Hay un momento en el que una villa sobre el agua, una playa sin turistas y una piscina infinita dejan de resultar suficientes. Al menos eso parece pensar Bawah Reserve, un complejo indonesio creado para el tipo de viajero que ya ha pasado demasiadas vacaciones en las Maldivas y necesita algo más que contemplar el océano desde una tumbona.
Paul Robinson, jefe de operaciones del resort, lo resumió sin rodeos en declaraciones a CNN: Bawah está pensado para personas que están “cansadas de las Maldivas”. Su alternativa ocupa seis islas privadas, 13 playas y tres lagunas en una zona remota del mar de China Meridional.
Llegar al hotel requiere cruzar una frontera, tomar un ferry y subirse a un hidroavión de diez plazas

El aislamiento forma parte del producto. La experiencia suele comenzar a las siete de la mañana en Singapur. Un coche lleva a los huéspedes hasta la terminal de ferry, desde donde cruzan el estrecho hasta la isla indonesia de Batam. Allí los espera otro vehículo para trasladarlos al aeropuerto Hang Nadim.
El último tramo se completa en uno de los dos hidroaviones del complejo. Solo transportan diez pasajeros y el equipaje está limitado a 15 kilogramos por persona, incluidos los bolsos de mano. El peso de cada viajero y su maleta debe comprobarse antes de despegar.
Tras unos 75 minutos de vuelo, el avión aterriza directamente sobre el agua. Esperan un muelle estrecho, empleados con toallas frías y mayordomos privados que acompañan a cada huésped hasta su alojamiento.
No es precisamente una escapada improvisada. Las habitaciones más sencillas rondan los 1.980 dólares por noche y se exige una estancia mínima de tres noches. El precio incluye las comidas, bebidas sin alcohol, actividades terrestres y acuáticas, yoga, lavandería y un tratamiento de spa por cada noche de alojamiento, según detalla la tarifa oficial de Bawah Reserve.
La diferencia con las Maldivas no está solamente en las playas: aquí la idea es mantener ocupado al millonario

Tumbarse no es obligatorio. Además de snorkel, kayak, buceo y natación en aguas abiertas, el complejo organiza caminatas por la selva, clases de elaboración de perfumes, sesiones de batik y catas de café.
El centro de bienestar Aura parece una casa del árbol construida para adultos. Sus tratamientos utilizan ingredientes regionales como jengibre, lima kaffir, galanga, miel, café, té verde y aceite de coco. También dispone de saunas, piscina fría, gimnasio y espacios abiertos para yoga y pilates. La propuesta de bienestar del complejo gira alrededor de seis pilares: salud física, emocional, intelectual, espiritual, social y ambiental.
Quien todavía necesite más exclusividad puede reservar cenas privadas en la playa, ampliar los tratamientos o alojarse en una residencia independiente con piscina propia. Elang Private Residence, preparada para diez huéspedes, cuesta actualmente 18.000 dólares por noche; la configuración para 14 personas asciende a 25.000.
El gran espectáculo no está programado: comienza cuando las tortugas rompen el cascarón
El lujo tiene una alarma inesperada. Biólogos marinos patrullan las playas en busca de nidos de tortuga. Cuando encuentran uno vulnerable, trasladan cuidadosamente los huevos a un recinto protegido para evitar que sean devorados por varanos o saqueados.
Cada nido puede contener entre 60 y 100 huevos y tarda aproximadamente dos meses en eclosionar, de acuerdo con el programa de conservación de Bawah. Cuando las primeras crías comienzan a salir por la noche, el personal avisa inmediatamente a todos los huéspedes.
Las cenas quedan interrumpidas, las bañeras se enfrían y los visitantes corren hacia la playa para observar cómo las pequeñas tortugas avanzan por un pasillo de arena hasta el océano. Es una experiencia difícil de reservar porque nadie puede decidir cuándo ocurrirá.
Bawah vende precisamente esa combinación: aislamiento extremo, atención obsesivamente personalizada y una naturaleza lo bastante protegida para parecer intacta. Un refugio para quienes pueden pagar casi 6.000 dólares por una escapada mínima y consideran que las Maldivas, sencillamente, ya no son suficientemente exclusivas.