No, no se trata de una broma, sino de un ejercicio científico a cargo de investigadores de la Universidad de Toulouse (Francia) y publicado en el Journal of Neuroscience. ¿Ves la rueda de arriba? Si la miras de una forma concreta, ocurre algo curioso: su centro empieza a parpadear, parecido a una estrella en el cielo. Ese efecto, según dos científicos, es justo un reflejo de tus ondas cerebrales.

Para verlas, es bastante sencillo (y sí, funciona, lo hemos probado). Simplemente tienes que mirar al centro de la rueda durante 5-8 segundos. Luego, aleja la vista un poco la vista a otro punto de la pantalla, manteniendo en la periferia la rueda. Verás cómo el centro de la misma empezará a parpadear, como si fuera una llama o una estrella en plena noche.

El efecto funciona también como una imagen que se queda impresa en tu visión durante unos instantes. Si miras la rueda durante un rato y luego desvías la vista hacia una pared blanca, verás la misma rueda (aunque con los colores blanco y negro alternados) y el centro parpadear.

Es una curiosa ilusión óptica, pero hay cientos de ellas. ¿Qué hace a esta diferente? Los investigadores Rodika Sokoliuk y Rufin VanRullen de la Universidad de Toulouse aseguran que ese parpadeo que vemos de la zona central es en realidad un reflejo de nuestras ondas cerebrales. Y, en concreto, de las ondas alpha

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Las ondas alpha son oscilaciones electromagnéticas que surgen como consecuencia de la actividad de las células cerebrales. Fueron detectadas por primera vez por Hans Berger, inventor de la electroencefalografía. Estas ondas se producen generalmente en el rango de frecuencia entre 8 y 10 hertzios (Hz). Y así es como Sokoliuk y VanRullen hicieron una primera correlación: pidieron a un grupo de voluntarios comparar la ilusión óptica que veían con una rueda que giraba a diferentes frecuencias, y la más escogida fue la de 9,1 Hz.

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Además, los investigadores encontraron una correlación física directa entre el momento en el que los voluntarios veían la ilusión y la actividad cerebral de ondas alpha. En el estudio lo explican:

El ritmo [de ondas] alpha en la zona occipital del electroencefalograma (EEG) fue la única oscilación que se mostró en el momento que coincidía con la ilusión: cuando la amplitud de las ondas alpha era más fuerte, la probabilidad de reportar una ilusión de parpadeo aumentaba.

El experimento es interesante aunque, como comentan en Discover Magazine, no queda 100% probado que el parpadeo que veamos sea realmente las ondas alpha, en lugar de algo que produce esas mismas ondas y en la misma frecuencia. Coincidencia o verdad científica, merece la pena probarlo. [vía Discover Magazine]

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