los avances del proyecto, Colossal ya consiguió reconstruir gran parte de la secuencia genética del animal desaparecido. La compañía asegura que el 95% de las bases del genoma del dodo están respaldadas por al menos cinco lecturas independientes, con una cobertura media de 65.

Esto representa un avance importante para comparar ambas especies e identificar diferencias genéticas. Además, la empresa amplió su colonia de palomas de Nicobar en Texas hasta los 36 ejemplares y obtuvo células germinales primordiales, que pueden convertirse posteriormente en óvulos o espermatozoides. Estas células son fundamentales porque permitirían transmitir modificaciones genéticas a generaciones futuras.

El ADN ya no es el único obstáculo: todavía falta convertirlo en un animal

Los científicos también experimentan con embriones de aves para comprobar cómo determinadas modificaciones genéticas afectan al desarrollo de sus estructuras corporales. Colossal informó del nacimiento de pollos quiméricos y del desarrollo de sistemas que utilizan nanopartículas lipídicas para introducir herramientas de edición genética en embriones.

En ensayos relacionados con el gen Runx2, implicado en la formación ósea, observaron alteraciones en estructuras craneofaciales. Sin embargo, parte de estos resultados todavía se encuentra en fase preliminar y no ha completado la revisión científica independiente. La cobertura de TechCrunch sobre GenoMorph explica que el desafío inmediato consiste en comprobar qué modificaciones producen realmente los rasgos deseados.

Incluso si lo consiguen, el resultado no sería necesariamente un dodo genéticamente idéntico al original, sino un ave modificada para reproducir algunas de sus características. También quedarían pendientes cuestiones relacionadas con su comportamiento, reproducción y posible adaptación a Mauricio, una isla cuyo ecosistema cambió profundamente desde el siglo XVII.

La desextinción ya no depende únicamente de recuperar ADN antiguo. Ahora también exige comprender cómo convertir esa información en un organismo vivo y funcional. Colossal todavía no anunció una fecha para el nacimiento de un ave con características del dodo. Pero el avance demuestra que la ingeniería genética está comenzando a abordar preguntas que hasta hace poco parecían reservadas a la ciencia ficción.

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